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El reto final de la Copa América

INEOS (GBR) y LUNA ROSSA (ITA) Copa Louis Vuitton de vela sexta jornada

INEOS (GBR) y LUNA ROSSA (ITA) Copa Louis Vuitton de vela sexta jornada

Hoy ya sabemos quienes se disputarán la verdadera corona de la Copa América. Si no leíste a los compañeros, que sepas que el Ineos Britannia se impuso a Luna Rossa y disputará el trono al Team New Zealand. Lo que no sabemos aún es cuánta gente en Barcelona lo sabe. Y es que hasta hoy la sensación que a uno le queda es que la trascendencia de la mayor competición deportiva de vela del mundo no ha pasado de la orilla de la playa de la Barceloneta, ahí desde donde uno percibe que algo pasa en el horizonte sin tener muy claro qué.

Estoy seguro de que las marcas patrocinadores están consiguiendo sus objetivos de visibilidad, negocio y networking, pero basta con pasear por el frente marítimo o preguntar en cualquier conversación con amigos para percibir que hay una desconexión clara entre la ciudadanía que debía percibir los beneficios y un evento que estaba llamado a recuperar el orgullo de una capital que en la última década había renunciado a ser sede de grandes acontecimientos deportivos.

¿Qué ha pasado? Posiblemente todo sea consecuencia de diversos factores. El primero, una presencia mediática relativa en un país donde el fútbol acapara el grueso de la atención que se podría haber compensado con un plan de medios ambicioso. Los patrocinadores y la competición seguro que darán buena cuenta del retorno de su inversión, porque honestamente el contenido audiovisual difundido en plataformas digitales posiciona bien a las marcas y el frente marítimo.

Sin embargo, esas cuentas sociales no son las que debían generar la expectación mediática o el interés ciudadano por vivir la competición. Seguramente, los barceloneses que han vivido la experiencia de la Copa América es porque han sido invitados por alguno de los patrocinadores. Los equipos, el comité organizador, o la propia ciudad, creo que erraron a la hora de calcular cuánta inversión haría falta para que la llegada de turistas fuera masiva -estaremos de acuerdo en que no ha sido así- o la conversación social tuviera presente la vela.

Si estamos todos de acuerdo en que la Copa América es un evento deportivo basado en la innovación tecnológica, ¿no valía la pena usar el canal de visitas escolares o universitarias en los meses de preparación para meter el evento en las casas de la ciudad? ¿Por qué no se explica más que durante más de un año aquí han dinamizado la economía en torno a 1.000 personas que se vinieron aquí a vivir para preparar los barcos y los entrenamientos? Quedan todavía unas semanas para corregir el rumbo, por el bien de que los resultados no frenen la apuesta futura por otros eventos.