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Toni Frieros

Toni Frieros

Colaborador de SPORT

Más movidas en la junta del Barça

Joan Laporta, pletórico tras ganar la Supercopa de España

Joan Laporta, pletórico tras ganar la Supercopa de España / FC Barcelona

No hay semana de tranquilidad en el FC Barcelona, al menos de puertas hacia adentro. Cuando no es un higo, es una castaña. Mientras el primer equipo de Flick sigue ilusionando al socio y aficionado azulgrana, ahora que pronto se cumplirán diez años de la consecución de la última Champions League, la entidad sigue viviendo episodios que ponen de relieve el peculiar modelo de gobernanza que se ha instalado en la zona noble de Arístides Maillol... y también en la Ciutat Esportiva Joan Gamper.

Pocas semanas después de la dimisión irrevocable de Juli Guiu (vicepresidente de márquetin) por estar absolutamente en desacuerdo con la escandalosa e injustificada comisión que cobrará Darren Dein por hacer de mediador en el contrato con Nike, otro directivo del club se siente profundamente decepcionado con el presidente Joan Laporta: Joan Soler.

Recordemos que ya se bajó del barco Jaume Giró antes de las elecciones porque se sintió engañado y que después lo hicieron Jordi Llauradó y Eduard Romeu. El primero, por no comulgar con la rueda de molino de la elección de Limak como empresa constructora del nou Camp Nou, y Eduard Romeu... en su caso, una cosa es lo que dice públicamente y otra lo que cuenta en privado. ¿Denominador común? Ninguno de ellos formaba parte del núcleo duro ni de la guardia pretoriana del presidente.

Siempre he sostenido, y escrito está, que la principal virtud que debe acompañar a un directivo del FC Barcelona es tener la personalidad suficiente para saber irse cuando no está a gusto en el club o ve cosas con las que no comulga. Poner la ética y el prestigio personal por encima de la ilusión de representar al club no todos son capaces de hacerlo. Mientras no se demuestre lo contrario, todo es vocacional. Ningún directivo, ni el presidente, está en el Barça por dinero.

¿Qué ha ocurrido, qué está pasando con el directivo responsable del fútbol formativo? El buen hacer de Joan Soler en el marco de sus responsabilidades llamó rápidamente la atención de Joan Laporta que, en los últimos años, lo ha abrazado como uno de sus colaboradores más estrechos y de máxima confianza, viajando con él a numerosas ciudades y países, como Dubai, Qatar, Azerbaiyán, estando presente en reuniones muy importantes, como cuando se contrató a Hansi Flick.

No olvidemos una cosa, Joan Soler fue el directivo más atacado en aquellas famosas cartas anónimas que se filtraron a diferentes medios de comunicación en las que se criticaba la deriva de Laporta a favor de los directivos de nuevo cuño, dejando de lado a los históricos llegados en 2008. Aquello acabó como el rosario de la aurora y Laporta tuvo que poner firmes a los dos bandos porque hubo serio riesgo de guerra civil en la junta.

Después de la dimisión de Juli Guiu, Joan Laporta le prometió a Joan Soler, y se comprometió personalmente con él, que en alguna de las siguientes juntas directivas haría oficial su ascenso como vicepresidente deportivo. La idea de Laporta era nombrar a Rafael Yuste como nuevo vicepresidente de márquetin en sustitución de Juli Guiu ya que también había intervenido en las negociaciones con Nike. Y a partir de aquí ya tenemos que hablar de supuestas conjuras palaciegas. Yuste se negó en redondo a abandonar su actual rol en el club... ¿han tenido alguna influencia en la decisión final de Laporta su ex cuñado Alejandro Echevarría y el asesor Enric Masip, dos hombres fuertes de la Comisión Deportiva? Ahí lo dejo. Lo que está claro es que en la última junta directiva Joan Soler no fue ascendido a vicepresidente.

Desde luego Joan Soler no es un títere que se deje manipular por nadie ni un acomodado. Hablamos de un hombre apasionado del fútbol (fue presidente del Vilafranca), que sabe dirigir y tomar decisiones y que madruga mucho cada día para estar encima de sus negocios de pescadería. Un empresario con personalidad y con muy buenos contactos que llegó a la actual junta en los últimos compases de la campaña electoral de 2021 (había estado en la candidatura de Jordi Farré)... Un directivo que, a diferencia de muchos de sus compañeros de junta, pagó religiosamente tanto el coste de la campaña como los gastos del aval. En total, más de 300.000 euros. Ya veremos cómo acaba todo esto.