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FÓRMULA 1

Lance Stroll, a su padre: "¿Pero, papá, qué coche nos has dado a Fernando y a mí?"

El primer Aston Martin de Andrian Newey, el mago del lápiz, el gurú de la F-1, ganador de 25 títulos mundiales, es un desastre. ¿Mejorable?, nadie lo sabe, pero, evidentemente, el desastre es tan grande y múltiple que, fijo, mejorar podrá mejorar, pero le será imposible ganar carreras.

Fernando Alonso y Lawrence Stroll, propietario de Aston Martin F-1.

Fernando Alonso y Lawrence Stroll, propietario de Aston Martin F-1. / Aston Martin F1 Team

Emilio Pérez de Rozas

Emilio Pérez de Rozas

PALMA

Deberían conocer primero al caballero. Se llama Lawrence Stroll, es un empresario canadiense de origen judío, un hombre hecho a sí mismo, que se hizo milmillonario, especialmente, en el mundo de la moda, siendo propietario de firmas como Tommy Hilfiger, Ralf Lauren y (casi) Michael Kors.

Stroll tiene pasión por un montón de cosas, no solo por el dinero, especialmente por los coches, las carreras de coches y, por descontado, su único objetivo (y obsesión) es que su hijo Lance Stroll, de 27 años, 10ª temporadas en la F-1, tres podios y 189 grandes premios disputados, sea algún día campeón del mundo.

Para eso, Stroll, no solo se construyó un circuito privado en Mont-Tremblant (Quebec), sino que le ha comprado, así, comprado, un equipo a Lance para cada año y/o competición en la que participaba, desde el karting hasta la F-1, pasando, cómo no, por la Ferrari Driver’s Academy, donde estuvo cuando tenía 12 años y conoció al bicampeón Fernando Alonso, que, entonces, corría para la ‘Scuderia’. Stroll nunca, jamás, ahorró en nada para que Lance tuviese un volante.

Cuentan (y es cierto), que, a finales de 2022, cuando ‘el nano’ acababa la temporada en Alpine, Stroll se acercó a él y le contó el proyecto que tenía pensado para hacer campeón a Aston Martin. Stroll contó a Sky F1 TV que Alonso le contestó “tú serás el próximo, quiero ser parte de esto y escogió unirse a nosotros”.

Fernando Alonso y Lance Stroll se han pasado todo un año soñando que Adrian Newey, ganador de 25 títulos mundiales de F-1, les diseñaría una auténtica 'máquina de ganar' y el monoplaza del 'mago del lápiz' está a 4.5 segundos del mejor.

Hay quien redondea la forma en que Stroll conquistó, definitivamente, a Alonso, asegurando que el millonario canadiense, con mansiones en Ginebra, la isla de Mustique (San Vicente y Las Granadinas, en el Caribe), Quebec, Montreal y Londres, paseó al asturiano en uno de sus helicópteros (pudo haber escogido cualquiera de sus dos jets privados, o el Bombardier o el Global 7500) por la inmensidad de las tierras que posee en Canadá. El paseo, cuentan, se le hizo eterno al bicampeón de Renault (2005 y 2006).

La comunión de Alonso con Aston Martin fue tan, tan, brutal y, sobre todo, tan halagüeña, que la prensa especializada lleva años anunciando la llegada de ‘la 33’, es decir, de la primera victoria de Alonso tras 12 años sin subirse a lo más alto del podio. Su última victoria se produjo en Barcelona, en 2013, a los mandos del Ferrari F-138. Pero, insisto, el año pasado no hubo día de gran premio que la prensa ‘alonsista’ dejase de anunciar que ‘la 33’ estaba al caer.

Alonso y Stroll este jueves en el circuito Red Bull Ring.

