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COLECCIONISMO

Tu vieja máquina de escribir puede ser un tesoro para los coleccionistas: pagan miles de euros

De "trasto" a tesoro por el que puedes ganar mucho dinero. Las viejas máquinas de escribir son muy buscadas por los coleccionistas.

Una máquina de escribir antigua

Una máquina de escribir antigua

Álex Pareja

Álex Pareja

En muchas casas sigue descansando, casi olvidada, una vieja máquina de escribir que fue retirada cuando llegó el ordenador… y que hoy puede convertirse en una de las antigüedades más deseadas por los coleccionistas. Lejos de ser “trastos”, los modelos mecánicos y portátiles de mediados del siglo XX viven una nueva era, impulsada por la nostalgia, la estética vintage y el encanto del ruido de sus teclas.

Un nuevo tesoro

Lo que antes era una herramienta de trabajo cotidiana, hoy es objeto de culto decorativo y de colección. Las más cotizadas suelen ser las fabricadas antes de los años 40, especialmente si todavía funcionan correctamente, conservan todas sus teclas originales y mantienen el esmalte y los logotipos bien visibles.

Los modelos portátiles con maletín, aquellos que viajaban a la universidad o de oficina en oficina, también han ganado protagonismo, porque se integran bien en casas pequeñas y estudios actuales. En general, todas tienen cierto valor, aunque los coleccionistas prefieran algunos modelos.

El valor depende de varias claves: marca, antigüedad, estado y rareza. Firmas históricas como Underwood, Remington, Olivetti o Hispano-Olivetti pueden alcanzar cifras sorprendentes si el ejemplar está en buen estado y no ha sido modificado ni repintado.

Una máquina anterior a 1940, operativa y cuidada, puede venderse por varios cientos de euros, mientras que modelos muy buscados, ediciones de diseño o colores poco habituales (como los tonos pastel de ciertas Olivetti) elevan aún más la cifra.

Los coleccionistas valoran especialmente que las letras de estas máquinas de escribir clásicas no estén gastadas, que el carro se desplace sin problemas y que la cinta, aunque seca, pueda sustituirse sin dañar el mecanismo.

En plataformas de segunda mano y subastas aparecen anuncios de máquinas de escribir antiguas que, tras una sencilla limpieza, se venden rápidamente a compradores de todo el mundo. Algunas se compran para colecciones puras, otras para decorar escritorios, librerías o cafés que buscan un punto retro.