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US OPEN

El arma letal de Alcaraz en Nueva York que solo pudo igualar Sampras

El murciano levantó su segundo título del US Open con una superioridad abismal

Alcaraz: El sexto ‘grande’ de un campeón imparable en Nueva York

EFE

Albert Briva

Albert Briva

De París a Nueva York. Carlos Alcaraz levantó su segundo Grand Slam del año y el segundo del US Open en su carrera tras el de 2022. Fue una exhibición de juego y de superioridad de inicio a fin del torneo, demostrando que vive su mejor momento como tenista.

Un momento que asusta, porque al nivel mostrado desde el mes de abril solo el mejor Sinner puede derribarlo. Ocho finales consecutivas, con seis títulos, dejando escapar solo el de Barcelona (Rune) y Wimbledon (Sinner).

La decepción en Londres no le hizo titubear ni un momento y tras un descanso merecido se ha hecho con los título de Cincinnati y el US Open demostrando un dominio claro y absoluto que nace de una arma que ha ido perfeccionando desde principios de año.

Letal con el servicio, Alcaraz se convierte en el segundo campeón individual masculino de Grand Slam en perder tres o menos juegos de servicio en su camino hacia un título (desde 1991). Solo Sampras en Wimbledon 1994 y 1997 fue capaz de lograr algo así. Lo hizo en hierba, donde se presume mucho más fácil.

Rinderknech en octavos, Djokovic en 'semis' y Sinner en la final fueron los únicos privilegiados en todo el torneo que pudieron hacerse con un turno de servicio del español. Solo al italiano le valió para arrebatarle un set y negarle el privilegio de haber sido el primer hombre en hacerse con el título sin ceder ni uno solo.

UNA TÉCNICA MEJORADA

Desde finales del año pasado, Alcaraz era consciente que debía mejorar su servicio. Así lo hizo saber tras las ATP Finals de Turín. "Me gustaría mejorar el saque. Es obvio que tengo que hacerlo", decía. Pues dicho y hecho.

Alcaraz sacando

Alcaraz sacando / AP

No fue un resultado inmediato, pero desde Australia hasta Nueva York, la mejoría ha sido total y su efecto más que el deseado.

Distinta posición de salida; más ayuda de las piernas para la transferencia del peso; acercar la raqueta hacia su pierna derecha para abreviar el movimiento y eliminar las pausas en el movimiento. Una nueva mecánica con el objetivo de ganar ritmo y fluidez en la puesta en escena de la bola.

Sin duda, un acierto total para crear una arma más en el juego de Carlitos.