Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

Redactor de la sección Barça

Basta de payasadas en la grada

Destruir la Grada d’Animació fue un golpe bajo a la afición; llenar el campo de frikis es un insulto

Gerard Piqué, en primer plano; al fondo, aficionados del Barça en el Camp Nou

Gerard Piqué, en primer plano; al fondo, aficionados del Barça en el Camp Nou / VALENTI ENRICH

La junta directiva del Barça decidió cargarse la Grada d’Animació argumentando que unos insultos proferidos en esa zona acarrearon una serie de sanciones económicas por valor de 21.000 euros. La cifra, en un club que presume de facturar mil millones de euros, es ridícula, pero sirvió de excusa para castigar a quienes habían cantado “Barça, sí; Laporta, no”. Un síntoma más de que el poder es adictivo, genera cierto desgaste y provoca una alergia peligrosa a la disidencia que acaba derivando en una patología contraria a la democracia. Es decir, el poder prolongado en el tiempo y ejecutado con mano de hierro se llama dictadura.

El club, en un alarde de supuesta generosidad y magnanimidad sin precedentes, ofreció una alternativa a los grupos que forman (que formaban) la Grada d’Animació, Penya Almogàvers, Nostra Ensenya, Front 532 y Supporters Barça: pagar los 21.000 euros de su bolsillo, a pachas. Lo justifican diciendo que está incluido en el acuerdo firmado entre todas las partes. Maltratar a los propietarios del club nunca había sido tan fácil ni tan barato.

La Grada d'Animació, antes de ser clausurada

La Grada d'Animació, antes de ser clausurada / SPORT

Y, pese a un caso fácil de explicar y muy difícil de digerir que supone autodestruirse como club social, lo peor no es lo sucedido con la clausura del Espai d’Animació, sino los intentos ridículos de generar un ambiente artificial y postizo que, obviamente, no ha sido ideado por mentes privilegiadas ni personas con el conocimiento mínimo necesario en materia de animación, en general, y del Barça en particular.

¿A quién se le ocurrió llevar una charanga? ¿Quién fue el librepensador que colocó a una azafata a mostrar carteles pidiendo a los guiris que levantaran su bufamdma como si estuvieran en un plató televisivo? Lo último, el pasado fin de semana, fue ver a un cantante polaco animando el cotarro creyéndose Freddie Mercury (supuestamente espontáneo). O los vídeomarcadores proyectando imágenes de personajes de ficción de terror junto a sus teóricos dobles cazados en la grada (tres días después del nada ‘nostrat’ ‘Halloween’).

Ya basta, basta de prostituir el santuario blaugrana. ¡Basta de degradación! Si los turistas quieren atracciones, que vayan a Port Aventura, que aquí se juega a fútbol y los futbolistas piden ambiente de fútbol, no frikadas sin sentido. Aún están a tiempo de reconducir tanta payasada insoportable en el Camp Nou, pero la sensación es que el plan no solo es cargarse la Grada d’Animació, sino expulsar al socio del estadio, harto de tanta frikada.