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Josep Maria Bartomeu, expresidente del Barça, se justifica: "Nuestra herencia no fue tan mala. Hicimos el estadio Johan Cruyff, compramos terrenos y empezamos a sacar adelante el Espai Barça con permisos y arquitectura"

El expresidente defiende que la herencia de su gestión no fue tan negativa, argumentando que la crisis del Covid-19 impactó en las finanzas del club y en la masa salarial tras la salida de Neymar

Bartomeu, una de las caras conocidas que votó a primera hora

Dani Barbeito

Roger Meya Pla-Giribert

Roger Meya Pla-Giribert

Tras la dimisión de Josep Maria Bartomeu, presidente del Barça entre 2014 y 2020, el exdirectivo se ha visto envuelto en constantes polémicas, desde el Barçagate y la imputación por comisiones en fichajes, hasta los informes policiales por presunto desvío de fondos y el mediático caso Negreira. Pese a que su figura ha estado en el ojo del huracán durante los últimos seis años, Bartomeu había optado por un silencio casi absoluto.

Sin embargo, con su nombre de nuevo en el foco debido a las últimas elecciones, el expresidente ha decidido romper su mutismo para ofrecer su versión en diversos medios. Aún inmerso en procesos judiciales, como su reciente declaración por el Barçagate hace apenas dos semanas, Bartomeu concedió una entrevista a Catalunya Ràdio para abordar pasado y presente, explicando, de entrada, los motivos de su reaparición pública.

"He estado en silencio desde el momento en que dimití en octubre de 2020 porque, una vez que el presidente hace el trabajo que debe hacer, es mejor pasar a un segundo plano. Pero es verdad que últimamente, tanto por la herencia, después de cinco años todavía se habla mucho de mí, como por la campaña, ha vuelto a salir mi nombre. He pensado que quizá es mi momento de explicarme porque es la manera de que alguien entienda qué sucedió y ese tema tan famoso de la herencia, que no es tan grave como se dice".

Josep Maria Bartomeu.

Bartomeu, en una imagen de archivo / climatetribe.org

Laporta asumió el cargo en 2021, tras una transición convulsa marcada por la dimisión de su predecesor semanas antes, forzada por la presión de una moción de censura. Cinco años después, en un escenario mucho más optimista para el club, Bartomeu ha admitido que la continuidad del actual presidente era previsible: "Sí, claramente me esperaba que ganara. Los socios del Barça lo que queremos es un equipo de fútbol que gane, que nos guste, y lo más normal es que sigan los que están en el poder". Pese a elogiar la gestión deportiva actual, el penúltimo mandatario blaugrana reconoce que el vínculo personal entre ambos es inexistente: "No tengo ningún tipo de relación con él", confesó, recordando un desplante del pasado: "La última vez que coincidimos fue en las elecciones de 2015, las gané y no vino a felicitarme".

Las dos herencias

Cinco años después, el estado de las arcas del club se sigue atribuyendo habitualmente a la herencia recibida de la anterior junta, utilizándola como base para justificar las drásticas decisiones financieras del primer mandato de Laporta. Sin embargo, Bartomeu ofrece un matiz distinto al relato oficial:: "No fue una mala herencia. Es una herencia que tiene cosas buenas y otras no tanto, pero que está totalmente condicionada por el Covid. En aquel momento el Barça era un club que estaba en una situación deportiva y económica buena, creciendo y con ingresos. El Covid hace que caigan los ingresos y que, en los años 19/20 y 20/21, el Barça se vea afectado con 500 millones de euros menos, lo que hace que la economía del club sufra las consecuencias".

Bartomeu distingue dos herencias argumentando que su gestión no debe reducirse exclusivamente a la crisis económica: "Ser presidente del Barça no es fácil; a lo largo de la etapa hicimos muchas cosas. Cuando se habla de la herencia, no se habla de la patrimonial: hicimos el estadio Johan Cruyff, hicimos la Masia, hicimos muchos polideportivos, compramos terrenos, empezamos a sacar adelante el Espai Barça con permisos y arquitectura, la herencia deportiva con muchos títulos...".

Bartomeu no escatima en elogios hacia la situación deportiva actual, que ha devuelto al club a la élite europea, aunque no pierde la oportunidad para dest la irrupción de los jóvenes de La Masia como un activo de su gestión: "Lo mejor que se ha hecho en los últimos años es fichar a Flick y confeccionar un equipo que, debo decir, también es parte de la herencia, porque de esta plantilla actual de 23 jugadores, 10 u 11 provienen de nuestra etapa. Flick ha hecho un gran trabajo y es una muy buena elección por parte de Laporta, pero todo lo demás no me acababa de gustar".