Fernando Alonso y, al fondo, Lance Stroll,en el circuito Red Bull Ring. / ASTON MARTIN F1 TEAM

La denuncia presentada por una empleada de Red Bull contra Christian Horner, jefe supremo de la escudería y esposo de la Spice Girl Geri Halliwell, fue de tal tamaño que, dicen, el genio del diseño Adrian Newey, ganador de 25 títulos de F-1 (13 de pilotos y 12 de constructores), no quiso estar un año más en ese equipo y se puso en el mercado. Lógicamente, nadie tenía más dinero que Lawrence Stroll, que lo fichó a golpe de talonario y, sobre todo (ese pudo ser uno de sus errores), no solo como diseñador jefe, como gurú, como mago del lápiz sino, también, como máxima autoridad de la escudería.

Newey en Aston Martin no tiene a nadie que le mande, puede decidir hasta el color de las paredes. Y, sobre todo, no tiene a nadie que le cuestione, en la impresionante escudería de tres inmensos edificios interconectados, con túnel de viento nuevo y centro de diseño, pegadito todo al circuito de Silverstone, en Northmptonshire, dentro del llamado Motorsport Valley.

Y, sin nadie que le cuestione nada, cosa que sí tenía en Red Bull, Newey ha hecho el coche soñado, el coche, dicen, de un loco, el coche que, puesto en pista en el Circuit de Catalunya, provocó un “¡¡¡ooooooh!!!, Newey lo ha vuelto a hacer”. Hacer ¿qué?, un desastre. Porque en los coches de carreras y, muy especialmente, los monoplazas, los F-1, todos los elementos deben ir coordinados y ahí era donde el jefe superior de Newey en las otras escuderías donde trabajó podía cuestionarle al mago del lápiz que esto o aquello no iba bien para esto o aquello, fuese el motor, la electrónica, la aerodinámica, la distribución de pesos, los neumáticos…Sin ese filtro, sin ese techo, el coche que Newey ha puesto en pista, tarde, muy tarde, demasiado tarde y mal, muy mal, es un auténtico desastre. Precioso, tal vez, pero bellamente ineficaz.

"Estamos a cuatro segundos y medio de los mejores, de los más rápidos. Y cuatro segundos y medio, en F-1, no es un ajuste. El coche no tiene un problema, tiene muchos problemas y no son fáciles de solucionar".

Lance Stroll

— Piloto e hijo del dueño de Aston Martin F-1

“Estamos a cuatro segundos y medio de los mejores”, acaba de declarar Lance, el hijo del señor Stroll. “Y cuatro segundos y medio en F-1 no son un ajuste, por favor, son muchísimas las cosas que no van bien en este coche”. Es posible, por descontado, es seguro, que el mimado de Lance debe apagar cada día la luz de su medita de noche pensando “qué coche nos has dado, papá, a Fernando y a mí, ¡menudo desastre!”

Alonso lo piensa, pero no lo dice. También sabe que ‘la 33’ tampoco llegará este año y vaya a usted a saber si es el último del bicampeón, capaz de estirar su carrera una temporada más en 2027, cuando Stroll o Newey le prometan, esta vez sí, que el coche será ganador tras la experiencia de este año.

Alonso lleva, sí, 22 temporadas en la F-1, ha corrido 425 grandes premios, ha ganado 32 carreras, 106 podios, 22 ‘poles positions’ y 26 vueltas rápidas. ¿Saben cuántos kilómetros ha recorrido a los mandos de un F-1?, 115.658, es decir, Alonso ha dado casi, casi, tres vueltas alrededor del mundo, ¡tres! pilotando un F-1. Y, ahora, cuando creía tener en sus manos ‘la máquina de ganar’, todo se rompe, nada funciona, vive sumido en el caos, en la confusión, en el desorden.

La razón no es otra que “el que mucho abarca, poco aprieta”. Fuese el señor Stroll o fuese Newey, lo cierto es que Aston Martin rompió su colaboración con Mercedes, viéndose obligada a construirse ellos su propia caja de cambios, nada fácil de diseñar, probar y evolucionar; su propia suspensión delantera; buena parte de la electrónica del monoplaza y lo peor (o futuro mejor) ponerse en manos de Honda, que había abandonado la F-1, recolocando en su imperio a más de 200 ingenieros y teniendo que reconstruir corriendo su departamento de motores para Aston Martin.

Lance Stroll, en el Aston Martin.

