Opinión

Colaborador de SPORT
El Barça de Flick jugó ayer como el Barça de Xavi

Pedri tuvo muchos problemas para generar peligro ante Las Palmas / JAVIER FERRÁNDIZ
Decepción y frustración a la vez porque jugaron mal y encima mostraron impotencia. El partido que tenía que poner broche de oro a los actos del 125 Aniversario en el Liceo, se convirtió en una pesadilla. Frenazo y marcha atrás emocional. Nada que ver con aquel equipo que maravillaba en el arranque de la Liga. Han perdido velocidad, agresividad y efectividad. Volvieron las carencias en ataque y los fallos en defensa. Tercer tropiezo consecutivo en Liga. Flick ha perdido la sonrisa y no disimula su disgusto tras una derrota inesperada pero justa.
Ayer tuvimos la sensación de que jugaba el Barça de Xavi, vimos un Barça del pasado. Impotente, lento, sin ideas y sin garra. Salieron relajados, como si estuvieran convencidos de que sería un partido fácil que podían ganar por su teórica superioridad. Error imperdonable. Con el nombre y el escudo no se gana a nadie. Hay que luchar a tope.
El bajonazo es evidente, el juego parece encallado, el pressing ha dejado de ser un arma letal y los cambios no se notan. Lewandowski, el día que no marca, parece el de la temporada anterior. La tendencia negativa es evidente, aquella preparación física que barría a los rivales se ha convertido en un juego previsible que no sorprende a los adversarios. Jugaron tan mal que no merecen escudarse en el árbitro reclamando penaltis que no se pitaron.
Es el momento de hacer autocrítica. Ni antes eran tan buenos ni ahora se explica que solo hayan sumado un punto de los nueve últimos. La primera derrota en casa del Barça de Flick les mantiene como líderes pendientes de lo que haga hoy el Madrid frente al Getafe. Si ganan los blancos su partido y el que tienen aplazado contra el Valencia, habrá cambio de líder. El técnico alemán, que lleva varios partidos disgustado por el juego de su equipo, no es amigo de los paños calientes y dice las cosas por su nombre: “Debemos cambiar y reconectarnos.” No es su estilo criticar públicamente a los jugadores, aunque sí lo hace en el vestuario, donde no se muerde la lengua. Se fundieron los plomos en el centro del campo, faltó energía e intensidad. La ausencia de Casadó se notó más de la cuenta ya que Gavi todavía no está al cien por cien. La salida de Lamine Yamal en la segunda parte activó el ataque pero no fue suficiente.
En el inicio de la Liga parecía que Flick había encontrado la varita mágica que ponía a cada uno en su sitio y sacaba su máximo rendimiento. No hay milagros en el futbol. La varita mágica se rompió ayer. Los jugadores han dado un paso atrás y nos recordaron a los del año pasado. Se han acomodado, han perdido fuerza, velocidad y agresividad. Este equipo si no juega al 100% puede tropezar con cualquiera. Ayer se demostró una vez más. El Las Palmas, sólido en defensa, solo necesitó dos cornadas para ganar al líder y dejarle herido. Un duro golpe debe servir de lección.
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