Informe SPORT
CHAMPIONS LEAGUE
El Inter sí que era la 'némesis' del Barça: esto es lo que le espera a Luis Enrique
Analizamos al cuadro de Simone Inzaghi, finalista de la Champions League tras vencer a un heroico Barça en el Giuseppe Meazza, y que se verá las caras con el PSG el próximo 31 de mayo en el Allianz Arena

EFE
Noche inolvidable en el Giuseppe Meazza. Épica. Una montaña rusa de emociones que tuvieron el placer - o la mala suerte - de vivir en sus propias carnes los futbolistas de FC Barcelona e Inter de Milán. Al margen de las cuestionadas decisiones arbitrales - que pudieron marcar el devenir de la eliminatoria -, nada puede reprochársele a un Barça que, pese a morir en la orilla, devolvió aquella ilusión perdida a un barcelonismo orgulloso de su equipo. Ni tampoco al cuadro de Simone Inzaghi, que jugó sus cartas... y se salió con la suya.
El Inter de Milán fue el primer finalista de esta rompedora e innovadora edición de la Champions League. Desde el primer momento en que se supo que sería el rival de los de Hansi Flick en semifinales, pese a - a priori - no partir como favorito, varias voces autorizadas garantizaban que "era el único equipo que podía plantar cara a este Barça", tal y como aseguró a SPORT Vincenzo Bellino, periodista italiano de 'OA Calcio'. Y eso que el cuadro interista venía de cuajar las peores dos semanas de la temporada.
El desgaste físico le estaba jugando una mala pasada a un equipo que, tras vencer al Bayern de Múnich y sellar su clasificación a las 'semis', dio un bajón tremendo. Colosal. Ante Milan (Coppa), Bolonia y Roma fue todo un espejismo de ese plantel equilibtrado, tanto defensiva como ofensivamente, capaz de sufrir en los momentos difíciles. Tres derrotas, cero goles a favor... y cinco en contra. Una fragilidad defensiva inédita, impropia del cuadro de Inzaghi.

La plantilla del Barça acabó desolada tras la eliminación frente al Inter / Javi Ferrándiz / SPO
No se plantaban en el Lluís Companys con las sensaciones idóneas. Pero no les importó. Fieles a su esencia, no desaprovecharon las ocasiones que tuvieron y castigaron los errores azulgranas. En otras palabras, sacaron petróleo de donde no lo había. A Thuram y Dumfries - que venían de lesión y, en el caso del galo, duda hasta el último momento - no se les vio mermados. Más bien al contrario. Uno abrió la lata y, el otro, firmó un estelar doblete.
UNA FILOSOFÍA SIMPLE
Con una filosofía opuesta a la practicada en Can Barça, los 'nerazzurri' regresaron a Milán con la conciencia tranquila, conscientes de que, con ese 3-3, el viento soplaba ligeramente más a su favor. Un Giuseppe Meazza hasta la bandera alentando a su equipo hasta el último suspiro. Y un Barça que podía sucumbir al 'hechizo' de un estadio intimidante como pocos.
Un 'factor campo' que, sumado a la resiliencia y el espíritu competitivo del Inter, se antojó clave para la victoria 'nerazzurra' en la vuelta de la semifinal de la Champions League. 'Masterclass' de un grupo de futbolistas que rehúyen - si es necesario - del control de la posesión y no tienen problema alguno en limitarse a defender en su propio campo. De hecho, se sienten cómodos. Como pez en el agua. Y, a partir de ahí, transiciones rápidas tras el robo de balón.
Hay un dato en especial que es, cuando menos, curioso. Que asusta. Que explica a la perfección de qué pasta esta hecho este Inter: siete goles al Barça en tan solo 10 disparos a puerta en dos partidos.

Francesco Acerbi forzó la prórroga en el 93' / AP
'LAUTA'-THURAM: UNA SOCIEDAD LETAL
Y ahí entran a escena dos protagonistas - o antagonistas, según se vea -: Lautaro Martínez y Marcus Thuram. Un dúo ofensivo que se retroalimenta, uno ayuda al otro. Uno ataca y el otro defiende; uno asistente y el otro anota. Y viceversa. La lógica dice que sea el hijo del mítico Lilian Thuram quien haga el trabajo 'sucio', es decir, fijar a los centrales, pelearse con todo dios y generar espacios para que el 'Toro' los ocupe.

