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ANÁLISIS: Las claves de la cuesta abajo del Real Madrid

Ancelotti no negocia crear antes que defender, le falta un plan específico de juego con balón, con futbolistas acomodados que responden a impulsos 

Resumen, goles y highlights del Lille 1 - 0 Real Madrid de la jornada 2 de la Champions League

Jonathan David dio la victoria al Lille ante el Real Madrid / TELEFONICA

Alejandro Alcázar

Alejandro Alcázar

El Real Madrid sufrió en Lille su primera derrota tras 36 partidos invictos y lo hizo en el peor momento, en la Champions League. Llevaba 15 partidos sin perder en Europa, lo que le facilitó ganar el título el año pasado. La derrota del equipo de Ancelotti tampoco extraña demasiado, es consecuencia del cúmulo de problemas que arrastra desde que empezó la temporada y que el italiano no acaba de resolver. Puede quejarse del calendario, 11 partidos en 50 días (uno cada 4,5), pero no ha sabido aprovecharlos para encontrar una identidad sólida que agrade y asegure los partidos.

Sin plan de juego

Ancelotti prioriza defender antes que crear. Fortalece el equipo con jugadores físicos antes que técnicos, y eso afecta a la creación de juego. Pocos pensaban que la salida de Kroos iba a dejar un panorama tan desolador en la zona de creación, hasta el punto de que Modric empieza a ser necesario en la construcción. Es el único con un perfil capaz de dirigir la orquesta. Pero no es el único problema que arrastran los blancos.

El más preocupante es saber a qué juega. Nadie ha conseguido descifrar las claves del juego del Real Madrid cuando tiene el balón, más allá de que sus mejores jugadores asuman el protagonismo ya sea en jugadas individuales o conectando de manera improvisada con algún compañero. Ancelotti se muere por exigir a sus hombres que defiendan, dejando en manos del talento de sus estrellas que marquen diferencias a base de genialidades o latigazos, pero sin un plan específico de juego.

Un fútbol pasivo

El peor síntoma que se detectó desde que arrancó la temporada es la falta de fluidez en el juego constructivo del equipo. Su fútbol lento, previsible, horizontal, de conducción y pases atrasados favorecen a la colocación defensiva de los rivales, que acaban cerrándose en su campo para colapsar cualquier intento y evitar ser sorprendidos ante la falta de un plan ofensivo madridista. Ancelotti propugna el ‘rock and roll’, pero acaba bailando lento agarrado a la cintura del contrario.

Enfado de Aancelotti con Vinicius

Enfado de Aancelotti con Vinicius / AP

A esto se suma que hay jugadores acomodados, con Vinicius a la cabeza. El brasileño propone poco, trabaja lo justo y desaparece de los partidos cuando su equipo más lo necesita. Tampoco Mbappé ha entrado con buen pie, y no será por no intentarlo, pero no acaba de encajar en un engranaje en el que recibe pocos balones con ventaja ante la escasa propuesta creativa que tiene por detrás. Quizá sea Rodrygo el que más aporte al conjunto del equipo, pero Ancelotti lo dejó en el banquillo por tercera vez en los 11 partidos que han disputado.

Planificación cuestionada

Y todo puede ser producto de una mala planificación. Una plantilla de 22 jugadores, en la que supuestamente hay dos jugadores por puesto, pero la práctica no confirma la teoría porque tiene jugadores que no entran en los planes de Ancelotti como Vallejo, o de manera más solapada Endrick, Güler, Fran García o Modric, a los que utiliza de revulsivos en lugar de recursos cuando los ‘primeros espadas’ no responden.

Modric, el jugador más creativo de la medular del Real Madrid

Modric, el jugador más creativo de la medular del Real Madrid / AP

Falta un central. Lo demuestra que convoque al canterano Jacobo en cada partido. El centro del campo apuesta por jugadores físicos con Tchouameni, Valverde, Camavinga y deja en el banquillo a los que mejor saben construir como Modric, Güler o el propio Ceballos, el eterno lesionado. Bellingham es el único que cumple ambas funciones, pero la exigencia de duplicarse es una carga que lo agota.

Pocos goles

El ataque es la línea más potente pero la menos asistida. Los blancos han disparado entre palos 14 veces en los tres últimos partidos, marcando cuatro goles. La media de goles que lleva en los 11 partidos disputados es de 2 por encuentro (22), que comparado con el Barcelona, su gran rival nacional, es alarmantemente inferior: los de Hansi Flick llevan 3,1 (31 en 10 partidos).

El Madrid no tiene problemas defensivos, pero sí constructivos. Todos pensaban que con Mbappé arrasaría, pero el equipo de Ancelotti solo mira hacia atrás, defender antes que crear para convertirse en un equipo vulgar con el balón, al que le falta un plan general.  “No tenemos una identidad de juego, tenemos varias”, presume el italiano, pero ninguna de esas identidades está definida, más bien son improvisadas con el balón en los pies y es que, y como decía Alfredo Di Stéfano, “ningún jugador es tan bueno como todos juntos”.