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REAL MADRID

Sixth Street pone en jaque a Florentino por el nuevo Bernabéu

El fondo estadounidense exige reajustar las condiciones de su contrato con el Real Madrid, tras los retrasos en la explotación del estadio que han afectado los ingresos previstos

Así ha sido la transformación del estadio Santiago Bernabéu en campo de la NFL

PI STUDIO

Roger Meya Pla-Giribert

Roger Meya Pla-Giribert

El proyecto del nuevo Santiago Bernabéu está atravesando otro momento crítico. Lo que debía ser una mina de oro ininterrumpida se ha transformado en un laberinto de pleitos judiciales, quejas vecinales y silencios incómodos. Esta situación de inestabilidad ha provocado que el socio estratégico del club, el fondo estadounidense Sixth Street, haya dado un golpe sobre la mesa para exigir una renegociación total de las condiciones de su contrato.

Para entender este terremoto, hay que recordar que el acuerdo original de 2022 prometía una inyección de capital a cambio de explotar los eventos del estadio durante dos décadas. Sin embargo, el club se ha topado con una resistencia vecinal feroz que ha logrado paralizar los grandes conciertos por el exceso de ruido y ha frenado en seco la construcción de los parkings subterráneos. Sin eventos y sin infraestructuras clave, el plan de negocio que Florentino Pérez presentó a los inversores se ha desmoronado, obligando a sentarse de nuevo en la mesa de negociación bajo unas condiciones mucho menos favorables para la entidad madrileña.

La bofetada de Sixth Street

A pesar de este frenazo, el club intenta mantener el optimismo en sus presupuestos para esta temporada, donde han fijado un objetivo de ingresos de 394 millones de euros procedentes del estadio. Esta cifra roza los 400 millones anuales que se marcaron como meta ideal, pero la letra pequeña del acuerdo con Sixth Street es la que realmente marca el paso.

Actualmente, el fondo estadounidense tiene derecho a llevarse un 30% del negocio del Bernabéu una vez que el club se embolsa los primeros 150 millones de euros. Con las previsiones de que la explotación plena no despegue realmente hasta este 2026, ambas partes han tenido que reajustar sus expectativas financieras para evitar que el agujero de ingresos por los retrasos termine por dinamitar la relación comercial.

Estadio Santiago Bernabéu

El nuevo Santiago Bernabéu sigue trayendo problemas / Real Madrid

Esta revisión del contrato es un auténtico varapalo para el Real Madrid. El fondo estadounidense ha conseguido extender su derecho a participar en los beneficios del estadio durante casi una temporada más, lo que alarga su presencia en el negocio hasta marzo de 2043. Además, el club ha dejado de percibir una cantidad cercana a los 30 millones de euros que estaban apalabrados. Entre ellos destaca un pago de 32,5 millones que Sixth Street debía abonar tras una "inauguración oficial" del estadio que, debido a los retrasos y los problemas técnicos, nunca ha llegado a producirse de forma satisfactoria para los inversores.

La entrada de inversores y el fantasma de la S.A

Pero el problema va mucho más allá de las paredes del Bernabéu. Sixth Street no solo quiere asegurar su dinero en el estadio, sino que está presionando para entrar de lleno en el corazón del club. El fondo ha mostrado un interés estratégico en participar como socio inversor una vez que se consume la polémica reforma societaria que el Madrid tiene en la recámara.

Este plan, impulsado por Anas Laghrari, mano derecha de Florentino, busca crear una estructura empresarial donde se segregue la gestión del negocio para permitir la entrada de capital privado, algo que muchos ven como el primer paso hacia la transformación del club en una Sociedad Anónima.

A pesar de las prisas del fondo estadounidense, Florentino Pérez ha decidido meter el plan en el congelador por el momento. El motivo principal es la delicada situación deportiva que atraviesa el primer equipo, lo que hace que convocar una asamblea extraordinaria para pedirle a los socios que acepten la entrada de inversores extranjeros sea un movimiento de altísimo riesgo político.

Florentino es consciente de que, con el equipo sufriendo en el césped y el estadio bajo la lupa de la justicia, el clima social no está para experimentos financieros que comprometan el modelo de propiedad del Real Madrid.