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Premio Valores Resiliencia Deportiva: Carlos Soria

A sus 86 años, el alpinista español recibió el Premio Valores a la Resiliencia Deportiva, reconocimiento a una vida dedicada a desafiar los límites del alpinismo

Carlos Soria recoge el Premio Valores Resiliencia Deportiva

climatetribe.org

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Carlos Soria volvió a ser ejemplo. Esta vez no escalando una montaña, sino en el escenario de la Gala Valores de SPORT, donde recibió el Premio Valores a la Resiliencia Deportiva. A sus 86 años, el alpinista abulense fue homenajeado por una trayectoria irrepetible, marcada por la perseverancia, la pasión y una fuerza interior que le ha llevado a superar todos los límites del alpinismo.

No se trató de un galardón más, sino de un reconocimiento a toda una filosofía de vida. Soria ha demostrado que el paso del tiempo no es un obstáculo, sino un compañero de viaje. Con doce ochomiles en su historial, sigue siendo el montañero de mayor edad en conquistar uno de estos gigantes del planeta. Pero más allá de las cumbres alcanzadas, lo que verdaderamente impresiona es su capacidad para volver a intentarlo una y otra vez, sin rendirse jamás.

Su historia está hecha de hielo, viento y constancia. En cada expedición ha mostrado un equilibrio admirable entre prudencia y ambición, entre la calma del sabio y la energía del soñador. Muchos se retiraron antes; él decidió seguir subiendo. Porque para Carlos Soria, detenerse nunca fue una opción, ni siquiera cuando las lesiones o la meteorología le obligaron a posponer objetivos.

El alpinismo, en su caso, no ha sido una lucha contra la montaña, sino un diálogo con ella. Ha escalado con respeto, sin dejar huella más allá de sus pasos, y con una humildad que ha convertido sus hazañas en lecciones de vida. Soprende en el abulense la serenidad con la que habla del fracaso, en la alegría con la que celebra cada intento, y en la convicción de que la verdadera cima está dentro de uno mismo.

Carlos Soria, 86 años, a su llegada a la cima del Manaslu en Nepal.

Carlos Soria, 86 años, a su llegada a la cima del Manaslu en Nepal. / LUIS MIGUEL LÓPEZ SORIANO / EFE

Durante la Gala, Soria fue recibido con una ovación que resumió décadas de admiración colectiva. No solo por sus conquistas, sino por su actitud ante el esfuerzo. Por esa mezcla de disciplina, sentido común y pasión que define a los grandes deportistas, pero también a los grandes seres humanos.

El jurado destacó su resiliencia, entendida como esa capacidad de sobreponerse, adaptarse y continuar. Tres verbos que en él se funden en una sola idea: seguir viviendo intensamente. Porque Carlos no ha escalado para vencer la edad, sino para demostrar que la edad no vence a quien mantiene viva la ilusión.

Esa noche en Madrid, el veterano montañero mostró su trofeo como quien alza una bandera en la cima de la vida. Y lo hizo, una vez más, con la misma serenidad con la que mira al horizonte: sabiendo que siempre habrá otra montaña esperando.