ESPECIAL 8M
El tenis rompe la regla del deporte profesional: donde la igualdad sí se mide en dinero
El tenis destaca en el deporte profesional por reducir la brecha salarial entre hombres y mujeres, a diferencia de otros deportes como el golf, baloncesto o fútbol, donde las diferencias son abismales

Alcaraz y Sabalenka con el título del US Open 2025 / Europa Press
La igualdad económica en el deporte profesional sigue siendo una excepción más que una norma. Sin embargo, hay un caso que rompe claramente la tendencia global. El tenis. Los datos de ingresos anuales de las principales figuras deportivas en 2026 evidencian que es, con diferencia, la disciplina donde la distancia salarial entre hombres y mujeres es menor.
La comparación resulta reveladora al analizar otros deportes. En el golf, la estadounidense Nelly Korda ingresa alrededor de 2,67 millones de euros al año, mientras que el número uno masculino Scottie Scheffler alcanza aproximadamente 25 millones. La diferencia se amplía aún más en el baloncesto. A’ja Wilson percibe unos 0,85 millones, frente a más de 50 millones del contrato de Stephen Curry en la NBA.
El contraste es todavía mayor en el fútbol. La internacional estadounidense Trinity Rodman ronda los 1,69 millones de euros anuales, una cifra muy alejada de los cerca de 240 millones que genera Cristiano Ronaldo.

Infografía brecha salarial Tenis / Marc Creus
Una tendencia que también se refleja en deportes como el boxeo, en el que Saúl “Canelo” Álvarez supera los 115 millones de euros, mientras que en el fútbol americano Deshaun Watson alcanza más de 68 millones, sin equivalente femenino dentro de la misma estructura económica.
En el tenis, en cambio, la diferencia es notablemente menor. La número uno del circuito femenino, Aryna Sabalenka, ronda los 23,18 millones de euros anuales en términos solamente deportivos, mientras que el líder del circuito masculino, Carlos Alcaraz, se sitúa en torno a los 40,86 millones. La distancia existe, pero es incomparablemente más reducida que en cualquier otro gran deporte global.
DOMINIO DEL TENIS
Pero la singularidad del tenis no se refleja únicamente al comparar hombres y mujeres dentro del mismo deporte. También aparece al observar el panorama del deporte femenino en su conjunto. Las tenistas dominan de forma abrumadora las listas de deportistas mejor pagadas del mundo.
En el último ranking global de ingresos deportivos, la estadounidense Coco Gauff lidera el deporte femenino con alrededor de 33 millones de dólares anuales entre premios y patrocinios. Muy cerca aparece Aryna Sabalenka, con unos 30 millones, mientras que la polaca Iga Świątek supera los 25 millones. Junto a ellas también figuran Zheng Qinwen o la esquiadora Eileen Gu entre las atletas con mayores ingresos.
La tendencia es clara. De las quince deportistas mejor pagadas del mundo, diez pertenecen al tenis. Ningún otro deporte femenino genera actualmente un volumen de ingresos comparable para sus principales figuras.
Sin embargo, incluso con ese crecimiento económico, las mujeres siguen teniendo dificultades para entrar en el grupo de los deportistas mejor pagados del planeta. Ninguna atleta apareció entre los cien deportistas con mayores ingresos en 2025. Para entrar en esa lista era necesario superar los 37,9 millones de dólares anuales, una cifra impulsada principalmente por los enormes contratos televisivos y salariales de ligas como la NFL o la NBA.

Sabalenka, durante el torneo de Brisbane / EFE
La diferencia estructural se observa especialmente en los deportes de equipo. Mientras los salarios masculinos se han disparado gracias a nuevos acuerdos televisivos multimillonarios, las ligas femeninas siguen dependiendo en gran medida de los patrocinios. En el caso de las deportistas mejor pagadas, alrededor del 70 por ciento de sus ingresos proviene de acuerdos comerciales, frente a aproximadamente el 35 por ciento en el caso de los hombres.
UN MODELO SINGULAR
En este contexto, el tenis representa una excepción histórica dentro del deporte profesional. La explicación no se encuentra únicamente en los contratos publicitarios o en la popularidad de sus figuras, sino en la estructura económica del propio deporte.
Los torneos de Grand Slam (Open de Australia, Roland Garros, Wimbledon y US Open), reparten exactamente los mismos premios para hombres y mujeres en sus cuadros individuales, algo que ningún otro gran deporte colectivo o individual ha logrado de forma sostenida.

Alcaraz se saluda con Sabalenka / X @BNPPARIBASOPEN
Esto significa que una campeona de Grand Slam recibe el mismo cheque que el campeón masculino, eliminando la principal fuente histórica de desigualdad, los premios deportivos. A ello se suma una exposición mediática muy similar entre ambos circuitos, con torneos conjuntos, calendarios paralelos y retransmisiones compartidas.
El resultado es que las grandes estrellas del circuito femenino compiten en condiciones económicas mucho más cercanas a las del masculino que en cualquier otra disciplina. Mientras en la mayoría de deportes la diferencia salarial se multiplica por diez, veinte o incluso más, en el tenis se reduce a una proporción relativamente corta.
Por ello, más allá de la rivalidad en la pista, el tenis se ha convertido en un modelo económico singular dentro del deporte profesional, un escenario donde la igualdad no es solo un discurso institucional, sino una realidad medible en cifras.
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