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SEVILLA-CELTA

Marcos Alonso deja al Sevilla a tres del descenso

El exjugador del FC Barcelona transformó el único gol del partido desde los once metros, en una pena máxima cometida por Oso que dio la victoria al Celta

Marcos Alonso celebra su gol durante el encuentro correspondiente a la jornada 19 de LaLiga que Sevilla FC y Celta de Vigo disputan hoy lunes en el estadio Sánchez-Pizjuán

Marcos Alonso celebra su gol durante el encuentro correspondiente a la jornada 19 de LaLiga que Sevilla FC y Celta de Vigo disputan hoy lunes en el estadio Sánchez-Pizjuán / EFE

Álex Mérida

Sevilla

31.383 aficionados presenciaron el choque entre Sevilla Fútbol Club y Celta de Vigo en el cierre de la jornada 19 de LaLiga EA Sports en una noche fría en Nervión. Los de Matías Almeyda saltaron con una única modificación respecto al Levante en el once, con Isaac por Alexis tras el golpe en la cadera que recibió el chileno en el entreno del sábado. Un penalti en los últimos minutos de Oso a Ilaix Moriba transformado por Marcos Alonso en el 88' alteraría el marcador inicial, confirmando la segunda derrota de 2026 en Nervión.

Fueron los sevillistas los que llevaron la iniciativa ante el conjunto de Claudio Giráldez, siendo muy verticales y tratando de atacar por los costados a un conjunto celeste que buscó sorprender a la contra, llegando a tener las mejores oportunidades en la primera mitad. Los blanquirrojos no dispararon entre palos.

Antes del cuarto de hora ya aparecería Vlachodimos para salvar al Sevilla, con una buena mano a tiro de Bryan Zaragoza, registrando otras dos paradas antes del descanso, una fácil tras un grave fallo de Javi Rodríguez en la definición y otra ante Ilaix Moriba.

Recibían siempre de espaldas los de Almeyda, siendo rara la vez que se giraban los jugadores o que buscaban pases progresivos al área rival.

Peque Fernández se fue adueñando del partido y siendo el que más personalidad demostró en un ataque muy estático en el que nunca encontró a Isaac Romero, que no leyó a su compañero.

Poco a poco se volvió previsible el equipo nervionense, siendo muy lento en la búsqueda de la portería de Radu, algo que complicaba la finalización de las acciones. En la presión alta al Celta, lo mejor que tenía el Sevilla a principios de curso, empezó a fallar en una noche en la que Kike Salas hizo marcaje individual a Aspas y provocó desajustes defensivos.

A la vuelta de vestuarios no hubo modificaciones con jugadores ni cambio en el plan de partido, pero sí sufrió menos el Sevilla tras los cambios del Celta. Almeyda, a la hora de encuentro, quiso alterar el juego dándole entrada a Alexis Sánchez y Rubén Vargas por Isaac Romero y Peque, quitando al mejor del conjunto hispalense.

No llegaría a surtir el efecto deseado la entrada del atacante suizo, que cinco más tarde de ingresar tendría que marcharse lesionado. Un mes y medio después de volver caía de nuevo y tenía que irse y dejar su sitio a Januzaj, que apenas tuvo incidencia en el ataque.

Transcurrió la segunda parte con mucha menos historia que la primera, sin llegadas claras de ninguno de los dos equipos hasta los minutos finales, en los que el bajón físico del Sevilla provocó que el Celta empezara a acercarse de nuevo a Vlachodimos y a rondar el 0-1. Ante Ilaix Moriba tuvo que meter el greco-alemán una mano providencial.

Pero no sólo el guardameta sevillista tiene que ser el encargado de frenar a los rivales, y en el 87', un penalti de Oso a Moriba terminó con el gol de Marcos Alonso desde los once metros. El Ramón Sánchez-Pizjuán, que comenzó a vaciarse tras el tanto de los vigueses, clamó contra la directiva del Sevilla, contra Del Nido Carrasco y contra Pepe Castro, los dos que tienen al conjunto nervionense sumido en la más absoluta mediocridad y, cada día, más cerca del descenso.

Los jugadores también recibieron la reprimenda de la grada al término del encuentro. El Sevilla Fútbol Club de Matías Almeyda, al que le urge aportar más en los partidos, se queda a tres del descenso, no domina en las áreas y evidencia la endeblez defensiva y la falta de finalización del equipo.

Vía: El Correo de Andalucía