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Julio Alberto inició el camino para Balde

Balde y Lucas, en un lance del clásico

Balde y Lucas, en un lance del clásico / AP

La posición de lateral, derecho o izquierdo, ha evolucionado mucho en el fútbol. Junto a la del portero es la que ha cambiado más en aspectos técnico-tácticos. En el fútbol moderno, un lateral es prácticamente un extremo y debe tener talento, una capacidad técnica importante, alto nivel táctico y físicamente ser un portento en aspectos aeróbicos, de largo recorrido.

En otros tiempos, los jugadores que ocupaban esta posición solían tener menos calidad técnica y táctica de la que hoy se exige, aunque sí se le daba mucha importancia al tema físico porque se limitaban, sobre todo, a defender, recuperar el balón y a entregarlo lo más rápido posible. Chendo, del Real Madrid, es un buen ejemplo. La aportación en ataque no era una función valorada en un lateral y los entrenadores solían poner a los jugadores menos talentosos, aunque con la virtud de saber defender, sobre todo en el uno contra uno. Lógicamente, había excepciones. Pocas, pero las había. Como Julio Alberto, que en el Barça ya empezó a avisar de que un lateral podía aportar mucho en ataque y no solo defender.

Balde, ante el Betis

Balde, ante el Betis / Valentí Enrich

Hoy en día, en los grandes clubes, es la posición que exige más desgaste físico por la ida y la vuelta continua en transiciones, con un recorrido más largo y un cambio de rol entre la defensa y el ataque. No es fácil ser un extremo y, en cuestión de segundos, convertirse en un defensa o al revés. Incluso hemos visto con Guardiola, Xavi o Flick que el lateral a veces se ha convertido en un interior para buscar la superioridad en el centro del campo (ahí están Cancelo, Guardiol o Hakimi). En este caso, además, se le exige al jugador ser creativo en la construcción, que tenga juego asociativo y capacidad de entrar en profundidad en la zona de finalización para acabar la jugada.

PERFILES

En equipos que tienen menos posesión, el lateral se centra más en defender y suele protagonizar pocas incorporaciones (Perraud en el Betis) en ataque, aunque debe interpretar bien las transiciones ofensivas, los contragolpes. Por lo tanto, también debe tener un buen nivel táctico y técnicamente debe estar bien dotado en los controles, sobre todo los orientados, y en los centros desde la línea de fondo. Quizá se pide menos exigencia aeróbica-física, pero un alto requerimiento futbolístico.

¡Flick descarta a Balde para el Barça-Brest!

Esport3

Pero vayamos a los equipos grandes, de esos construidos para dominar. Ahí la exigencia más grande que tiene un lateral, que acaba siendo prácticamente un extremo, recae en el porcentaje de jugadas terminadas. Ese es un parámetro ante el que deben responder Balde, Lucas Vazquez, Kounde o Alphonso Davies y supone acertar en el último pase o centro para asistir con precisión y encontrar al compañero que finalice la jugada. No es esta una faceta fácil porque requiere de una gran capacidad técnica. En ese sentido, hay laterales que son espectaculares (aportan intensidad, regate, velocidad…), pero de los últimos diez pases o centros acaban uno o dos. En cambio, hay otros que no son tan vistosos y su fútbol es más simple, pero de diez acaban seis, siete u ocho jugadas con acierto. Son estos a los que se valora por su buen rendimiento. Kounde, Lucas Vázquez o Raum, del RB Leipzig, son buenos ejemplos de este tipo de lateral.

Obviamente, la teoría suele venir acompañada de la práctica, que acaba enriqueciéndolo todo. Ahí están los jugadores que tienen la polivalencia para jugar también de central-lateral como Bastoni, del Inter, Hancko, del Feyenoord, o Hato, del Ajax. Ahí ya depende del rival o de las situaciones del partido para confiar en ellos en una u otra posición. 

Otra variante la ofreció en su momento el maestro Johan Cruyff, que convertía extremos en laterales, una solución ante lo difícil que es tener, formar o fichar a un buen lateral. Lo hizo con Goicoechea y abrió una vía muy interesante.

