Opinión

Colaborador de SPORT
La ventaja de Laporta parece irrecuperable para Font

Laporta y sus catorce directivos posan ante los fotógrafos y las cámaras en la sede electoral / Defensem el Barça
A una semana de las elecciones, con solo dos aspirantes en la carrera, nada hace pensar que pueda haber sorpresas en las urnas. El nivel de enfrentamiento y acusaciones alcanzará gran dureza, golpe a golpe, toma y daca. Sobre el papel parece un combate complicado entre un populista que domina el poder y un tecnócrata que entiende mas de números que de goles. La mayoría de socios tiene decidida su intención de voto por lo que el ruido de los debates poco va a influir. No se espera que nadie saque un conejo en la chistera ni tampoco sorpresas judiciales.
Mientras Font quiere llevar la polémica al enfrentamiento entre el Barça del pasado y el Barça del futuro, Laporta, mas pragmático y directo, solo quiere hablar del Barça del presente. En este terreno tiene cartas ganadoras. Enarbola la bandera de Flick. Presume de un equipo líder en la Liga que ilusiona. Y es el máximo responsable de haber levantado un Camp Nou del que todos se sienten orgullosos. Con estos ases en la mano es difícil perder, aunque el rival le acuse de mala gestión económica y de dirigir el club como si fuera su finca particular.
Cuando las elecciones se hacen en plena temporada, hay que reconocer que los resultados deportivos tienen una influencia subliminal potente. Discutir ahora comisiones y palancas o querer resucitar a Messi es una estrategia que no lleva muy lejos. Laporta se apoya en hechos y Font se tiene que contentar con promesas y denuncias. Uno tiene curriculum, el otro solo puede mostrar buenas intenciones.
Font mejorará el resultado de la pasada elección pero no será suficiente. Laporta se consolidará frente a un rival que como candidato no acaba de dar la talla aunque ha mejorado en discurso y consistencia. Laporta es un todoterreno fajador y pegador. Font un fino estilista con buenos golpes pero sin contundencia. Derrotar al presidente que va a la reelección con los resultados deportivos a favor es tarea de titanes. Si no, que se lo pregunten a Laporta que en el 2015 perdió por 10.000 votos después de que Bartomeu ganara el triplete.
En el cara a cara, en el juego corto, en los debates televisivos, veremos a Laporta en su salsa. Font sabe que sale en inferioridad aunque esto no quiere decir que no le plante cara. El problema es que los números, cuando se convierten en ingeniería financiera, tienen lecturas para todos los gustos y se cae en polémicas donde los socios se pierden. Font ha estudiado los videos de pasados enfrentamientos y prepara una táctica agresiva para no dejarse comer el terreno. Laporta confía en su empatía televisiva para satisfacer a los suyos y fidelizar voto.
Las cartas están echadas, el juego está servido, los socios tienen la palabra. Laporta se ve ganador pero Font no pierde la esperanza.
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