Opinión

Redactor de la sección Barça
Darren Dein: quien tiene un amigo, tiene un tesoro

Laporta, durante la asamblea / @FCBarcelona_es
Se nos mean encima y dicen que llueve es una frase que no tiene pinta que vaya a caducar. Son tiempos, siempre lo han sido, en los que el poder ejerce y el pueblo sobrevive buscando el bar en el que pongan la mejor tapa. “Todos los políticos son iguales” y “a mí la política no me interesa” son las frases favoritas de quienes no se enteran de nada y pregonan su ignorancia entre quinto-tapa y quinto-tapa y también de quienes mueven el mundo riéndose de la reproducción exponencial de los ‘cuñaos’, esos que solo saben aquello que quienes mueven sus hilos quieren que sepan. Lo cierto es que no molesta su estupidez, sino las consecuencias de ser tan estúpidos y creerse muy listos. De eso se aprovecha el sistema, también en el Barça.
Este club, aún vivo, singular y aparentemente despierto, empieza a dar síntomas de obsolescencia, en este caso no programada, sino planificada. Su presidente, Joan Laporta, aparece en una asamblea telemática para pedir que el socio apruebe que Nike vista al equipo durante catorce años. ¡Catorce años! Y no pasa nada. En la misma reunión remota y solo remota porque dicen que aumenta la participación (hay que estar profundamente desconectado de la realidad para creérselo), confirma que un señor inglés comisionista que ya ejerció como tal en el acuerdo con Spotify se llevará, entre el Barça (y asegura que también Nike) unos 50 ‘kilos’, que es el 2,9% de 1.700 millones.
Se llama Darren Dein, es hijo de un ex presidente del Arsenal, representante de jugadores y aseguran que un fiera para los negocios. De eso no hay duda. Solo un auténtico ‘jefe’, ‘campeón’, ‘máquina’ y ‘mastodonte’ al mismo tiempo es capaz de llevarse 50 ‘kilos’ (la precaución invita a pensar que todo ese dinero será solo para él y que en ningún caso será generoso) por intermediar entre dos partes que llevan más de 25 años juntos. La lluvia cala hasta los huesos, pero huele a pis.
Dein ya intermedió con Spotify y, ¿por qué no?, podría hacerlo en el futuro con cualquier acuerdo, ya sea este con una empresa de ‘bitcoins’, de juguetes, de campanas extractoras de humo, de recolección de pistachos o de manteles floreados. Quien tiene un amigo tiene un tesoro.
Esos 50 ‘kilos’, como los que se pagaron por la intermediación con Spotify, son tan necesarios para el Barça y su funcionamiento que se han aceptado pagar por encima de la inscripción de Dani Olmo y el buen funcionamiento de las operaciones de mercado, para las que faltan 60 millones. Darren Dein es, en ese sentido, mucho más importante que el futbolista. El trabajo bien hecho no tiene fronteras. Pero los culés no deben preocuparse porque cuando el Spotify Camp Nou esté en pleno funcionamiento, la lluvia será de millones y no de orina…siempre que Goldman Sachs, Aramark o quienes ejecuten la palanca de los palcos VIP lo permitan, claro.
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