Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Jordi Carné

Jordi Carné

Redactor de Barça.

Cubarsí y las verdades absolutas

Cubarsí, en el duelo ante el Mallorca

Cubarsí, en el duelo ante el Mallorca / Dani Barbeito

Vaya por delante que en ningún momento pretendo dudar mínimamente de cualquier decisión de Hansi Flick. El entrenador alemán merece todo el crédito del mundo después de lo que hizo en su primera temporada en el FC Barcelona, a mi juicio absolutamente espectacular e increíble, y lo que ya empieza a atisbarse sobre su proyecto 2.0 en el club blaugrana. El técnico teutón tiene mucha más información y conocimiento sobre la plantilla y está muy bien rodeado por especialistas en el análisis futbolístico, por lo que la confianza en todo lo que hace debe ser ciega. Se lo ha ganado a pulso y sería injusto recelar de su criterio.

Después de la pretemporada y las dos primeras jornadas de la Liga, especialmente tras la sufrida remontada frente al Levante en el Ciutat de València, ya se empieza a percibir cierto runrún alrededor de la posición de Pau Cubarsí después de la inesperada salida de Iñigo Martínez este verano. Joan Laporta y Deco verbalizaron en los primeros compases del mercado que el Barça debía desprenderse de un central antes del cierre del mismo y, contra todo pronóstico, el que acabó haciendo las maletas fue uno de los dos titulares de la pasada temporada. El defensa vasco no dejó dinero en caja, pero su marcha ha permitido un ahorro salarial a tener en cuenta. Y más al tratarse de un futbolista de 34 años que había trasladado a su círculo más íntimo que tenía dudas de poder convivir un largo periodo de tiempo con la exigencia que supone, a todos los niveles, ser titular en el equipo culé.

Deportivamente, con la salida de Iñigo el Barcelona no solo se ha quedado sin un central zurdo en la plantilla: para intentar resolver el ‘rompecabezas’, Flick ha optado por desplazar a Cubarsí a la izquierda y colocar a Ronald Araujo en la derecha en los dos primeros encuentros del curso. Un movimiento que, para algunos analistas, basta para cumplir expediente, pero que impide contar con la mejor versión del zaguero con mejor salida de balón.

El debate está servido. Personalmente, creo que las estrellas de un equipo, especialmente los líderes de línea como es el caso de Cubarsí, deben jugar siempre que sea posible en sus demarcaciones naturales. En las posiciones en las que se sientan más cómodos y puedan exprimir más sus virtudes. En el mundo del fútbol, sin embargo, no hay verdades absolutas: si la temporada 2014/15, por poner un ejemplo, Luis Enrique no hubiera ubicado a Leo Messi en banda derecha (cuando llevaba muchos años jugando de falso ‘9’) y hubiera mantenido a Luis Suárez como extremo como en sus primeros partidos con la camiseta blaugrana, muy probablemente el delantero uruguayo no habría ‘explotado’ como lo hizo y el Barça difícilmente habría levantado el segundo triplete de su historia.

Hay ejemplos para todos los gustos. También, como ven, para dar la razón a los que consideran un entrenador debe conocer su plantilla profundamente y saber a qué jugadores puede mover de sus posiciones ideales en beneficio del colectivo. En esto, insisto, el barcelonismo puede estar muy tranquilo: está en las mejores manos posibles. Flick ha demostrado una capacidad de gestión del talento espectacular.

Sí que creo, sin embargo, que de todo este incipiente debate ya se puede extraer una primera conclusión: el ‘casting’ para acompañar a Cubarsí en el eje de la zaga no está cerrado. Aún pueden pasar muchas cosas que definan el once de gala para la temporada 2025/26.