Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Parte II: “¿Con qué camiseta jugaría el Villarreal la jornada retro? El coleccionista Josep elige sus favoritas: "No las vendería por 3.000 euros ni por nada’”

En esta segunda entrega, cuenta las historias de las camisetas más preciadas en su 'museo' retro

También analiza la actualidad del Submarino y se moja sobre la continuidad de Marcelino

Vídeo: Entrevista a Josep Cabrera, el mayor coleccionista de camisetas antiguas del Villarreal: ¿Cuáles son sus preferidas?

Vídeo: Entrevista a Josep Cabrera, el mayor coleccionista de camisetas antiguas del Villarreal: ¿Cuáles son sus preferidas? / Toni Losas | Aitor Aguirre

Aitor Aguirre

Vila-real

Es la pregunta que se hacen muchos aficionados del Submarino: ¿con qué camiseta jugará el Villarreal la jornada retro en San Mamés ante el Athletic Club dentro de esta innovadora iniciativa de LaLiga? La respuesta se conocerá este jueves en la presentación que tendrá lugar en la MBFWMadrid.

Mientras tanto, el coleccionista Josep Cabrera sigue el tema con expectación. Aún no sabe cuál será la elegida, pero tiene claro algo: las camisetas históricas que guarda no están en venta: «Ni por 3.000 euros las vendería, creo que no sería capaz. Con los años todavía pueden tener más valor. De hecho, es algo que quiero dejar de herencia a mis hijos».

Si tuviera que elegir una para el Athletic-Villarreal de la jornada 31, previsto para el fin de semana del 11 y 12 de abril, no duda demasiado y la coge enseguida para mostrarla: «La Jugui de la temporada 93/94 es la que más me gusta. Por el azul, por el tipo de tela, por el escudo, que es enorme. Parece bordado a mano. Tiene algo que me llama mucho la atención. Hace años que pedíamos más azul y esta lo tiene. Creo que podría quedar muy bien para la jornada retro».

Un buceo por su colección

A partir de ahí, empieza a bucear entre las piezas que más valora de su colección, explicando la historia que hay detrás de cada una de ellas. Una de las más especiales es la del segundo ascenso a Segunda División, logrado en La Línea de la Concepción en la campaña 1991/92. «Con esta jugó Manolo Guijarro aquel mítico encuentro ante el Linense. En una temporada había solo dos camisetas por jugador: una de manga corta para verano y otra de manga larga para invierno. No había recursos y había que reutilizarlas. Hoy en día ya no se venden de manga larga.... y eran muy chulas».

Otra de las joyas de su armario es la Adidas de la temporada 1982/83: «Es una de mis preferidas porque es muy difícil de conseguir. No he vuelto a encontrar ninguna igual. El escudo casi no se ve y la marca tampoco. Eso demuestra todo el desgaste que tenía». Del mismo modo, añade una curiosidad que refleja perfectamente cómo era el fútbol de entonces: «Cuando terminaba la temporada, los equipos inferiores reutilizaban las camisetas. A veces duraban hasta cinco años. Esa me la dio un muy buen amigo, Manu Rambla».

Entre las piezas más antiguas de su colección también guarda camisetas que se remontan a los años 50 y 60, además de una muy peculiar del portero Sánchez Broto en la temporada 1994/95, con un diseño particular. También conserva con especial cariño la primera que tuvo de niño: la de Zandio de la temporada 1995/96, con el dorsal 6, en una etapa en la que el equipo groguet estaba a dos años de lograr el primer histórico ascenso a Primera División: «Fue la primera que me regalaron de pequeño y me gusta mucho. Está bastante desgastada, pero tiene mucho valor para mí. Fueron de las primeras con dorsales».

En la etapa de Fernando Roig

Ya en la etapa moderna y dorada, con Fernando Roig al frente y el Submarino dando sus primeros pasos en la élite, tiene elásticas muy simbólicas como la del primer ascenso a Primera División en Compostela: «Tengo la de Thomas Christensen. El club se inspiró en aquella para hacer la del centenario en 2022, que me pareció chulísima». Y no podía faltar, la primera en la máxima categoría, la de Gica Craioveanu: «Es histórica, la del primer triunfo en el Camp Nou que tanto recordarán los groguets».

A nivel estético, otra que le encanta es la segunda del ascenso en el año 2000: «La de Cagna, es un azul radiante... me gustaría que en la jornada retro el pantalón fuera azul», expresó aprovechando la oportunidad. Tampoco olvida otras zamarras que marcaron el crecimiento europeo del Submarino, como la de Guayre en la temporada 2003/04, cuando el Villarreal alcanzó las semifinales de la de la UEFA ante el Valencia, ya con Pellegrini como entrenador y Riquelme como jugador franquicia: «Fue muy especial. Tenía algo que la hacía única». En su colección también guarda recuerdos de noches históricas en Europa, como la de Gerard Moreno el 26 de mayo de 2021, el día que el Submarino alzó su primer título, en la final de Gdansk contra el Manchester United: «Me dieron una pero esa no fue la que utilizó. Es también muy top por lo que significó».

Valoración de la temporada

Josep, que tuvo su etapa en la que ocupó el fondo de animación, sigue muy de cerca la actualidad del equipo y así valora la temporada: «Yo lo veo bien. La Champions no fue como queríamos, fue un gran palo, pero en Liga estamos muy bien. Aunque no hagan siempre el juego que nos gustaría, los puntos y los resultados están ahí».

Sobre si renovaría a Marcelino, su postura es contundente: «Sí, yo lo renovaría. Es un entrenador que nos ha sacado de abajo. Cuando volvió estábamos en una situación muy complicada y creo que habría que darle confianza».

Buena relación con el club

Por otro lado, reconoce que mantiene una buena relación con el club: «Sí, les he cedido alguna camiseta y saben que tienen todo a su disposición. Su espectacular colección también la comparte ahora con otros aficionados a través del Instagram Museugroc. «Hace un mes abrí una cuenta de Instagram y voy subiendo cosas de las camisetas o balones. Lo más curioso es que me escriben familiares de los jugadores de la época».

Porque para Josep cada prenda es mucho más que ropa: es un recuerdo, un partido, una historia. Un pequeño pedazo de la memoria del Villarreal que sigue vivo, cuidadosamente guardado en un armario que no tiene precio.