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REAL MADRID

"Han encontrado un bisonte blanco, remontamos": el madridismo se aferra al 'manicomio' del Bernabéu

Los aficionados del conjunto blanco preparan un recibimiento "infernal" y hacen cábalas para crear un ambiente de remontada que cale en un vestuario herido

Imagen del tifo que prepara el fondo de animación del Real Madrid en el Bernabéu.

Imagen del tifo que prepara el fondo de animación del Real Madrid en el Bernabéu. / GRADA FANS RMCF

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

El fútbol vuelve con fuerza a los desayunos de los bares y cafeterías estos días en Madrid. Lugares en los que se mascullan los entresijos de un calendario cada cargado y que se sigue de modo más colateral que antaño, cuando había más partidos en abierto. Pero en semanas como en la que se deciden las semifinales de Champions, el ambiente en la ciudad es el que se da antes de todas las vueltas en las que el vigente campeón juega en casa: afrentas, conjuras y el mero hecho de contar las horas para lo que según muchos madridistas es otra remontada inminente.

La 'busiana', procesión de Semana Santa

"90 minuti en el Bernabéu son molto longo", se limitan a decir los madridistas de viejo cuño. Los del 'espíritu de Juanito' que se ha ido diluyendo con las remontadas modernas. El aura clásico de los vuelcos de hace décadas se ha convertido en el 'manicomio', el término con el que se ha rebautizado este campo para las noches como las de este miércoles. La denominación nació tras la Champions de las remontadas en 2022 y ha dejado imágenes que se rescatan recurrentemente estos días, como la de Alaba levantando una silla después de la remontada al PSG con Mbappé enfrente.

Ese es, precisamente, el gran reto que tiene Ancelotti con su estrella, hacerle creer que es uno más de la otra parte y no un reo de los episodios del pasado en los que, pese a remar con el equipo parisino a cuestas, fue incapaz de hacerse con la Orejona. El madridismo ritualiza todos sus comportamientos estos días. La mística se agudiza, encima, al coincidir la previa de lo que esperan sea otro 'milagro' blanco con la Semana Santa. Se comparten en redes imágenes que relacionan lo sacro con lo futbolístico y más de uno aprovecha para pedir en las procesiones por el bien de su equipo. Aunque los hay que dan por hecho este apoyo, porque, según ellos "Dios es madridista".

Comentarios entre el delirio y la fe que son propios de cualquier aficionado, pero que en el conjunto blanco se extreman estos días. Un tuitero con millones de seguidores difunde un vídeo sobre el hallazgo de un bisonte, del que se estima existen uno entre cada 10 millones. Esto enciende a la comunidad madridista en redes y pasa automáticamente a formar parte de la cábala. "Han encontrado un bisonte blanco, remontamos", una frase que forma parte de una parafernalia en la que el punto culminante es la 'busiana', como se conoce al recibimiento que brindan los aficionados al autocar del Real Madrid cuando llega al Bernabéu.

Triplete o 'efecto dominó'

En toda esta preparación no hay nada de fútbol, que, se da por descontado, no será imprescindible para darle la vuelta al 3-0 del Emirates en el que quedó retratada la falta de fútbol del conjunto de Ancelotti. De hecho, los sectores más prudentes de la masa blanca desconfían este año más que en los anteriores por cómo están tejidas las redes del vestuario. En la serie histórica de seis Champions en una década ha tenido mucho peso la jerarquía y el control de los jugadores. Tanto Zidane como Ancelotti, con plantillas distintas, tuvieron el pleno control. Sin embargo, esta temporada son varias las reprimendas que se han lanzado sin éxito desde la dirección técnica.

Según avanzaba la 'Cadena Cope', Carletto habría criticado, por enésima vez, la actitud de los suyos en la primera jornada de trabajo de una semana en la que se va a jugar su futuro al frente del banquillo madridista. Tan por hecho se da que habrá remontada como que, en caso de que no se produzca, esto supondría el fin de la segunda era de Ancelotti en el club. Ahora bien, el futuro del Madrid aparece emborronado cuando en las tertulias de aficionados se pregunta sobre un escenario con y sin el italiano. A pesar de que consideran que el equipo debería mejor con los mimbres que tiene, cuando se les pide un sustituto solo sale Xabi Alonso. Y es por la insistencia del mercado.

Por eso la fe ciega es un modo de autoprotegerse frente a un debate que no quieren asumir. Porque, hasta el momento, el mayor momento de alegría que han vivido esta temporada es la eliminación del Atlético en Champions. Pero las circunstancias, a diferencia de enfrentamientos anteriores, no fueron las idóneas. De hecho, lo que también se respira en Madrid estos días es otra parte de la ciudad, la colchonera o la que simplemente no quiere ver ganar al conjunto merengue, más hostil que nunca contra los aires de remontada.

De ahí que el Madrid se juegue ante el Arsenal su supervivencia física y psicológica de esta temporada y de un futuro inmediato. Se teme un efecto dominó por la alta presión que se había depositado en una plantilla que venía con el estómago lleno después de ganar la Champions y la Liga. Pero los hinchas blancos saben que la propia virtud del equipo del que forman parte es su principal defecto. "Aquí solo vale ganar. Cuando se conquista un título, se piensa en el siguiente. Y así hasta el infinito", sentencia un socio con décadas de asiento en el Bernabéu, que se cerrará para otra cita que esperan sea histórica y que vendrá prologada por un tifo, además de juego de luces, con el que crear el 'manicomio' que haga temblar al Arsenal.