Opinión

Colaborador de SPORT
El Barça, más allá de los egos y las palancas

Lamine Yamal y Hansi Flick, en una imagen de la pasada campaña / EP
El fútbol es algo mucho más complejo que once futbolistas contra otros once enfrentados durante noventa minutos sobre un terreno de juego de unas determinadas dimensiones y bajo las reglas de un reglamento que un árbitro se encarga de que se cumplan con justicia. Tal vez lo fue en algún momento de la historia, pero hace ya tanto tiempo que queda muy poca gente que lo recuerde. Hoy en día el fútbol es un negocio que mueve miles de millones e intereses que distorsionan los valores meramente deportivos.
Añadámosle a ello los efectos de Internet y las redes sociales, donde todo el mundo interpreta y malinterpreta y todo se puede teledirigir y manipular, para que tengamos un cóctel realmente explosivo. En este escenario, la presión y las pasiones no siempre se canalizan positivamente. Y aparecen los egos, los celos y las incomprensiones, condiciones que afectan a todos los humanos, pero que aplicadas a multimillonarios adulados por masas incondicionales pueden llegar a ser destructivas.
Hansi Flick ha querido anticiparse a todo esto que ha acabado con grandes equipos que estando en pleno apogeo se derrumbaron de un día para otro. Y habrá que hacerle caso porque no es el primero ni será el último que ha advertido sobre el particular. Podemos pensar que en sus manos, como entrenador y gestor del grupo humano, está evitarlo, pero no olvidemos que llegados al punto más extremo acaban siendo veinticinco contra uno.
Es complicado el oficio de entrenador de fútbol de equipos de élite. Además de fútbol han de saber de psicología, de trato humano y todo ello bajo la amenaza constante del cese en cuanto pierda tres partidos porque los que mandan también están sometidos a la presión de los aficionados.
Quiero pensar que Flick llega a tiempo de evitar lo que en otros casos en el propio Barça y en tantos y tantos equipos fue el principio del fin. Soy optimista al respecto, incluir a los aficionados y a la opinión pública en la ecuación puede suponer una presión más para que esos que tienen el ego disparado reflexionen al sentirse señalados. Quiero pensar que la calidad humana de este vestuario todavía no está maleada por los títulos (no han ganado nada en comparación con otros) ni por la carga tóxica que se pueda acumular con los años.
La mayoría son muy jóvenes como para haber perdido la ilusión y el hambre de triunfos. Miren, sería un delito que se desperdiciara tanto talento y tanto trabajo bien hecho. Más allá de los egos y las palancas, expresión que podría incluir otras variantes no deportivas que afecten la concentración de los jugadores, ya saben, incertezas, inscripciones..., el Barça tiene un presente y un futuro extraordinarios. El mejor equipo y la mejor plantilla de España, sin duda. Si solo es fútbol ganarán la Liga y son claros candidatos a la Champions.
En condiciones normales, Lamine Yamal ha de ir a más, Pedri se va acercando a su punto álgido, Raphinha y de Jong ya lo están, Joan García, Cubarsí, Balde, Fermín, Gavi, que ya son buenísimos, seguirán creciendo. Hay un equipazo para hacer historia, no dejemos que nos lo estropeen.
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