Opinión

Redactor de Real Madrid.
Xabi Alonso y la vuelta ¿necesaria? del ‘mourinhismo’

Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, durante la presentación del técnico vasco como entrenador del Real Madrid. / REAL MADRID TV
La presentación de Xabi Alonso como nuevo entrenador del Real Madrid dejó una imagen simbólica. El técnico vasco, abrazado con Álvaro Arbeloa, quien ascenderá a técnico del Castilla tras la salida por la puerta de atrás de Raúl González. Dos tótems del 'mourinhismo', un estilo y una forma de proceder que dejó poso. Una corriente consolidada durante tres años de plomo que vivieron estos dos jugadores, ahora un bipartidisimo directivo.
Otro de aquella época, al que catapultó el portugués, también aspira a convertirse en la mano derecha: Diego López. Juntos buscan recuperar "el orgullo, las emociones y la alegría", según afirmó Xabi Alonso en presencia de Florentino Pérez. El destinatario principal de todos los mensajes en el inicio de una era en la que el vasco se declara deudor de Ancelotti, pro al que tendrá que archivar para recuperar el pulso de un vestuario que esta temporada ha funcionado con el piloto automático puesto.
La premonición de Mourinho
Todos los caminos enlazan a Xabi Alonso con Mourinho, aunque el carácter público del primero tenga, en primera instancia, poco que ver con el dictado del luso. Pero internamente el Real Madrid necesita operar con el látigo y la mano izquierda de la que receló Carletto. Un hombre de club, como su sucesor, pero que se despidió con el peso de haber "consentido" -palabra que usó en 2006 Florentino- un segundo 'galacticidio'. El vasco tiene muchas conversaciones pendientes, como aseguró en una rueda de prensa de perfil bajo, en la que solo dio pistas sobre Rodrygo, "un hombre importante", anticipando uno de los múltiples fuegos que podrá tener.
"Se crio y creció con un padre que fue jugador y entrenador, después se convirtió en un jugador top. Su posicionamiento en el campo y su conocimiento del juego eran muy altos. Además, jugó en España, Inglaterra y Alemania y fue entrenado por Guardiola en el Bayern, por mí y por Ancelotti en el Real Madrid y por Benítez en el Liverpool. Si pones todo esto junto, Xabi Alonso tiene las condiciones para ser un entrenador muy bueno", fue la premonición que hizo Mourinho en 2019 y que dota de argumentos más que suficientes para sentar al vasco en la silla eléctrica del Bernabéu.

Jose Mourinho da una instrucción a Xabi Alonso durante un partido de Champions. / EFE
"La principal lección que he aprendido de ellos es que los jugadores necesitan seguirte, necesitan creer en lo que haces, ellos necesitan saber que mejoran con tu entrenamiento, con tu ayuda", explicaba en una entrevista con L'Equipe. Y ese es precisamente el núcleo de pensamiento que ha aplicado en el Bayer Leverkusen. Pero una cosa es construir un equipo de autor donde todo lo ganado suma a un Real Madrid donde ganar es una obligación. Y esto termina por provocar estados alterados del ánimo en el entorno y el club. Las minicrisis que se desatan después de cada empate o derrota.
Rendimiento inmediato
De ahí que el Mundial de Clubes es un marrón repentino para un entrenador que tendrá que poner orden inmediato en un vestuario cargado de marcas personales. En el fútbol moderno todo va mucho más allá de los egos. Tan importante es controlar la pizarra y el esfuerzo como sostenerse ante las acometidas de los entornos, tal y como ha denunciado este año Ancelotti. Un perfil que no es dado a la reprimenda pública, pero que no se ha quitado de la boca la palabra "esfuerzo", ante la clara ausencia de "energía". Una llamada de auxilio que nunca funcionó.
Falló la correa de transmisión. Con Carvajal lesionado y Modric de salida, el mensaje no caló. Ahora, se vivirá una transición en la capitanía, con el ascenso del primero, a la par que hombres como Valverde. Será imprescindible, sobre todo cuando vengan mal dadas, para que no suceda como la campaña pasada, cuando tras las derrotas dieron la cara los secundarios.
Xabi Alonso no tendrá más remedio que marcar discurso desde el primer día, dejando claro un sistema y terminando con "el míster nos deja libertad para hacer lo que queramos", como confesaba Vinicius sobre el laissez-faire de Carletto. Un libertinaje que se estrelló una y otra vez esta temporada contra el Barça de Flick. Ahí, el lado germano del tolosarra, será decisivo. Una nueva era que no lo es tanto, un regreso a la esencia del 'mourinhismo'. Con todo lo que ello supone para el discurso social y futbolístico del Real Madrid.
- Se calienta el fichaje de Víctor Muñoz
- La FIFA indemnizará al Barça por la lesión de Raphinha: esta es la cantidad limitada que abonará al club
- Plantean un intercambio Barça-Inter por Bastoni
- Enorme cabreo en el Barça por la lesión de Raphinha con Brasil
- Preocupación y tensión por Vinicius: No entrena con Brasil y el Madrid teme una posible lesión
- Carrera del GP de Estados Unidos de MotoGP: resultado, resumen y clasificación de Marc Márquez, Jorge Martín y Pedro Acosta
- Jorge Alastuey: 'El Barça es una burbuja, una vez sales te das cuenta
- Es una pena que pase en este momento': el vestuario del Barça lamenta la lesión de Raphinha
