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Opinión

L. Miguelsanz

L. Miguelsanz

Subdirector.

El vestuario blanco se ha cargado a Ancelotti

La diferencia entre Barça y Madrid este curso lo han marcado los banquillos

¿Sustitutos de Ancelotti?

Perform

Corría ya por Madrid que en el vestuario blanco los jugadores verían con buenos ojos un cambio en el banquillo como solución para intentar enmendar una temporada que puede convertirse en un fracaso absoluto. Es evidente que mucha culpa está en su bajo rendimiento, pero algo han tenido que palpar los jugadores para sentenciar a un técnico que siempre ha gestionado los vestuarios con mano derecha. Y a Ancelotti le ha hecho muchísimo daño la figura de Hansi Flick en el Barça, un técnico a las antípodas del italiano.

Metódico, serio, perfeccionista en sus planteamientos tácticos y obsesivo en el plano físico. Su excelente trabajo ha maximizado las miserias del Madrid y, sin duda, ha marcado la diferencia que absimal que existe entre los dos equipos.

Y no solo por las goleadas que le ha endosado esta temporada sino por la sensación de que Flick ha mejorado a todos sus futbolistas y ha construido un proyecto para ganar, con una ambición y un juego increíble.

El Madrid parece estar dejado de la mano de Diós. El problema ya no son los lesionados sin cubrir, ni los goles encajados, ni la falta de química con los de arriba. El drama es que el equipo no está trabajado, ni física ni tácticamente y eso es culpa del entrenador.

Ancelotti ha sobrevivido, y muy bien sobrevivido, por la inmensa calidad que ha tenido el Madrid en las áreas en los últimos años. Courtois y Lunin le han sacado de varios atolladeros y Vinicius y Bellingham lo hicieron ofensivamente. Destellos individuales que este año, ni con Mbappé en la plantilla, han bastado para ganar la Champions.

La sensación que deben tener los jugadores blancos es que, a estas alturas de curso, no tienen las herramientas para vencer a rivales importantes. Y esa desesperación acaba con la confianza de quien los dirige, un Ancelotti que ya debe tener muy claro que este final de temporada se le puede hacer muy largo.

La final de Copa puede ser su sentencia definitiva, pero no duden de que no continuará seguro la próxima temporada. Y no será un capricho de Florentino sino que ha perdido su ascendencia en el vestuario. Y eso es fatal.