Sin Kroos, el 'musculo' de Ancelotti no funciona
Tchouameni, Valverde y Camavinga fue la apuesta del italiano para dar relevo al alemán y a Modric; les sobra fuerza y energía pero les falta creatividad

Ancelotti echa de menos a Toni Kroos / Efe
Carlo Ancelotti dio la alternativa el año pasado a un nuevo centro del campo en el Real Madrid, dejando en el banquillo a Kroos y Modric. A principios de la temporada 23-24 alineó juntos a Tchouameni, Valverde, Camavinga y Bellingham, dejando fuera a Kroos y Modric, a los que ponía de manera alternativa según avanzaba el calendario. Se dijo que el italiano había encontrado el relevo generacional, pero fue un reflejo porque el tiempo está poniendo a cada uno en su sitio.

Modric, Kroos y Casemiro, un centro del campo sin relevo / Efe
Kroos acabó siendo titular indiscutible y el italiano se inventó hasta un puesto para Camavinga cuando ponía a Tchouameni de medio centro. Lo puso de lateral izquierdo y el francés hizo buenos partidos, pero dejó claro que no era su mejor sitio. El alemán volvió a ser el arquitecto del juego, un futbolista imprescindible en cada partido, mientras que Modric entraba en las rotaciones jugando menos, pero dejando constancia de su clase y aportación cada vez que aparecía.
Un vacío sin rellenar
La retirada de Kroos ha dejado un vacío en el centro del campo madridista que Ancelotti no acaba de rellenar. Apuesta por el músculo de los dos franceses y el uruguayo, con Bellingham doblegándose en la media punta en defensa y en ataque para intentar conectar con los delanteros. Sin embargo, ninguno de los tres es capaz de jugar sencillo, de primeras, encontrando siempre al jugador liberado ya sea en corto, media o larga distancia. Son jugadores de muchos toques, de conducción, de pases cortos o medios y sin esa visión necesaria para desahogar el juego y repartir balones en cualquier dirección.

Aurelien Tchouameni y Eduardo Camavinga, jugadores del Real Madrid. / EFE
Sin Kroos, el ‘músculo’ de Ancelotti no funciona. El italiano necesita jugadores de calidad, de técnica, que circulen el balón con agilidad y no abusen del pase atrás o de dos toques para controlar la pelota y luego levantar la cabeza. Ante el Lille se pudo ver, como en otros partidos atrás, que la medular del Madrid es previsible, que no sabe jugar de primeras y menos impulsar un juego perpendicular. Modric cambió el ritmo de juego de los blancos cuando salió, que se vio reforzado con la aparición de Güler, otro jugador con buen pie y fácil manejo de la pelota.
Mucha energía y poco pie
La energía que aportan los tres centrocampistas es necesaria en cualquier equipo, pero requiere a su lado un director de orquesta que marque el ritmo y les haga jugar. Son excelentes escuderos, buenos peones de brega, que aportan más al juego defensivo por su energía que al creativo. Necesitan dar un paso adelante en la construcción o el plan de Ancelotti fracasará por elegirlos para ser el relevo de esa medular mítica formada por Casemiro, Modric y Kroos.
El centro del campo de Ancelotti no funciona y malogra todo el potencial ofensivo que tienen. No alimentan a los delanteros con un fútbol rápido, ágil, perpendicular, de toque preciso que les conceda alguna ventaja. Ese fútbol predecible obliga a los Mbappé, Vinicius, Rodrygo o el propio Bellingham a superar murallas defensivas bien construidas por culpa de la lentitud y previsibilidad de centro campistas más destructivos que creativos.
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