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Opinión

Joaquim Piera

Joaquim Piera

Corresponsal en Brasil.

La intolerante interferencia de Ancelotti

Carletto ha perjudicado intencionalmente al Barça en esta fecha FIFA al forzar la convocatoria innecesaria de Raphinha y dar descanso a todos los jugadores del Madrid

Carlo Ancelotti en su última rueda de prensa en Río de Janeiro

Carlo Ancelotti en su última rueda de prensa en Río de Janeiro / RAFAEL RIBEIRO/CBF

Carlo Ancelotti tiene el trabajo temporal mejor remunerado del planeta: el de seleccionador brasileño, por el que cobra 10 millones de euros y que abandonará en julio de 2026, haya ganado o no el ‘Hexa’, que se le resiste a los canarinhos desde hace veinte años.

El sueño de Carletto es regresar al Real Madrid, de donde nunca le hubiera gustado irse. En mayo, cuando se hizo cargo de la Seleçao, dijo: “Estoy increíblemente animado por tener la oportunidad de no traicionar al Real Madrid con ningún otro club.”

Y aunque Florentino Pérez lo echó —porque esta es la realidad—, el italiano no hará nada desde Río de Janeiro para enojar al ‘ser supremo’. Le seguirá rindiendo vasallaje y le tenderá todos los cables. Ya lo hizo en su primera convocatoria, cuando no llamó a Rodrygo, que estaba en rebeldía porque quería irse del Madrid, algo que no logró. Su permanencia en falso dará mucho que hablar en los próximos meses. Y ahora, en septiembre, Carletto ha ido a ayudar explícitamente a su exequipo.

Brasil juega dos pachangas en esta fecha FIFA. Clasificada ya para el Mundial, cierra las eliminatorias sudamericanas el jueves en el Maracaná contra Chile, ya eliminada, y el martes 9 en la temible altitud de El Alto (zona metropolitana de La Paz) contra Bolivia. Son los dos únicos encuentros en los que Ancelotti hará pruebas, porque a partir de octubre, cuando la Seleçao jugará en Corea del Sur y Japón, se llevará al bloque con el que irá al Mundial.

En este contexto, no ha llamado a Vinícius, que cumple un partido de sanción por acumulación de tarjetas, y ha indultado a Éder Militão y a Rodrygo. Con este último utilizó el mismo argumento que con Neymar Jr.: le faltaba rodaje. “Si quieren una explicación, tienen mi número de teléfono y pueden llamarme”, expuso.

Resulta que los argumentos utilizados con el trío merengue (Endrick aún está de baja por lesión) no se aplican a Raphinha, que sufrirá un desgaste innecesario. Carletto se está tirando piedras sobre su propio tejado, porque la temporada termina con el Mundial. Aquí le han podido más sus ganas de perjudicar deliberadamente y vengarse del Barça de Hansi Flick, que lo trituró y lo humilló en todos los duelos directos. Estas derrotas desembocaron en su destitución.

Y allí está Raphinha, en la Granja Comary, en una Seleçao B o C plagada de suplentes de los suplentes. El Barça es la víctima en esta situación. Tal vez faltó capacidad de negociación. Deco es el ejecutivo brasileño que desempeña el cargo de dirección más relevante fuera de su país, algo que no se ha notado desde la CBF. Tendría que haber presionado a Ancelotti, de quien mantiene un gran recuerdo porque fue su técnico en el Chelsea. El mal menor es intentar librar a Raphinha del partido en Bolivia. El daño, sin embargo, ya está hecho.