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Joan Vehils

Joan Vehils

Director.

Un buen resultado para un mal Barça

El lado del cuadro del Barcelona comienza a definirse tras la disputa de los primeros partidos de los octavos de final

El lado del cuadro del Barcelona comienza a definirse tras la disputa de los primeros partidos de los octavos de final / EFE

Los primeros diez minutos del Barça en Newcastle ya fueron una advertencia de lo que podía venir. Una señal inequívoca de que la Champions no perdona lo que sí permite algunos partidos de La Liga. A los azulgranas les costó encadenar pases, mientras que el conjunto inglés generaba peligro en cada llegada. Raphinha estuvo lejos de su nivel, Pedri sostuvo al equipo mientras pudo y Lamine Yamal lo intentó sin premio, aunque en la última acción del partido marcó un penalti que apunta a decisivo.

Faltó fútbol, intensidad y personalidad. Durante muchos minutos, el Barça no se pareció en nada al equipo de Hansi Flick que tantas ilusiones ha despertado.

La gran incógnita de este Barça es su resistencia física. Hay varios futbolistas tocados y, cuando el equipo no compite al máximo, se vuelve frágil. Bastó con que Pedri bajara una marcha para que el conjunto se desplomara.

Por eso, visto el partido, el empate es un gran resultado. Más aún después de encajar un gol a falta de cuatro minutos para el final. La eliminatoria se decidirá en un Camp Nou con 62.000 espectadores y con la esperanza de recuperar efectivos. Pero el mensaje es claro: el Barça solo remontará y estará en cuartos si compite como lo hizo ante el Atlético en la Copa. No hay más. A estas alturas, la Champions exige mucho más que talento.

El partido debe servir para sacar conclusiones. La primera es que, jugando así, el Barça está más cerca de la eliminación que de Europa. La segunda es que si compiten como saben puede aspirar a todo. Este equipo tiene calidad, carácter y atrevimiento sobrado. El penalti que transformó Lamine Yamal en el minuto 96 lo confirma.

Eso sí, les falta continuidad. No obstante, la ilusión sigue en pie. Si jugando mal empatan; compitiendo bien, ganarán.