Lance Stroll, en el Aston Martin. / AGENCIAS

Y, sí, se les acumuló el tiempo, que no las pruebas. Se acercaba el día del debut y Aston Martin no tenía el coche a punto. Y, cuando lo pusieron en pista, en Barcelona, se descubrió el fraude, el desastre. No funcionó nada. Y, hoy, probablemente, acabarán ocupando la cola de la clasificación provisional de la F-1, junto a los novatos Cadillac. Ya lo dice el joven Lance: “Cuatro segundos y medio no es un ajuste”. Cuatro segundos y medio en F-1 es un mundo, una temporada tirada por la borda.

Eso sí, los periodistas que anunciaron ‘la 33’ reiteradamente en 2025 y que recordaron que Alonso siempre es el piloto más votado por sus compañeros como ‘el mejor de la parrilla’, siguen confiando en Newey, que ha dicho que conoce los problemas del AMR26 y que tienen solución.

Antonio Lobato, líder del despliegue de DAZN en la F-1, primer fan y defensor nº 1 de Fernando, asegura que “en Aston Martin se vive, en estos momentos, un auténtico funeral; sabían que iban a llegar mal al arranque de la pretemporada, pero la realidad les ha superado”. Y añadía más: “He hablado con alguien del entorno de Fernando y el sentimiento que tenían, lo que me decían, era ‘otro año más en el infierno, otro año más de sufrimiento”.

“Llegaremos tarde a la fiesta. Si no das vueltas, si no acumulas kilómetros, es imposible saber qué tiene el coche y como mejorarlo. Estamos muy lejos del nivel de los demás y no van a esperarnos, no".

Mike Krat

— Jefe de pista de Aston Martin F-1

Es el “papá, que coche nos has dado a Fernando y a mí”, del niño Lance. Y es que el pronóstico, en el que coinciden todos, es que este monoplaza, diga lo que diga Andrian Newey, no es fácil de arreglar. “Sería bueno que no nos engañásemos: llegaremos tarde a la fiesta, si no das vueltas, si no acumulas kilómetros, es imposible saber qué tiene el coche y como mejorarlo y evolucionarlo, imposible”, cuenta con enorme cordura el luxemburgués Mike Krat, jefe de pista del equipo británico.

Estamos muy lejos del nivel de los demás y no van a esperarnos, no. Tenemos muchísimo trabajo por delante. Todo es nuevo en nuestro coche y todo lo hemos construido nosotros. Espero, eso sí, que muchos de nuestros problemas sean de juventud”, sigue explicando Krat, aunque sus pilotos no compartan esa tesis.

Fernando Alonso pasando el test F-1 en circuito de Barcelona, Montmeló

Fernando Alonso, en el Circuit de Catalunya. / Aston Martin F-1

“Tenemos problemas en todas las áreas del coche, no solo en la fiabilidad, no solo en la puesta a punto, no solo en el motor Honda y eso dificulta la mejora”, continúa contando Krat. “¿Por qué?, pues porque si tuviésemos solo un problema, te centras en él y acabas encontrando la solución. Cuando el bajo rendimiento se produce en todas las áreas, no sabes por dónde empezar”.

Los problemas que han sufrido Alonso y Stroll a lo largo de los test de pretemporada que acabarán, hoy, en Bahrein, con el AMR26, probablemente, en manos del hijo del dueño después de que la rotura de un motor (o algo parecido) frustrase ayerel simulacro de carrera del asturiano, son tantos y tan bestias que los pilotos de la escudería de Silverstone ni siquiera han podido pensar, entrenar y practicar la particular manera que deberán pilotar sus monoplazas este año para que sean veloces durante toda la vuelta.

Uno de los cambios más impresionantes en los monoplazas de este año que, incluso, ha hecho que Pirelli avise a los pilotos de que sean extremadamente eficaces en la utilización del motor eléctrico pues, de lo contrario, no serán capaces de calentar sus neumáticos para intentar un ataque eficaz en su vuelta rápida en la ‘quali’, es que, contrariamente a los coches del año pasado, este año el motor de combustión interna y el motor eléctrico aportarán, aproximadamente, el 50% de la potencia cada uno.

Vía: El Periódico