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De Cruyff a Messi: ¿polivalencia o especialistas?

Èric Garcia es un ejemplo de lo que hoy en día pide el fútbol moderno: la versatilidad no es solo cambiar de posición

Xavi, Iniesta y Busquets reinaron desde el centro del campo del Barça

Xavi, Iniesta y Busquets reinaron desde el centro del campo del Barça / FC Barcelona

El fútbol ha evolucionado, aunque todavía debe mejorar claramente en algunos aspectos del reglamento, como el fuera de juego, el criterio en las faltas y los contactos dentro del área, o las amonestaciones para proteger al futbolista, algo que supone fomentar el espectáculo. Diría, sobre todo, que es necesario incidir en cómo dar más fluidez al juego, con menos interrupciones posibles, incluidas las pérdidas de tiempo consultando el VAR.

Hansi Flick en la eliminatoria de octavos de final de la copa del rey

Hansi Flick en la eliminatoria de octavos de final de la copa del rey / Dani BARBEITO / SPORT

El espectador quiere disfrutar del juego: jugadas elaboradas con creatividad, más ocasiones y goles, intensidad en los duelos, velocidad en las transiciones y, evidentemente, acciones individuales de mucho talento. El espectador no sale contento de un partido con mucha polémica, juego antideportivo, demasiadas interrupciones y poca efectividad.

Por esta razón, estamos viendo que cada vez hay más futbolistas polivalentes, porque la movilidad condiciona los sistemas de juego y el jugador debe estar preparado para actuar en varias zonas del campo. Las transiciones son intensas y exigen pensar y ejecutar rápido, ya que la presión en espacios reducidos ha mejorado mucho en el fútbol actual. El jugador debe estar capacitado para maniobrar de diferentes maneras en distintas situaciones y zonas del terreno de juego.

Ser polivalente no es solo tener la capacidad de jugar en varias posiciones, sino también poder actuar de diferentes maneras juegues donde juegues. Es decir, ser ofensivo y defensivo (Gavi), desequilibrante y posicional (Pedri), de largo y corto recorrido (Koundé, Cancelo); en fase de posesión, saber medir los toques (De Jong); defender en zona o individualmente (Eric Garcia); ser delantero rematador, finalizador o con capacidad asociativa (Rashford); y, en el caso de los centrales, saber salir con el balón, dar pase en profundidad y dominar el juego aéreo en ambas áreas (Cubarsí).

El equilibrio es la clave de todo

Tener una lectura de juego acertada en diferentes zonas del campo y momentos del partido, medir la intensidad, los toques, la velocidad de circulación del balón, regatear, asistir y marcar (Lamine Yamal) también es polivalencia, y no todos los grandes jugadores la poseen. También es muy importante contar en la plantilla con futbolistas específicos, que solo en una posición pueden dar su máximo rendimiento, para mantener el equilibrio del juego (Balde, Bardaghji, Bernal, Lewandowski, Ferran, Casadó, etc.).

Lamine y Raphinha tras el gol del extremo de Rocafonda

Lamine y Raphinha tras el gol del extremo de Rocafonda / Dani Barbeito

A lo largo de la historia del fútbol, los grandes jugadores —los cracks—, además de un talento enorme, se han caracterizado por la polivalencia, la capacidad de jugar en varias posiciones y una lectura de juego acertada en distintas zonas del campo. Johan Cruyff, Pelé, Di Stéfano, Kubala, Maradona, Ronaldinho, Lothar Matthäus, Zanetti, Zico y, más recientemente, Messi, Piqué, Kimmich, De Bruyne, Griezmann, Neymar, Vitinha, Pedri, Bernardo Silva, Dembélé, Foden, entre otros, han sido entrenados por grandes técnicos que supieron reconocer sus talentos y, sobre todo, darles libertad de movimiento y crear el juego alrededor de ellos.

Muchos grandes jugadores polivalentes han explotado y crecido con grandes entrenadores. No obstante, sin duda, necesitaban también grandes futbolistas específicos en determinadas posiciones para poder demostrar su propia polivalencia. El equilibrio del equipo exigía entrenadores capaces de estructurar onces equilibrados, sin conflictos de intereses, con roles definidos y con todos los jugadores sintiéndose igual de importantes.

Un repaso a la historia

En la época de Pelé, futbolistas específicos como Garrincha (extremo), Didi (pivote) y Vavá (delantero centro) se complementaron a la perfección con “O Rei” y ganaron muchos títulos. Johan Cruyff, como líder, estuvo rodeado de grandísimos futbolistas específicos como Johnny Rep (extremo), Neeskens (box to box), Van Hanegem (interior izquierdo) y Arie Haan (pivote), y juntos practicaron un fútbol espectacular.

Johan Cruyff, genio y figura

Johan Cruyff, genio y figura / PETER DEJONG / AP

El Dream Team del Barça dirigido por Johan Cruyff estuvo equilibrado entre jugadores polivalentes —Bakero, Eusebio, Laudrup, Koeman— y específicos —Stoichkov, Romário, Guardiola—. Además de hacernos disfrutar y ganar títulos, transformó el fútbol directo en posesión y creatividad en la construcción. Fue un equipo perfectamente construido entre futbolistas específicos y polivalentes. La selección de Brasil, con jugadores específicos como Ronaldo Nazário y Romário, dos de los mejores delanteros centros de la historia del fútbol, se complementó con futbolistas polivalentes como Dunga, Mauro Silva y Bebeto, logrando títulos mundiales con jugadas mágicas.

Sergio Busquets, pivote específico, rodeado por Messi, Iniesta y Xavi —interiores polivalentes—, fue, para mí, el mejor mediocentro del mundo en la historia del fútbol de los que yo he visto. El famoso Milan de las tres Champions League, con jugadores polivalentes como Gullit, Baresi, Rijkaard y Donadoni, no habría ganado esos títulos sin futbolistas específicos como Van Basten, Maldini, Ancelotti y Costacurta. Era una máquina perfecta, muy bien sincronizada.

Van Basten fue el máximo anotador del torneo con 5 goles

Van Basten es uno de los mejores '9' de la historia de Holanda / SPORT

Muy recientemente, la pasada temporada, el Barça de Hansi Flick ha jugado el fútbol más vistoso, atractivo y efectivo de Europa, con una combinación perfecta de futbolistas polivalentes —Koundé, Pedri, Raphinha, Gavi, Fermín, Olmo, Ferran— y específicos —Lewandowski, De Jong, Lamine, Iñigo Martínez, Cubarsí, Balde—, con una coordinación perfecta en las transiciones.

En resumen, está claro que un equipo ganador debe tener mucho talento, compuesto por jugadores polivalentes y específicos, pero con un entrenador líder y capacitado para construir un equipo equilibrado y coordinado, tanto a nivel individual como entre líneas, para que el funcionamiento sea perfecto.