Historia SPORT
8M
Nadja Manjón, la extenista que explica la otra cara del deporte profesional: "Sin tenis no sabía quién era"
La exjugadora atiende a SPORT para explicar el lado menos visible del tenis de élite: la presión, los sacrificios familiares y el sentimiento de fracaso tras abandonar la competición

Nadja Manjón / Louisiana Tech University
En el tenis profesional solo vemos las historias de los que han llegado a lo más alto: Alcaraz, Munar, Badosa, Sorribes... Pero el 99% de los jóvenes jugadores que aspiran a ser profesionales se quedan a la mitad del camino. Una de esas historias es la de Nadja Manjón, promesa adolescente de la WTA que terminó dejando el tenis antes de llegar a lo más alto.
La extenista gallega ha escrito su historia (y la de millones de deportistas) en su libro 'Los que no llegaron' y atiende a SPORT para explicar de primera mano lo que se siente al no llegar a lo que uno piensa que es el gran objetivo de su vida.
Llegar al tenis profesional no era solo su sueño, era su principal objetivo en la vida y un proyecto familiar: "Se decidió que iba a jugar al tenis porque era el que más dinero iba a dar en el caso de que pudiese ser profesional”, explica. En su casa la apuesta fue total: "Si se elige el tenis, vamos a por el tenis cien por cien".
"Vamos a darlo todo por el tenis"
Ese compromiso llevó a su familia a cambiar de vida muy pronto. Cuando Nadja tenía solo nueve años, tomaron una decisión radical: mudarse para mejorar sus opciones en el tenis. "Nos fuimos a Mallorca porque el nivel era mucho mayor. Fue el momento en el que se dijo: vamos a darlo todo por el tenis", recuerda.
Nadja cuenta que el hecho de que su vida familiar girara entorno a ella, fue un precio alto que tuvo que pagar: "Mi padre dejó de trabajar para dedicarse a mí y a mis hermanos, entonces solamente mi madre ingresaba dinero”, explica. Esa situación generaba una presión constante para una Nadja que sentía que vivir del tenis ya no solo era un reto personal: "Había meses que mis padres no tenían para llegar a fin de mes y yo jugaba al tenis. Estoy jugando al tenis en una academia que cuesta un pastón y cuando vuelvo a casa estamos así... La única presión que tenía era la familiar, la que estaba en casa", explica.
Sus expectativas eran tan altas que sentía que el tenis lo era todo para ella y que no había nada más en su vida que el deporte: "Para mí era: o llegas a ser la número uno o fracasas”, afirma. Durante años todo giró alrededor de ese objetivo. "Era literalmente tu vida. No había nada más: ni estudios, ni amigos... Era todo tenis".
"Sin tenis no sabía quién era"
Tras una etapa en la que entrenó con jugadoras de la talla de Paul Badosa o Sara Sorribes, notó que la presión iba en aumento y que, sobre todo, dejó de disfrutar sobre la pista: "Los últimos dos meses era: o das el salto brutal o se acaba”, recuerda. El final de su carrera llegó con una simple pregunta: "Hubo un día que me dijeron otra vez ‘¿cuándo lo vas a dejar?’ y me explotó la cabeza”, explica. Su reacción fue inmediata. "Dije: dale la vuelta al coche y nos vamos. Se acabó. En tres días estábamos de vuelta en Galicia y se acabó absolutamente todo". Su sensación tras retirarse del tenis no era la de haber abandonado un deporte, era la de haber fracasado en su vida: "Todo tirado a la basura, como si nunca hubiese existido. Yo sin tenis no sabía quién era”, admite. Durante años toda su identidad había estado ligada al deporte. “No sabía qué me gustaba hacer ni qué no me gustaba. Pensé que había fracasado”, reconoce.
"No podía ver nada de tenis"
La herida que le dejó esa etapa llegó hasta el punto de no poder ver tenis ni por televisión: "Al principio no podía ver nada de tenis”, recuerda. Ver un partido le generaba una reacción inmediata: "Era ver un partido y ponerme a llorar". Con los años entendió por qué: "no había perdonado esa etapa", explica.
En la actualidad, Nadja trabaja en el sector inmobiliario y sigue practicando tenis, pero de una manera muy distinta: "No compito absolutamente nada, aunque sean partidos amistosos. Me puede la competitividad que tenía antes".
El mensaje de Nadja y el que quiere hace sentir a los lectores de su nuevo libro es que todo pasa por un proceso. En su caso, le costó mucho a similar su 'fracaso', pero con el paso del tiempo, ha aprendido que lo normal no es llegar a lo más alto, sino quedarse en el camino. Dónde ella veía un fracaso, ha visto que en realidad es un proceso: "Ahora doy gracias de no haber llegado. No pasa nada si no llegas; no es un fracaso, es una etapa".
- Confirmado: La Seguridad Social adelanta la jubilación 10 años y sin coeficientes reductores para los trabajadores que cumplan con la cotización
- Messi, a un paso de la historia: 'Objetivo 900'
- Real Madrid - Elche: polémica y reacciones en directo del partido de LaLiga EA Sports
- Atento, Barça: estos son los mejores '9' del mercado
- Real Madrid - Elche: resultado, resumen y goles de LaLiga EA Sports
- Falcao, exjugador del United, sobre Van Gaal: 'Me humilló, a mí y a Valdés. Me tocó tragar veneno
- Xavi Pascual empieza a hartarse en el Barça: 'Si queremos ganar, todos tienen que querer ganar
- Paco Jémez, sobre Adama Traoré: 'Es un físico que no es de fútbol. Sería más de un jugador de NFL, parece un culturista en versión reducida
