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Entrevista SPORT | Gerard Farrés Piloto del Pedregá Team en el Rally Dakar

Gerard Farrés: "Para correr un Dakar hay que tener el cerebro muy entrenado"

En sus 18 participaciones, Farrés ha vivido de las dos caras del Dakar, la felicidad de sus tres podios y también accidentes muy graves: “He perdido amigos en esta carrera. Lo más difícil es seguir concentrado y compitiendo después de según qué escena te has encontrado. Esa es la verdadera dureza del rally” cuenta

Gerard Farrés y su copiloto, Toni Vingut

Gerard Farrés y su copiloto, Toni Vingut / @BELIKLEIN

Laura López Albiac

Laura López Albiac

Con 18 participaciones en el Dakar y un palmarés que incluye tres podios, Gerard Farrés (Manresa, 1979), afronta la próxima edición del rally con la ilusión de un rookie. Embarcado en el proyecto del Pedregá Team, junto al ibicenco Toni Vingut, asume que este año no dispone de ‘armas’ para pelear con los mejores de su categoría (T4), pero confía en su experiencia para llegar lo más lejos posible en la carrera.

Muestra orgulloso todos tus trofeos del Touareg y tus medallas. ¿Lleva la cuenta después de tantos años en el Dakar?

Si, desde que comencé en 2006, haciendo de mochilero de Marc Coma. En total he corrido once veces en moto y desde 2019, este será el octavo con el buggy.

Ha crecido con el Dakar ¿Qué le ha dado esta carrera?

Valores. Entiendes que necesitas siempre la ayuda de los mecánicos, de muchas personas, el trabajo en equipo es importantísimo, el hacer grande a la gente que tienes a tu lado para poder llegar a algo. Y el compañerismo… he perdido amigos en accidentes, yo también me he hecho daño. La toma de decisiones, el riesgo… esta carrera tiene un poco de todo eso, pero como todo en la vida, ha ido evolucionando. Hacemos este deporte por pasión, pero esta pasión nos ha dado un resultado y con eso nos podemos ganar la vida.

“El Dakar ha perdido un poco su esencia y ha derivado más hacia el negocio, se ha profesionalizado al extremo”

¿Y cómo ha cambiado el Dakar?

Para no ser muy rudo, diría que ha perdido un poco su esencia y ha derivado más hacia el negocio, pero como ocurre en casi todos los ámbitos. Antes los niños jugaban en la calle y ahora todo son tecnologías… Lo bonito del Dakar era su espíritu amateur, todos en condiciones iguales, con pocos recursos, dormíamos en tiendas. Ahora se ha profesionalizado al extremo. Pero tengo memoria y si el Dakar me ha dado tanto, nunca voy a convertirlo en algo malo.

Los trofeos que acumula Farrés a lo largo de sus 18 participaciones en el Rally Dakar

Los trofeos que acumula Farrés a lo largo de sus 18 participaciones en el Rally Dakar / @beliklein

En estas circunstancias ¿es imposible aspirar a victorias cuando no se tiene presupuesto?

Si, especialmente en las cuatro ruedas. Necesitas mucho, mucho, patrocinio poder competir en condiciones. De lo contrario, no llegas o te quedas a medio camino.

¿Es a lo que se enfrenta este año?

Valoro mucho este proyecto, es un equipo de Catalunya con el que hemos trabajado duro. El año pasado hicimos un buen resultado, sextos, pero yo venía de haber hecho segundo en el podio dos años y mentiría si prometiera que vamos a ganar en 2026. El coche no está en condiciones para hacerlo, pero podemos competir muy bien, la experiencia nos puede ayudar a crecer. Todavía sueño con ganar el Dakar. Un día nos paramos a 300 metros de meta para dejar pasar a mi compañero, siguiendo órdenes de equipo y desde entonces perseguimos ese sueño.

Austin Jones se llevó el honor de ser campeón en 2022 y su nombre apareces en segundo en los libros de historia del Dakar. ¿Se ha arrepentido alguna vez de aquella decisión?

No. En su momento no lo viví con tristeza, sino como un trabajo que me tocaba hacer desde la perspectiva de gregario. Si que es verdad que durante aquella última etapa tenía el ‘diablillo’ en la cabeza que me decía: “Gerard, no te pares, gas hasta el final y ganas el rally”, pero no le hice caso y asumí el compromiso con el equipo. Volvería a hacerlo. Mucha gente me ha dicho ‘Hostia, Gerard, esto te habría cambiado la vida, ganar un Dakar…”. Puedo entenderles, pero yo soy diferente.

¿Fue su peor día en el rally?

