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Opinión

Albert Masnou

Albert Masnou

Director adjunto de SPORT

El terremoto que Flick ha provocado

Flick da indicaciones en Vallecas durante el Rayo-Barça

Flick da indicaciones en Vallecas durante el Rayo-Barça / AP

Poco amante de hacer participar el entorno en el día a día del vestuario, Hansi Flick ha logrado el efecto deseado con sus declaraciones posteriores al partido contra el Rayo Vallecano. Que todos sus jugadores sepan de su cabreo y tengan que dar explicaciones sobre el tema de debate que el técnico ha instalado sobre la mesa. Que el parón de las selecciones no les haga perder de vista ni olvidar un problema que ha detectado Flick en el seno del vestuario del Barça.

Los jugadores, con sus consecuentes entrevistas, se han visto obligados a formular sus respuestas y dar su punto de vista sobre la acusación del técnico. Algunos dicen que no va con ellos, otros que no ven problema de egos...

En definitiva, lo que antes planeaba en la cabeza de Flick, ahora planea en la cabeza de los jugadores. Hansi Flick, que llegó sin conocer el idioma ni el entorno, ya empieza a jugar el rol en el que otros técnicos usaron, el de enviar mensajes a través de prensa.

A veces es preciso trabajar de puertas adentro pero otras, como ahora, es mejor exponerlo publicamente para poner el foco y, de esta manera, se pueda atajar con mayor rapidez.

Momento plácido

El Barcelona no se encuentra en un momento delicado. Ni mucho menos. Son siete puntos de nueve, el curso acaba de empezar y se han disputado todos los partidos fuera de casa. Es solo el inicio, por lo que la jugada de Flick es astuta.

Tiene un vestuario con muchos jugadores jóvenes a los que hay que marcarles el camino de forma adecuada. La marcha de Iñigo es un problema porque, sin ser capitán, era capaz de decir las cosas a la cara e intentar poner algo de orden en las cabecitas de todos los jugadores para que el bien común imperase por encima del inidividual.

¿Hay egos en el vestuario? Pues, claro que sí. Como siempre pasa en el Barça o en un club grande. Y si no que se lo digan al PSG que durante una década ha tenido que luchar con ellos hasta la llegada de Luis Enrique quien, como Iñigo, es capaz de decir las cosas a la cara. Y lograr que el equipo esté por encima de un jugador. Flick necesita ayuda y la jugada es buena para sentirse arropado en esta batalla.