REAL MADRID
Florentino repite la historia con Xabi Alonso y la guardia pretoriana de Mourinho
El Real Madrid confirma el regreso a la mano dura después del 'laissez faire' de la 'era Ancelotti', al igual que sucedió en 2010 con la llegada del luso

Florentino, a Xabi: "Hoy afrontas uno de los grandes desafíos de tu vida" / Perform

No hay ningún movimiento casual o aislado en los últimos tiempos del Real Madrid. A la contratación de Xabi Alonso como entrenador del primer equipo le ha acompañado el ascenso de Álvaro Arbeloa al Castilla. Dos carreras unidas por el denominador común de José Mourinho, al igual que la tercera figura que puede revivir el estilo del portugués en territorio blanco: Diego López, quien aspira a ser la mano derecha de Arbeloa en el filial.
Xabi Alonso y Arbeloa, núcleo duro de Mourinho
La historia se repite 15 años después, cuando Florentino Pérez decidió contratar a un Mourinho que venía de ganar la Champions con el Inter después de eliminar, precisamente, al Barça de Guardiola en semifinales. Era el enemigo perfecto contra un equipo que venía de hacer 96 puntos en Liga con Pellegrini que no le habían valido absolutamente para nada en una temporada 2009/2010 sin ningún titulo.
"Tomé la decisión después de la vuelta de la semifinal con el Barcelona, porque sabía que íbamos a ganar la Champions. A Moratti, presidente del Inter, se lo había hecho entender. Se notó por cómo nos abrazamos en el campo tras la final de Madrid. Moratti me dijo: 'Después de esto tienes derecho a irte'. Era el derecho a hacer lo que quería, pero a estar feliz. De hecho, estuve más feliz en Milán que en Madrid", llegaría a desvelar Mourinho años después sobre una decisión que inició los años de plomo.
En aquel vestuario al que llegó el portugués estaban, entre otros, Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, dos de sus más firmes defensores en los tres años que estuvo Mourinho en el Real Madrid. De 2010 a 2013, en los que consiguió una Liga, una Copa y una Supercopa. Además, perdió tres semifinales, ante el Barça, el Bayern de Múnich y el Borussia Dortmund. Los jugadores que pasaron por aquella experiencia militaron en una idea más allá de los títulos, que se plasmó en las ruedas de prensa, el juego y que siguió incluso tras la partida del luso.

Jose Mourinho, junto a un inseparable Xabi Alonso, con Casillas al fondo. / JUAN CARLOS HIDALGO / EFE
El conflicto con Casillas que incendió el vestuario
Fue una de las pocas veces que Florentino se encontró una negativa a continuar al frente del Real Madrid. “Si hablamos de opciones profesionales, me arrepiento de rechazar la propuesta de Florentino Pérez. Me dijo: ‘Mou, no te vayas ahora, ya has hecho lo difícil y ahora viene lo bueno’. Sabía que sería así, quedarme habría sido la decisión correcta, pero después de tres años en España, con grandes dificultades, quería volver al Chelsea. Fue una elección emocional”, confesó el de Setúbal cuando las heridas ya habían cicatrizado.
Curiosamente, fue en la temporada siguiente cuando el Real Madrid por fin logró tumbar la barrera emocional de la 'Décima'. Y lo hizo con el estilo opuesto de Ancelotti, quien ha renegado del látigo y la mano izquierda hasta las últimas circunstancias. Justo lo que aplicará Xabi Alonso para hacerse con un vestuario de estrellas como era aquel al que llegó Mourinho, quien no entendió de jerarquías. Lo supo bien desde el principio Casillas, de quien dijo que era "muy malo" y le acusó de "topo" por filtrar cuestiones del vestuario.
Así, el titular de la selección española que venía de proclamarse campeona del mundo, acabó relegado al banquillo en detrimento de Diego López. Hasta Antonio Adán, tercer portero en aquella plantilla, formó parte de una guerra donde Mourinho dejó claro cuál era su criterio por encima de cualquier valoración deportiva objetiva. Aquella filosofía funcionó en la práctica, por lo menos en el núcleo duro del que formaban parte Xabi Alonso y Arbeloa, quienes salieron abrazados en la foto de familia de presentación del primero, que anticipó el ascenso del segundo.
Mourinho descubrió al Xabi Alonso entrenador
Mourinho fue el primero que tuvo claro cuál sería el destino de Xabi Alonso después de su retirada. "Su padre era entrenador, luego se convirtió en jugador, en un gran jugador. Su posición en el campo y su conocimiento del juego es muy alto. Jugó en España, en Inglaterra y en Alemania. Fue entrenado por Guardiola en el Bayern, por mí en el Real Madrid, por Ancelotti, por Benítez en el Liverpool, así que creo que si pones todo esto junto, creo que Xabi tiene las condiciones para ser un muy buen entrenador", dijo en una sentencia que terminó por cumplirse.
La admiración que se profesan ambos es mutua. "Mourinho respetaba a la gente que era generosa en el esfuerzo. Venía con todo el crédito del mundo. Había ganado el triplete con el Inter. Para nosotros, era importante tener una referencia así en el banquillo. Tener un líder y de alguien en quien creíamos en lo que nos decía", reveló Xabi Alonso en The Coaches' Voice. Cuando estalló la crisis con Casillas, él se puso del lado del portugués, quien intentó llevárselo al Chelsea antes de renovar con el Real Madrid para, solo un año después -y pese a ganar la Décima- irse al Bayern con Pep Guardiola.

Jose Mourinho da una instrucción a Xabi Alonso durante un partido de Champions. / EFE
"No vine aquí para hacer amigos"
Xabi Alonso aplica en sus vestuarios una máxima a la que tanto alude uno de sus ídolos, Loquillo: "No vine aquí para hacer amigos, pero sabes que siempre puedes contar conmigo". Aleix García, quien estuvo bajo sus órdenes en el Leverkusen, era muy sincero esta semana: "A Xabi Alonso no le gusta el cachondeo". A diferencia de Mourinho, para él, la cuestión del compromiso se demuestra en el campo y en los entrenamientos, más que en una relación persona estrecha. La puntualidad como bandera y compromiso son algunas de sus máximas.
De ahí que a los jugadores del Real Madrid ya no les valdrá aquella división de la que habló Ancelotti: "Hay dos tipos de futbolistas: los que corren y los que marcan la diferencia, pero en el medio no puedes estar". Para Xabi Alonso solo hay un tipo de jugador: el que corre, y, por ende, marca la diferencia. La fórmula, hasta el momento, le ha funcionado. No solo a la hora de conquistar títulos, también para que los futbolistas crean en su idea.
La mayoría del Leverkusen ganador del doblete se quedó a su lado y ahora a punta a irse tras su salida. Ese compromiso, inquebrantable, con el escudo por delante, es lo que busca Florentino con Xabi Alonso, al que denominó como "uno de los nuestros", el mayor síntoma de pertenencia a un Real Madrid que busca bunkerizarse para alcanzar las metas como colectivo y no como una mera suma de individualidades.
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