CHAPI FERRER, BARJUAN O ALBA

En realidad, son pocos los laterales que han sido completos, aportando mucho en fase defensiva y ofensiva, en la creación, hábiles en el juego asociativo, capaces de asistir e incluso de finalizar, ya fuera en jugada individual o tras un pase en profundidad. Son laterales rápidos, que acaban compensando también la lentitud de algunos centrales cubriendo sus espaldas a nivel defensivo en, por ejemplo, contraataques. Por ejemplo, Chapi Ferrer o Sergi Barjuan con Koeman en la época del Dream Team. También es importante tener sentido del equilibrio en las incorporaciones al ataque, es decir, saber que si sube el otro lateral, debes estar bien posicionado. Abidal o Dani Alves eran maestros en ello.

Otro es Jordi Alba, un interior izquierdo convertido en lateral izquierdo. Dimarco, del Inter, es parecido. Capaz de jugar de central izquierdo, pero con una intensidad considerable y un alto porcentaje en la finalización de jugadas. Por ejemplo, Ferland Mendy, del Real Madrid, es uno de los mejores en fase defensiva, pero aporta poco en los últimos metros, en la fase de finalización.

Su compañero Carvajal estaría en el mismo nivel y rendimiento que Jordi Alba y Dimarco. También Walker, del Manchester City, que tiene una velocidad impresionante, potencia y fuerza en los duelos cuerpo a cuerpo, y es capaz de jugar de central.Alphonso Davies, ampliamente conocido, es pura potencia y destaca su capacidad aérobica, incansable en la ida y vuelta y con llegada a la línea de fondo. En cambio, es algo vulnerable en fase defensiva.

MÁS VERSIONES

Otro ejemplo: Grimaldo, del Bayer Leverkusen, es de los más seguros en la posesión, pierde muy pocos balones, y tiene un alto porcentaje en asistencias, además de aportar marcando goles y destacando en el lanzamiento de faltas directas.

David Raum, de que hablábamos antes, demostró en el último Europeo que no hay que ser tan vistoso y que, jugando muy fácil, simple, se puede ofrecer un gran rendimiento tanto en asistencias como en los duelos uno contra uno. Actualmente está lesionado desde el mes de agosto.

Davies y Kimmich, en un partido del Bayern de Múnich

Davies y Kimmich, en un partido del Bayern de Múnich / EFE

La versión como lateral de Kimmich es la de un jugador con gran polivalencia, capaz de jugar de pivote organizador y como lateral derecho, siendo de los pocos que construye y orienta el juego desde la banda.

Por su parte, Alexander-Arnold y Robertson, del Liverpool, son casi idénticos en la intensidad, casi insuperables en el uno contra uno y tienen un alto porcentaje en asistencias. Frimpong, del Bayer Leverkusen, es muy rápido, un virtuoso a la hora de entrar sin balón en la zona de remate y marcar, pero con dificultad por la falta de ‘timing’ en los duelos directos.

Hakimi, del PSG, que tiene una gran capacidad aeróbica, destaca por su resistencia, dominio del balón en velocidad y gran sentido en las paredes, aunque flaquea en las transiciones defensivas.

Su compañero Nuno Mendes lo tiene todo y es uno de los más completos, pero con más ambición y un carácter ganador sería el mejor del mundo.

LO QUE DEBE MEJORAR BALDE

Si hablamos del Barça, Balde es posiblemente hoy uno de los jóvenes de nivel mundial más espectaculares, aunque para ser del todo completo debe mejorar y lo está haciendo en la fase de finalización.

Estos para mí son los laterales más destacables en la actualidad, pero vienen jóvenes como Martim Fernandes del Oporto, Rensch del Ajax, Héctor Fort del Barça, Bradley del Liverpool, Cambiaso de la Juventus, Aznou del Bayern, Bartesaghi del Milan o Stojkovic del Estrella Roja, que están por buen camino de ser laterales destacables a nivel mundial.

En resumen, ser lateral no es simple porque exige talento, calidad técnico-táctica, físico, una capacidad mental de adaptación continua durante un partido en diferentes roles. Llegan a ser jugadores con papeles clave en los sistemas de juego. Un muy buen lateral, hoy en día, suele ser más decisivo que un gran extremo.