Fue difícil, pero los peores momentos son los accidentes, cuando pierdes compañeros, y sobre todo, cuando tienes que continuar compitiendo sin perder la concentración, aunque no te queden ganas después de según qué escena te has encontrado. Esta es la verdadera dureza del Dakar y aquí la psicología es muy importante. 

¿Cómo se afronta una situación de este tipo? 

Cambiando el chip. Me explico: antes de empezar una etapa, sobre todo con la moto, le hablaba a Dios y le pedía suerte para mí y para todos los participantes. Luego, apartaba la familia de mi cabeza, porque si no no podía dar gas. Un día, llevaba 300 kilómetros dejándome la piel y de repente me encontré a Rubén Faria malherido. Entonces paras, respiras hondo, aprietas el botón del GPS para el rescate, como una rutina. Pero empatizas con él. Lloras, te emocionas con él. Llega el helicóptero y yo tengo una secuencia de 5 minutos, como un robot, para llegar a la moto, intentar borrar todo lo que he visto y concentrarme en lo que tengo por delante, porque si no me puedo matar. Y eso son cosas que las tienes que haber entrenado, con meditación, yoga, psicólogos… Tienes que tener el cerebro muy, muy entrenado.

El ‘Farreti’ es una leyenda en el Dakar. ¿Qué es lo más bonito que han dicho de usted? 

¿Sabes qué me gusta? Que allá, vaya donde vaya, la gente me felicita por cómo soy como persona, por los valores que transmito. Y eso me hace muy feliz, porque intentas darle a todo un enfoque positivo, trabajar en equipo, dar protagonismo al copiloto… No lo hago para que me aplaudan, sino porque creo que es bonito y más en una sociedad que cada vez se está volviendo más egoísta.

¿Qué es lo mejor que le ha pasado en el rally? 

 Hay muchos recuerdos buenos, por ejemplo, cuando ayudé a Marc Coma a ganar, a o a Chaleco, o cuando otros me ayudaron a mí.  Un día se paró una moto en el medio de Argentina y un chico me ayudó a repararla, hoy en día es uno de mis amigos, se llama Julio. Podría contar muchas historias, pero siempre están relacionados con personas con las que te has cruzado y con mi crecimiento personal.

“Mentiría si prometiera que vamos a ganar en 2026. El coche no está en condiciones para hacerlo, pero podemos competir muy bien, la experiencia nos puede ayudar”

¿Qué hay del proyecto de este año?

Será el segundo año con el Team Pedregá y con Toni Vingut. No sé a dónde llegaremos, porque en el Dakar no se sabe, pero lo que está claro es que daremos el máximo y que ojalá podamos superar el resultado del año pasado. No será fácil, porque cada año hay vehículos mejores y nosotros todavía seguimos en el mismo, pero es una carrera que la experiencia juega a favor. Nuestro objetivo es consolidar una estructura de aquí, catalana, con un vehículo, para poder ganar o luchar con los primeros, es el objetivo de cara al año que viene.

 ¿Han podido hacer preparación con recursos tan limitados?

Imagínate, la preparación ha sido ir a mi casa y hacer simulador. Llegaremos al Dakar y para adelante. Pero te puedo decir un secreto, llevamos cuatro años yendo de Dakar a Dakar, directo, sin carreras y aún así , hemos liderado la carrera hace dos años, hasta que se nos cruzó un camión… No es lo mejor, claro que no, pero ¿de qué sirve quejarse?. Nos preparamos mucho físicamente y mentalmente, pero realmente vamos muy verdes y eso también nos hace ser inteligentes y saber muy bien qué herramientas tenemos para poder jugar, no para suicidarnos en el primer kilómetro.

¿Sigue pensando que es incomparable la sensación de correr un Dakar en moto?

Sí. Para mí es lo máximo y si lo tuve que dejar es porque a los 40 el físico no daba para más, por seguridad. Me gustaría hacer un último Dakar en moto, no para demostrar nada, ni en plan competir, solo para cerrar el círculo

¿Cuántos Dakar le quedan por delante hasta eso?

No creo que pueda hacer muchos más, podría ser incluso el año que viene. Dependerá de ver si realmente sale este equipo o este coche para poder estar donde queremos.

¿Cree que falta más implicación a nivel institucional con proyectos como el suyo?

Sí, claro, es curioso. En Catalunya nunca he tenido ayudas y por contra mis copilotos, siempre. Toni, por parte del Govern de Ibiza, Diego, de Melilla,… tengo amigos de otras comunidades que reciben mucho apoyo.

Por último ¿qué etapas le preocupan especialmente en el recorrido de la próxima edición?

No solo las dos etapas maratón, sin asistencia. Todas están todas marcadas en rojo, desde el primer día, con mucha piedra. Y en nuestra categoría T4 es complicado. Es muy fácil salirse. Vamos con mucha tensión desde el principio.