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CHAMPIONS

Un Bernabéu más dividido que nunca

El madridismo afronta el duelo frente al Manchester City entre la desconfianza sobre sus jugadores y la fe europea

"Florentino, dimisión", el Bernabéu estalla tras la derrota del Madrid contra el Getafe

"Florentino, dimisión", el Bernabéu estalla tras la derrota del Madrid contra el Getafe / Denís Iglesias

Denís Iglesias

Denís Iglesias

Madrid

La última imagen del Bernabéu antes de recibir al Manchester City en Champions fue la de un estadio derrotado a golpe de lunes. Un campo que cronificó su angustia con el equipo que sucumbió frente al Getafe, cediendo la iniciativa de LaLiga al Barça de Flick. La enésima decepción de una temporada cuyo rumbo el Real Madrid espera enderezar en Europa, precisamente ante un rival que le trae recuerdos contradictorios, pero también momentos de fe.

La apatía contra el Benfica y la protesta ante el Getafe

En los últimos tiempos, los duelos contra el equipo de Guardiola se han convertido en un clásico europeo. A pesar de la herida que dejó el 4-0 de 2023, el enfrentamiento contra el club inglés sigue siendo para el madridismo una puerta a la esperanza continental. El regreso de Mendy, que apunta a titular frente al City, retrotrae al aficionado blanco a aquella salvada milagrosa que fue el comienzo simbólico de la Champions de las remontadas.

¡Los aficionados del Benfica dominan la animación de un Bernabéu!

Denís Iglesias

Una Decimocuarta en la que solo creyeron los que estuvieron allí. Para desgracia del club blanco, aquella trayectoria tan particular se fraguó con el Bernabéu como refugio espiritual, un estadio que sostuvo a sus jugadores en los momentos de mayor debilidad. Sin embargo, la gran reválida de la temporada llega ahora con el factor campo en entredicho. Sabe Arbeloa que su futuro en el banquillo depende en buena medida de lo que suceda en la ida del miércoles (21:00).

Como ha venido haciendo en determinados momentos del curso, el técnico apelará al espíritu del manicomio, sobrenombre con el que se bautizó la reacción del público en aquellas noches europeas recientes en las que el estadio jugó un papel determinante. La sensación actual, sin embargo, es bien distinta a aquella atmósfera. El Bernabéu ya dejó señales de desconexión en la repesca frente al Benfica en Champions, un partido que el equipo sacó adelante sin que el estadio acompañara realmente al equipo.

Un juicio del que no se librarán los ausentes

La ausencia de Mourinho -que vivió su regreso al Bernabéu trece años después encerrado en el autobús entre sanción y decisión propia-, unida a la exclusión pacificadora de Prestianni tras el incidente con Vinicius, enterró buena parte de los alicientes que se habían cocinado en una ida flamígera en Da Luz. El ambiente del estadio blanco, como casi todo en esta temporada, terminó de cambiar tras el primer clásico ganado al Barça en más de un año.

Arbeloa: "Ojalá sea un punto de inflexión"

Perform

El giro se produjo, en concreto, en el minuto 72 de aquel partido, cuando Vinicius, con el encuentro prácticamente decidido, decidió desautorizar a Xabi Alonso. Fue la sublimación de un vestuario que terminó llevándose por delante a un entrenador y que amenaza con hacer lo mismo con Arbeloa. A partir de ahí se sucedieron las protestas que alcanzaron su punto más visible frente al Levante, cuando la afición se revolvió por primera vez en mucho tiempo contra el palco.

Aquel día se escuchó un “Florentino, dimisión” que volvió a aparecer —aunque de manera más minoritaria— en el último tropiezo frente al Getafe. Un síntoma de la fractura que atraviesa al madridismo en varios frentes, aunque el más evidente es el que separa a la grada de una plantilla que se juega su reputación frente al City.Más aún después del comentario de Arbeloa tras el triunfo in extremis frente al Celta: “Estoy muy feliz por la gente que ha querido venir”.

Un dardo dirigido a jugadores como Camavinga, pero que vuelve a sobrevolar sobre un vestuario diezmado por las bajas y sometido a un examen público permanente. En ese contexto, el partido contra el City se convierte en un juicio colectivo en el que serán evaluados tanto los que estén sobre el césped como los que falten. Porque, en el Bernabéu más dividido de los últimos tiempos, ni Mbappé, ni Bellingham, ni otros posibles ausentes parecen destinados a salir indemnes.