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REAL MADRID

Thiago Pitarch, el jugador del Madrid que desata la enésima 'guerra' entre Marruecos y España

La Federación blindó al madridista convocándole para el Mundial sub-20, pero el país norafricano, origen de parte de su familia paterna, intentará forzar un nuevo 'caso Brahim'

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Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Thiago Pitarch (Fuenlabrada, Madrid, 2007) es uno de tantos hijos de la necesidad que saltan desde la cantera al primer equipo. Un camino circunstancial en el Real Madrid que el año pasado rompieron Raúl Asencio y Gonzalo García. Tras su actuación contra el City, el mediocentro, con el ‘45’ a la espalda, quiere ser el siguiente. Esta explosión ha reforzado su candidatura internacional: ya ha vestido la camiseta española en categorías inferiores, pero Marruecos, el país de sus abuelos paternos, sigue muy atento a su evolución.

Los casos exitosos de Marruecos

Aunque Thiago Pitarch haya saltado ahora a la primera línea, lleva años en el radar de los ojeadores. A su dinamismo y visión de juego ha sumado una capacidad para no arrugarse en grandes escenarios. El Madrid le echó el guante después de pasar por las canteras de Getafe, Atlético y Leganés. Lo que empezó siendo un proyecto de jugador en el Juvenil B ha terminado por convertirle en titular en el primer equipo.

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La RFEF monitoreó su progresión y Thiago Pitarch fue convocado con la selección española sub-20 para el Mundial de Chile, que se celebró en septiembre y octubre del pasado año. Con el madrileño como titular, los de Paco Gallardo cayeron en cuartos contra Colombia. El mediocentro había cumplido los 18 en agosto, pero ya para entonces Marruecos había intentado un movimiento repetido en los últimos tiempos.

La federación norteafricana ha trabajado de forma constante para atraer a todo el talento que tiene en la diáspora. Estudia el árbol genealógico de candidatos como Thiago Pitarch para ofrecerles un plan de futuro, como ocurrió con Brahim, al que sedujo para convertirle en jugador franquicia de la absoluta, lo que le llevó a rechazar a España. Otros ejemplos de captación exitosa fueron Achraf Hakimi, Munir, Ez Abde, Ilias Akhomach, Omar El Hilali o Chadi Riad. En el lado contrario está Lamine Yamal, que optó por España.

Thiago Pitarch, en un partido con la selección española.

Thiago Pitarch, en un partido con la selección española. / RFEF

El siguiente movimiento de España

El parentesco de Thiago con Marruecos es más lejano, pero le hace igualmente valedor de una doble nacionalidad. El abuelo del padre del jugador del Madrid nació en Alhucemas, una ciudad que pasó a ser marroquí en 1956 tras el acuerdo que puso fin al protectorado español en la zona norte del país. España desembarcó en 1925 durante la sangrienta Guerra del Rif, que terminó con la resistencia nacionalista de una tierra en constante disputa.

Thiago Pitarch ha sido igualmente una pieza codiciada por Marruecos, que también le ofreció plaza en el citado Mundial sub-20. El jugador optó por España, pero eso no terminó con el interés de una federación africana que suele operar a fuego lento, intentando aprovechar cualquier falta de oportunidades en algún momento de la carrera del futbolista. Sobre todo en una posición con tanta competencia como la del madridista.

El siguiente paso para blindar el futuro de Thiago Pitarch con España sería una convocatoria con la sub-21 que dirige David Gordo para los partidos de clasificación del Europeo de 2027. Como ha sucedido en otros casos entre dos tierras anteriormente mencionados, el poder de decisión de la familia será decisivo. Lo fue en los expedientes de Lamine o Brahim y volverá a serlo con el madridista, muy arropado por su entorno cercano en la sobreexposición que ha vivido estos últimos días.

Según la normativa actual de la FIFA, actualizada en 2020, un jugador puede cambiar de país (selección absoluta) una sola vez. Para ello debe hacerlo antes de cumplir 21 años y no haber disputado más de tres partidos internacionales con la absoluta de la primera federación. De ahí que Marruecos, pese a la situación actual, se mantenga atento a su trayectoria.