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Oficial: Laporta, nuevo presidente del Barça en 2026 con 32.934 votos y un 68,18% del escrutinio

Laporta ha sido reelegido como presidente del Barça con 32.934 votos, un 68,18% del total, superando a Víctor Font, que logró 14.385 votos (29,78%)

Laporta: "Este resultado es contundente y nos da mucha fuerza; no nos parará nadie"

Laporta: "Este resultado es contundente y nos da mucha fuerza; no nos parará nadie" / Valentí Enrich

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

No existe nada igual en el mundo y es, de hecho, una anomalía maravillosa, una singuralidad extraordinaria que convierte al Futbol Club Barcelona en único. Su modelo de propiedad no lo es, también los socios de Real Madrid, Athletic Club y Osasuna eligen a sus presidentes, pero solo el Barça exhibe con orgullo y absolutamente desacomplejado una forma de ser, una manera de entenderse a sí mismo tan potente y determinada. Nadie más es capaz de mezclar tanta grandeza, deportiva, institucional y social, con unos valores fundacionales innegociables e incondicionales para cualquiera de los “ismos” que ha generado su historia.

Laporta, como Núñez

Joan Laporta es, seguramente, uno de los dirigentes que mejor ha sabido captar la esencia de un barcelonismo que históricamente ha votado más con el corazón, desde las emociones, que desde el cálculo frío que ofrecen los números. Por eso es, junto a Josep Lluís Núñez, el presidente que más elecciones ha ganado, con las de este 15 de marzo, las terceras, igualando las victorias del nuñismo en 1978, 1989 y 1997. Los socios y las socias que acudieron a la llamada de las urnas este domingo entregaron de forma muy amplia un nuevo mandato de cinco años a Joan Laporta, que obtuvo un total de 32.934 votos, un 68,18% de la participación total. Se trata de una victoria incontestable ante los 14.385 votos que apoyaban a Víctor Font, un 29,78%. La derrota del proyecto del aspirante a la presidencia no ofrece dudas y supone un golpe durísimo con mensaje meridiano de cara al futuro.

Plebiscito fallido

Cuatro precandidatos iniciaron la carrera electoral con opciones de ver escrito su nombre en una papeleta y los cuatro fueron hasta el final con sus proyectos, descartando la idea defendida por un sector del barcelonismo de unir fuerzas para forzar la salida de Laporta del Camp Nou. Vilajoana no llegó al mínimo de firmas para pasar el corte y Marc Ciria vio cómo le invalidaban casi seiscientas, lo que frenó también su candidatura, dando a paso al “plebiscito” que había pedido Víctor Font de forma insistente como única fórmula para forzar un cambio de gobierno. A la hora de la verdad, la capacidad de Laporta para convencer a la masa social con un mensaje tan simple como efectivo, ese “defensem el Barça” combinado con el “contra tot i contra tots”, ha sido una receta imbatible ante la que Font no ha sabido responder pese a una campaña más que digna, una lista de propuestas interesantes y una mejoría evidente en sus dotes oratorias. No había partido porque el ganador apelaba a la esencia más básica del barcelonismo, que no es otra que el fútbol. El del presente, el inmediato, el que, en definitiva, cuenta para el socio blaugrana.

Gana Flick, Deco y Lamine y pierden Guardiola, Ordiales y la promesa de un trabajo coral en los despachos de Puig, Planchart y Cos. El Barça es, por encima de cualquier otra cosa, un club de fútbol y el fútbol es presente. El pasado no existe y por eso la influencia desde la sombra de Messi y la de Xavi bajo los focos no ha sido determinante y no ha logrado inquietar el triunfo incontestable del rival plebiscitario de Víctor Font. Manda la pelota con la que hoy se juega en el Camp Nou, no la que se usó durante la etapa más gloriosa de la historia del Barça, un ciclo en el que, además, Joan Laporta también salía en la foto, convirtiéndose en cierta manera en el hilo conductor que ha tejido la victoria contundente en este 2021.

Todos son el Barça

El barcelonismo ha querido, en un ejercicio de profunda democracia, salpicado con momentos de tensión y trincheras desagradables, ofrecer a Laporta el mando durante los próximos cinco años, un periodo de tiempo en el que la exigencia será máxima porque son muchos los deberes pendientes: acabar el Camp Nou, sanear económicamente el club, rebajar una deuda enorme que amenaza el modelo de propiedad, profesionalizar áreas claves en un mundo que se mueve rápido y en el que la competencia es feroz. Todo ello mientras se sigue ganando.

Y, sin embargo, lo más importante, lo que debería convertirse en uno de los ejes centrales del mandato del presidente será coser las heridas que las elecciones han dejado a nivel social, con divisiones preocupantes que amenazan la paz entre miembros de la misma entidad. La victoria incontestable de Laporta no debe, por responsabilidad institucional, olvidarse de que xxxx socios y socias habían apostado por un cambio en el gobierno. Y todos ellos forman parte también del Barça, merecen un respeto y no ser considerados el enemigo. Sería una lectura equivocada que empequeñecería al club.