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Las mil y una guerras de Vinicius contra el Valencia

El brasileño ha visto dos de las tres tarjetas de su carrera contra el conjunto che, al que el Real Madrid recibe este sábado (16.15) en el Bernabéu

Valencia CF - Real Madrid: La expulsión de Vinicius tras agredir a Dimitrievski / LaLiga

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

Vinicius es un jugador que no deja indiferente a nadie. Bien por su juego, bien por su actitud, siempre es protagonista. A veces, por ambas realidades que se conjugan en un futbolista que se echó el Real Madrid a sus espaldas en la semifinal de Copa frente a la Real Sociedad para evitar el descalabro. Pero si hay un escenario en el que su presencia genera contrariedad ese es, sin duda, Mestalla. Allí sufrió a finales de la temporada 2022/2023 un episodio racista. Fue expulsado, como sucedió el 3 de enero, tras agredir a Dimitrievski, cuando se jugó el partido aplazado por la DANA. Este sábado, el brasileño vuelve a encontrarse con el Valencia (16.15), aunque en territorio amigo para él, el Bernabéu.

Tres rojas en su carrera, dos en Mestalla

Vinicius ha sufrido a lo largo de su carrera tres expulsiones y dos han sido contra el Valencia. La primera roja que recibió el jugador del Real Madrid fue cuando todavía estaba en el Flamengo, "el equipo de mi vida", como recuerda cuando se le pregunta por él. Por entonces ya destacaba por ser atrevido, tanto en el juego como en sus maneras. El episodio sancionado ocurrió en marzo de 2018, contra Botafogo, equipo con el que Fla disputa el llamado Clássico da Rivalidade. Meses antes de aquel enfrentamiento, el extremo brasileño había celebrado un gol ante el Fogão llevándose las manos a los ojos para insinuar que los hinchas del Glorioso eran unos llorones.

Esta situación incendió Río de Janeiro, causando un enfado en los aficionados, jugadores y directivos. Cuando el Flamengo y el Botafogo volvieron a verse las caras, Vinicius fue recibido entre pitos. Su familia llegó a denunciar gestos racistas, que él también sufrió a la salida del vestuario. A esas alturas, el brasileño sabía que iba a ser jugador del Real Madrid. Entró en el minuto 26 de la segunda parte, con el marcador a favor. Sufrió el juego duro de los rivales, que le buscaron las costuras hasta que en un contragolpe cometió una durísima entrada contra Rabello que le causó la roja directa.

Cuando Vinicius llegó a España, vivió un periodo de adaptación en el Castilla. Con el filial sufrió el mordisco de Tachi en un derbi contra el Atlético B. Fue entrando en las convocatorias, pero no debuta contra el Valencia hasta la temporada 2019/2020, cuando visita Mestalla por primera vez. Fue suplente con Zidane y apenas jugó unos minutos. Su gran puesta de largo fue el 19 de septiembre de 2021, cuando marca y asiste para Benzema en el 1-2 favorable al Real Madrid. Ese mismo curso 2021/2022 volvió a ser protagonista en el Bernabéu, con un doblete para un 4-1 final.

Los incidentes racistas que terminaron en condena

Al año siguiente repetiría como goleador en el feudo blanco, donde se forjan las hostilidades. Ese 3 de febrero de 2023, Gabriel Paulista le hizo una entrada peligrosa a Vinicius en la segunda parte cuando el partido marchaba 2-0. Es una acción desmedida que todavía hoy circula en redes. El brasileño se levantó del suelo y se encaró con su compatriota, que vio la roja después de que se formase una tangana.

Con este precedente, el encuentro de la segunda vuelta llegó con la temperatura alta. Fue aquel 21 de mayo de 2023 en el que el mundo miró a Valencia por el episodio racista que padeció Vinicius. Lo vivido aquel día tuvo consecuencias inmediatas, tales como la expulsión del brasileño tras un manotazo a Hugo Duro (después se le retiraría la sanción), y otras que llegaron con el tiempo. El extremo señaló directamente a los aficionados que protagonizaron el acto xenófobo. Tres de ellos fueron condenados a ocho meses de prisión y a dos años sin entrar a estadios de fútbol.

La judicialización conllevó un cruce de acusaciones entre el jugador y el Valencia, que llegó a emitir un comunicado para evitar que el comportamiento de los procesados se equiparase al de toda una afición. Uno de los que optó por la generalización fue Carlo Ancelotti. LaLiga, consciente del daño reputacional, puso en marcha una comisión especial para evitar las descalificaciones que el brasileño sufría en diferentes campos. Esto sirvió como punto de partida para una estrategia transversal contra el racismo.

En el juicio, Vinicius declaró que fue solo un grupo de aficionados los que le insultaron, algo que le "ofendió". Trató de no meter en el mismo saco a toda la hinchada del Valencia, agraviada por el conflicto internacional que se generó y que llegó a movilizar hasta a Lula da Silva, presidente de Brasil. El reencuentro del de São Gonçalo con el Valencia se produjo en Madrid, a la temporada siguiente, con un cómodo 5-1.

De la solidaridad por la DANA a otra expulsión

Antes se sumaron capítulos que aumentaron la brecha entre las partes, como cuando Diakhaby, jugador del Valencia, se negó a posar detrás de una pancarta contra el racismo al sentir que desde LaLiga se había puesto un foco excesivo sobre la sitaución de Vinicius, mientras que a él, que había pasado por episodios similares, le habían ignorado. No por ello dejó de condenar lo que sufrió, pero quiso ver que en un tema como el racismo no se podían establecer categorías.

Vinicius volvió a Mestalla el 2 de marzo. Era una fecha señalada para todos los implicados. Tanto es así que Netflix pidió sin éxito permiso para grabar unas escenas que incluiría en el documental sobre el brasileño que se estrena este año. Su petición fue rechazada. El Real Madrid 'regateó' a los aficionados locales en su llegada y todo lo que sucedió tuvo que ver con lo estrictamente deportivo. O no, porque Vinicius fue el gran protagonista con un doblete con el que silenció el feudo valencianista. Lo celebró con el puño en alto y contra la grada de animación.

Esta temporada, Vinicius hizo un paréntesis y supo apartar el fútbol de la desgraciada realidad que vivió el pueblo valenciano. Se solidarizó con ellos y formó parte de una iniciativa conjunta del vestuario blanco para recaudar fondos. El Real Madrid lideró una campaña solidaria para la que se fijó una meta de 1 millón de euros y desplegó una enorme senyera valenciana en muetra de solidaridad. Fue un gesto de altura que nada tiene que ver con la rivalidad histórica que enfrenta a los dos clubes, seguramente, desde el fichaje de Pedja Mijatovic.

Pero cuando volvió la acción del juego, se retomó el guión. En el partido aplazado por la DANA, disputado el 3 de enero en Mestalla, Vinicius fue expulsado después de agredir a Stole Dimitrievski, portero del Valencia. Sin el brasileño en el campo, y con 10, el Real Madrid consiguió remontar un partido que supuso el principio de un bajón de rendimiento que el jugador ya venía acusando desde su frustrado Balón de Oro. Ahora, Vinicius intenta mover la flecha hacia arriba en el tramo decisivo de la temporada. Después de ser decisivo en Copa ante la Real Sociedad, espera repetir importancia en una Liga en al que el Real Madrid no puede fallar si no quiere perder la estela del Barça, su rival en todo.