Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Javier Giraldo

Javier Giraldo

Subdirector.

Cómo arreglar el desaguisado del calendario

De la Fuente, en titulares: "La buena noticia es que Thiago Pitarch ha elegido jugar con España"

Perform

En el tramo decisivo de la temporada, irrumpe otro parón de selecciones: para algunos (la mayoría), una interrupción innecesaria y muy poco oportuna. Para otros, un alivio, un respiro o incluso una manera de acercarse al fútbol de selecciones, ese tan denostado durante el curso pero al que todos nos enganchamos sin medida cuando en el horizonte ya se vislumbra una Eurocopa o un Mundial.

Conviene, por tanto, no perder el foco: para que haya un buen Mundial o una buena Eurocopa, siempre tan esperados, tiene que haber previamente fútbol de selecciones. ¿Detener ahora la Liga es la mejor manera de hacerlo? Probablemente no.

Encontrar una solución no es fácil. Pero tampoco resulta tan complicado como para que todos los actores de este negocio no sean capaces de encontrarla. Resulta asombroso ver cómo jugadores y entrenadores se quejan –con razón- de lo sobrecargado del calendario y que pasen los años y nadie se siente a enfocar seriamente esta cuestión.

Exprimir a los jugadores, exprimir al aficionado y jugar cuantos más partidos mejor no es la solución: no solo existe el riesgo de sobrecargar física y emocionalmente a los jugadores y a los espectadores, sino que también aparece el riesgo de dar por hechos partidos que antes eran excepcionales y por tanto, objetos de lujo, objetos premium.

En cambio, si cada temporada vemos un Real Madrid-Manchester City, por ejemplo, la cosa acaba perdiendo interés. Hasta los jugadores del Madrid y del City se cansan, como hamsters en la misma rueda. Un Real Madrid-Bayern era un cruce europeo tan potente porque solo se daba cada cinco o diez años, y ahí residía su encanto. Si lo vemos cada año, como si fuese un Real Madrid-Getafe o un Real Madrid-Alavés, el aficionado tenderá a desconectarse.

Pero volviendo al calendario: la solución pasaría por acortar las Ligas. En Alemania, por ejemplo, solo 18 equipos compiten en Primera. Es un torneo, por tanto, de 34 jornadas, cuatro menos que en España. Podría recortarse un mes en el calendario: acabar mucho antes la Liga y dedicar ese espacio, previo a un Mundial o a una Eurocopa, para las selecciones.

(Hace muchos años, por cierto, la Copa se jugaba una vez terminada la Liga, y no se terminaba el mundo).

Permitiría a los seleccionadores tener casi un mes de trabajo, a tiempo completo, y con el grupo de jugadores que acabaría compitiendo en el Mundial.

(En cambio, ahora es posible que varios de los futbolistas que tengan minutos ante Serbia y Egipto acaben por no ir al gran torneo).