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Joan Vehils

Joan Vehils

Director.

En el debe de Joan Laporta

Laporta se prepara para la rueda de prensa

Laporta se prepara para la rueda de prensa / Javi Ferrándiz

Hay dos decisiones acertadas y un hecho siempre positivo que nadie puede discutir al presidente Laporta. Las dos primeras son atribuibles a su personalidad. El fichaje de Hansi Flick es su mejor decisión desde que en su anterior etapa apostara por Pep Guardiola. Tardó en consumarse, porque ya en campaña electoral, su apuesta era la vía alemana en lugar de la de Xavi que venía de la mano del candidato Víctor Font. Entonces, por prudencia, algo inhabitual en él, no se pronunciaba en exceso sobre sus preferencias. Quizá, también, porque Koeman era quien ocupaba el banquillo. Sorprendentemente, tras ganar las elecciones, cedió a la presión popular, se dejó llevar y sustituyó al holandés por Xavi. Eso sí, lo hizo a contracorriente. En la cabeza de Laporta seguían estando Klopp, Tuchel o el propio Flick. Laporta no esconde en petit comité que tendría que haberse hecho más caso a sí mismo y menos a su entorno. Al final, se salió con la suya y acertó.

Su segundo gran acierto es poner en marcha la construcción de un nuevo Camp Nou. Digo nuevo porque la obra que está realizando Limak es mucho más que una reforma. La complicada situación financiera no avalaba la operación, pero el Barça, para seguir compitiendo entre los grandes, necesitaba un estadio nuevo. Solo un presidente valiente podía dar el sí al inicio de las obras. También acertó. El paso del tiempo nos dirá si acertó contratando a una compañía turca. Por contra, erró fijando las fechas del regreso. Todo el barcelonismo era consciente de la magnitud de la obra y nadie le reclamaba volver. Asegurar que antes del 2025 estarían de vuelta fue uno de esos actos de fe presidenciales que se le ha vuelto en contra.

Finalmente, el tercer hecho positivo que siempre acompaña a Laporta es la suerte. En eso ha heredado esa 'flor’ que le aparecía a Johan Cruyff en los momentos más complicados. Los dos últimos ejemplos son la manita que le cae del cielo en la Supercopa tras la nefasta gestión de la palanca que debía permitir inscribir a Dani Olmo o la anulación de la gira de los Stones. ‘Siempre cae de pie’, comenta habitualmente uno de los suyos. De momento, la ilusión ha vuelto y el clásico será Montjuic. O sea, que nadie piensa en el resto de la gestión del club ni en volver al añorado Camp Nou. Pues nada, que a Laporta solo falta que el Madrid pinche en la Liga.