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Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Redactor de la sección Barça

Honor a la Grada d’animació

Han vuelto sin quejarse, sin responder a insultos y sin pedir nada a cambio

La Grada d'Animació volvió al Spotify Camp Nou en la Copa del Rey

La Grada d'Animació volvió al Spotify Camp Nou en la Copa del Rey / Valentí Enrich

El “Barça sí, Laporta no” llevó al cierre de la Grada d’animació por parte de la junta directiva. La prueba es que la vicepresidenta Elena Fort aseguró en una reunión con los grupos que forman este espacio que la decisión estaba tomada mucho antes de que desde el club se generara un conflicto que no existía. “Lo habríamos hecho igual”, les dijo. Afortunadamente, el Barça sigue siendo un club democrático y en democracia hay elecciones. Y cuando hay elecciones toca convencer a quienes deben votarte para seguir en el poder.

Muchos de ellos, directos e indirectos, forman parte de esa Grada d’animació cuyo futuro estaba decidido más allá de multas inventadas que ya no existen y de insultos en redes que ya tampoco existen porque ahora el cuento ha cambiado y los palmeros obedecen a quien les ofrece canapés, camisetas y entradas y ahora las órdenes son otras. Alguno de ellos incluso tiene la suerte de tener a familiares trabajando para el club, así que “señor, sí señor” y punto. Debe ser complicado vivir arrodillado, pero esa es otra historia y es triste. No interesa.

La Grada d'animació volvió a brillar en el Camp Nou

La Grada d'animació volvió a brillar en el Camp Nou / VALENTÍ ENRICH

La cuestión es que, un año y cuatro meses después, una parte minúscula de lo que debería ser la Grada d’animació (750 afortunados) volvió al Camp Nou ante el Atlético y lo convirtió, dentro y fuera, en aquello que el cuerpo técnico, con Marcus Sorg a la cabeza, y la plantilla, con Raphinha al frente, pidieron en su momento. Durante todos esos meses el club dejó a su equipo rodeado de turistas que ni siquiera saben cantar el himno dispuestos a pagar precios desorbitados para ver a Lamine Yamal mientras el socio y quienes forman un espacio hoy en día imprescindible (así lo ha reconocido la propia entidad dando marcha atrás) se quedaban fuera. Ni son nazis, ni son maleducados, ni son nada de lo que les dijeron porque tocaba decirlo cuando quienes mandan agitaban chuches caninas.

Y el día que les han necesitado, en lugar de rebotarse, de quejarse y pedir explicaciones por lo ocurrido, han sido los primeros en, una vez más y cada vez más, estar al lado del Barça. Del club que aman, de los colores que veneran y al que dedican su vida. Sin pedir nada a cambio, incluso viéndose obligados a dejar a muchos de los suyos fuera de la lista porque hoy no caben todos.

Sin rechistar. Esa gente, esos cuatro grupos, es el Barça y merece el respeto que durante un año y cuatro meses no tuvieron por parte de quienes hoy han pedido, de nuevo, su ayuda. Lo vivido ante el Atlético fue impresionante y no lo fue gracias a quienes han dado marcha atrás en su política represora, sino a quienes nunca han dejado al equipo solo. “El Barça és la nostra vida”.