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Francesco Acerbi, el salvador del Inter de Milán: de superar un cáncer a ser el héroe de la Champions

El central italiano, que fue uno de los protagonistas de otra triste noche para el fútbol europeo, superó muchas adversidades durante su vida para llegar a este momento

Francesco Acerbi, el salvador del Inter de Milán: de superar un cáncer a ser el héroe de la Champions

Spada/LaPresse / LAP

Àlex Calaff

Àlex Calaff

Francesco Acerbi fue uno de los héroes del Inter de Milán en un Giuseppe Meazza que vivió otra noche negra para el fútbol europeo. Las decisiones de Szymon Marciniak, casi siempre favorables al equipo interista, hundieron a un Barça desaparecido en el primer tiempo, pero que revivió en un segundo acto excepcional. Entre el colegiado polaco, Yann Sommer, que hizo paradas excepcionales, y la excesiva debilidad atrás de los culés en acciones vitales, el equipo de Hansi Flick se quedó sin su merecido billete a Múnich.

15 minutos del segundo tiempo tardó el cuadro culé en levantar el 2-0 que celebró el Inter en el primer tiempo gracias a los tantos de Lautaro Martínez (21') y Hakan Çalhanoğlu de penalti (45+'). Gerard Martín sacó su mejor zurda y asistió primero a Eric García (54') y después a Dani Olmo (60') para igualar una eliminatoria que tenía muy mala pinta. El 2-3 de Raphinha en el 87' desató la locura en Barcelona.

Sin embargo, apareció Francesco Acerbi, en el 90+3', para mandar el partido a la prórroga. El central de 37 años, que había sido protagonista anteriormente por un enganchón con Iñigo Martínez tras el 2-0 del Inter, firmó el 3-3 ganándole la posición a Ronald Araujo, bastante blando, en el primer palo. Era su primer gol en Europa, superando a Szczęsny con un remate digno de un ‘9’ de toda la vida: potente y arriba. El defensa no se lo podía creer.

Francesco Acerbi forzó la prórroga en el 93'

Francesco Acerbi forzó la prórroga en el 93' / AP

Fruto de la emoción, se sacó la camiseta -acción que le costó la amarilla- y explotó de alegría con el Meazza rendido a sus pies. En la prórroga, Davide Frattesi terminó la faena para asegurar la presencia de su equipo en la final de Múnich. Acerbi no podía contener las lágrimas. Seguramente, pensó en muchas etapas de su compleja vida.

Acerbi, una historia complicada

Acierto total de Giuseppe Marotta, el director deportivo italiano, que mostró su buen hacer en la planificación deportiva apostando por pagar 4 millones de euros por él en el verano de 2023, después de haber jugado una temporada cedido en el Inter por la Lazio. Pese a sus 35 años, no dudó en ficharlo. Hoy, es el titular indiscutible en el centro de la defensa de Simone Inzaghi. Sin embargo, nunca lo ha tenido fácil.

Acerbi (izquierda) durante un partido con el Inter

Acerbi (izquierda) durante un partido con el Inter / EFE

La vida ha golpeado muchas veces a un Acerbi que nunca se dio por vencido. Ni la depresión, ni el cáncer, ni el alcohol pudieron ganarle. Durante su etapa en el AC Milan, cayó en una fuerte depresión tras la muerte de su padre y se volvió adicto al alcohol. A los pocos meses de llegar a San Siro, fue traspasado al Génova.

Tras una cesión de medio año en el Chievo Verona, el Génova se deshizo de él vendiéndolo al Sassuolo por casi la misma cantidad: unos 4 millones de euros. Parecía que allí podría remontar su carrera, pero lo que iba a ser un examen médico rutinario se convirtió en un calvario: le detectaron un tumor en los testículos que le obligó a pasar por quirófano urgentemente.

Francesco Acerbi, durante un partido del Sassuolo

Francesco Acerbi, durante un partido del Sassuolo / 'X'

Parecía que todo había salido bien y pudo volver a jugar tras recuperarse, pero el cáncer reapareció con más fuerza. Acerbi estuvo un año alejado de los terrenos de juego. Lejos de rendirse, decidió cambiar su vida.

El cáncer fue mi suerte. Doy gracias a Dios por haberlo tenido.

Francesco Acerbi

— Defensa del Inter de Milán

El cáncer fue mi suerte. Doy gracias a Dios por haberlo tenido. Un año después de mi enfermedad me desperté con un ataque de pánico. Pensé en todas las preocupaciones que causé a mis padres, en las oportunidades que desperdicié, las noches de excesos. Esa mañana tenía miedo de mi propia sombra. Empecé a ir a un especialista que me ayudó a superar mis miedos”, explicó.

Después de la primera operación, Acerbi no hizo ningún cambio en su estilo de vida. Fuera del campo, tenía comportamientos de alguien que no tiene interés en brillar en la élite del fútbol. “Un día comencé a gritar: ‘¡sal de mi cuerpo!’, pero seguía igual. Tardes de fiesta, bebidas, salía hasta las 7.00 de la mañana...”, confesó.

Inter Milan's Francesco Acerbi celebrates after scoring during the Champions League semifinal second leg soccer match between Inter Milan and Barcelona at San Siro stadium in Milan , Italy, Tuesday, May 6, 2025. (AP Photo/Antonio Calanni)

Francesco Acerbi, autor del 3-3 contra el Barça / Antonio Calanni / AP

La recaída fue su salvación, paradójicamente. “Sin la enfermedad habría acabado jugando en la Serie B o, tal vez, me habría retirado. Por fortuna, alguien de ahí arriba me amaba y me envió la enfermedad. Sin ella, hubiera terminado muy mal. Nadie me hubiera salvado”, apuntó. A sus 37 años, le ha llegado el momento de ser la estrella. Sin su gol en el descuento contra el Barça, el Inter estaría eliminado de la Champions.