Griezmann y Bartomeu, durante la presentación del francés con el Barça

Griezmann y Bartomeu, durante la presentación del francés con el Barça / FCB

Pese a los elogios explica varios peros: "Me preocupa el tema del fair play financiero; el Barça, en 2021, infló las pérdidas, no sé con qué objetivo. Inflar las pérdidas y no reconocer que la pandemia había tenido un impacto en el Barça de 500 millones de euros ha hecho que perdiéramos el fair play, a pesar de que la Liga hizo un informe avisando de este impacto. Se habría podido mantener. Las palancas no dejan de ser una pérdida de activos, y estas no han ido a reducir la deuda".

Neymar, el origen del disparo de la masa salarial

Otro de los temas que más han lastrado al Barça en los últimos años es la masa salarial, que se ha excedido y ha llevado a prescindir de jugadores importantes y a perder competitividad en el mercado. Bartomeu tiene claro donde está la raíz de este problema que hoy en día aún perdura, y tiene nombre y apellido: "La masa salarial se dispara a raíz de la salida de Neymar; nos lo "roba" el PSG pagando la cláusula. A partir de ahí empezamos a sufrir para que otros jugadores no emprendieran la huida y porque los "clubes estado" y la Premier League tienen mucha fuerza económica".

Bartomeu señala que la liga inglesa era el 'rival' más temible a tener en cuenta: "Nuestro rival era la Premier por la fuerza económica que tenían... Y a raíz de eso, hay ciertas renovaciones que hacemos para evitar que algunos jugadores se marchen. Más que los sueldos, lo que hacía falta era subir las cláusulas. La de rescisión de Messi la pasamos de 400 a 700 millones; aumentamos también las de Jordi Alba, Busquets... para evitar que hubiera tentaciones de otros clubes por llevarse el talento".

Josep Maria Bartomeu y Sandro Rosell

Josep Maria Bartomeu y Sandro Rosell / EFE

Messi

Mucho se especuló sobre la influencia de Messi fuera del terreno de juego dentro del club, aunque Bartomeu niega que su poder y imponencia fuera más allá del césped: "Todo el mundo habla del poder de Leo cuando estaba en el Barça, pero Messi no decidía fichajes ni entrenadores; no tenía privilegios. Fuera de la parte deportiva, no decidió nunca nada".

También abordó el famoso burofax en agosto de 2020, semanas después de la histórica derrota ante el Bayern de Hansi Flick por 2-8. "En agosto de 2020, cuando Messi pide marcharse, yo le digo que no porque es nuestro activo más importante y una de las principales fuentes de ingresos; yo no podía darle la carta de libertad y, además, tenía contrato. Creo que lo entendió y por eso siguió. Él pensaba que habría una nueva directiva al cabo de unos meses que le renovaría el contrato; su sorpresa es cuando llega el momento de renovar y lo despiden".

Caso Negreira, Barçagate y las obras del Spotify Camp Nou

Habló del caso Negreira, por el que está siendo investigado igual que el resto de presidentes, y con el que decidió poner fin a los pagos: "Cada uno ha defendido su periodo por el caso Negreira; en mi caso, estoy investigado hasta 2018, cuando decidimos prescindir de los servicios de Javier Enríquez. Fui el único que pidió a la jueza que no entregara la documentación del Barça al Madrid, que lo solicitó hace unos meses. No me parecía justo que el Madrid viera la documentación más interna del club. Lo de los informes arbitrales es algo que muchos clubes hacían, no solo el Barça.".

Josep María Bartomeu, a su llegada al TSJC para el juicio, acusado por la empresa DIS, con su abogado José María Fuster-Fabra.

Josep María Bartomeu, a su llegada al TSJC / climatetribe.org

Uno de los temas más actuales es su defensa por el caso Barçagate. El expresidente explica que no pretendía mejorar su reputación, sino defender al club ante un nuevo medio de comunicación en auge: "El objetivo de la contratación de Nicestream para la monitorización de redes comenzó en 2017, cuando se marcha Neymar y a raíz de lo que sucedió con el referéndum del 2017 en Cataluña. El Barça siempre ha tenido mucho cuidado y seguimiento de los medios tradicionales; en cambio, no teníamos ningún control ni sabíamos qué pasaba en las redes sociales y las conversaciones que había. Nicestream servía para ver qué pasaba en las redes y cuál era la conversación; a partir de ahí, el equipo de comunicación podía tomar estrategias para proteger la reputación del Barça. No pagué por el bien de mi reputación".

Bartomeu también abordó las obras del Spotify Camp Nou y el cambio de previsión de un proyecto que él y su junta emprendieron: "Me sorprendió mucho que el Barça otorgara la construcción del nuevo estadio a una empresa turca, cuando en Cataluña y en el Estado hay grandes constructoras que tenían una gran licitación y llevaban años con proyectos. El nuestro surge a raíz del referéndum de 2014. El presupuesto era de unos 830 millones de euros y ahora llevamos más de un año y medio de retraso. Nosotros queríamos modificar la primera grada para que fuera más vertical; ahora encuentro que queda muy lejos y ya genera problemas de visión. Nuestro proyecto era menos costoso y las dimensiones del estadio eran las adecuadas para aquel momento".