Iñigo Martínez vivió un intenso duelo con Marcus Thuram / Javi Ferrándiz
Ya lo vieron el martes: Thuram no negoció ni un esfuerzo. Lo batalló todo. Y durante 120 minutos. Costará de olvidar aquel uno contra con ante Ronald Araujo en el 99' que significó en el tanto decisivo de Frattesi.
UNA 'VIEJA GUARDIA' QUE ASUSTA
Una plantilla con una media de 29,5 años. Cuatro años y medio más que la del Barça. Muchos 'perros viejos' que demostraron que tienen aún gasolina para rato. Y un espítiru competitivo encomiable, véase, si no, como Francesco Acerbi, con 37 años a sus espaldas, tiró de orgullo y fe para forzar una prórroga que nadie hubiera visto venir tras el tanto de Raphinha.
Sorprendentemente, solo había jugado 10 partidos de Champions League antes de su llegada al Inter en verano de 2022. Tenía 34 años entonces y parecía estar en el ocaso de su carrera. Y ese mismo verano, se incorporó a un ya veterano Henrikh Mkhitaryan (33 años) que poco tardó en consolidarse en la medular.
De todos los titulares habituales del Inter, solo Benjamin Pavard (0,09) y Denzel Dumfries (0,08) han recorrido más kilómetros por minuto jugado que él (0,07), según datos de la UEFA.

Barcelona's Lamine Yamal in action in front of Inter Milan's Henrikh Mkhitaryan during the Champions League semifinal second leg soccer match between Inter Milan and Barcelona at San Siro stadium in Milan , Italy, Tuesday, May 6, 2025. (AP Photo/Antonio Calanni). EDITORIAL USE ONLY / ONLY ITALY AND SPAIN / Associated Press/LaPresse / LAP
Y eso que ambos están en la flor de la vida... tienen 29 años. Con 47 partidos y 3.392 minutos disputados, el armenio está a punto de lograr su mejor temporada estadística en nueve años, cuando por aquel entonces defendía los intereses del Borussia Dortmund.
Unos treintañeros de oro comandados por un Yann Sommer apoteósico en el Meazza. Sus siete paradas, incluidas dos prodigiosas ante Lamine Yamal, están entre "las más bellas" de su carrera, tal y como él mismo reconoció en 'Sky Italia'.

Inter Milan's goalkeeper Yann Sommer, right, clears the ball during the Champions League semifinal second leg soccer match between Inter Milan and Barcelona at San Siro stadium in Milan , Italy, Tuesday, May 6, 2025. (AP Photo/Luca Bruno). EDITORIAL USE ONLY / ONLY ITALY AND SPAIN / Associated Press/LaPresse / LAP
UNOS REVULSIVOS DE ORO
¿Y qué decir de los cambios? Pues que Simone Inzaghi dio en el clavo. No pudo acertar más. Seis sustituciones: Carlos Augusto por Dimarco, Taremi por Lautaro, Zielinski por Mkhitaryan, Frattesi por Calhanoglu y De Vrij por Dumfries. Todos ellos protagonistas secundarios en el engranaje del de Piacenza, pero que aportaron frescura - sobre todo en el centro del campo - garra y convicción.

Frattesi, autor del 4-3 / AP
El ex del Porto dio la asistencia a Frattesi en el tanto decisivo. Dieron ese empuje necesario a un equipo muy mermado, pero para nada rendido. De Vrij ingresó en la segunda mitad de la prórroga, pero estuvo muy correcto en los duelos.
En definitiva, un Inter muy sólido y competitivo que disputará su segunda final de la Champions en los últimos tres años. Que quiere levantar una 'Orejona' que ya se le resistió en la 2022/23 contra el Manchester City. Para ello, deberá vencer al París Saint-Germain, que ansía la 'Orejona'.
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