RCD Mallorca
Demichelis demuestra que otro Mallorca es posible
El debut del argentino en el banquillo demostró que los bermellones pueden apostar por jugar con el balón y ser competitivos, pero también que la defensa se sostiene con alfileres y que los recambios bajan el nivel

Once elegido por Martín Demichelis en su estreno como entrenador del Mallorca. / RCDM
Miguel Chacártegui
Fue solo un punto –y de qué manera, para desgracia de los aficionados– y no ha sido más que un solo partido. Queda todo el trabajo por hacer y el tiempo corre en su contra. Pero Martín Demichelis, con apenas cinco días de trabajo, demostró que conseguir otro RCD Mallorca es posible. El empate ante Osasuna arrojó muchas lecturas, más positivas que negativas, y varias certezas: el balón, si quieren los jugadores, ya no quema en los pies; el equipo, si se lo cree, puede ser competitivo; pero también que los problemas en defensa van a necesitar mucho más tiempo para corregirse.
Solo una semana de entrenamientos y un único encuentro es muy poco para sacar en claro qué es lo que pretende implantar Martín Demichelis durante su estancia en el Mallorca. Que sea más breve o duradera lo determinará la categoría en la que milite el conjunto bermellón el curso que viene. Pero sí ha permitido ver los primeros trazos de su ABC futbolístico.
La alineación que plantease para asaltar El Sadar ya iba a ser una declaración de intenciones. Fuera del once Virgili y Darder, apostó por poblar el centro del campo y dar las riendas de la creatividad en ataque a Pablo Torre. Apoyo para el de Soto de la Marina y toque de atención para el de Artà. Confianza en la defensa –que tiene mucho camino por recorrer todavía para poder decir que es sólida– y dos delanteros.
El partido tuvo dos tiempos muy diferenciados. En el primero, con el Mallorca variando el sistema según el momento, llegando a plantear un rombo en el centro del campo –algo que nunca ya se ve en el fútbol, pero que era habitual hace tiempo–, los bermellones se sintieron cómodos.
Con Torre con libertad para moverse por donde quisiese y construir la jugada desde la base, el conjunto mallorquinista fue superior en posesión y ocasiones. Cortó jugadas en campo contrario, miró hacia adelante y no hacia atrás y tuvo la fortuna de adelantarse en el marcador. Leo Román no fue inquietado y el balón se movía con cierta fluidez en todas las zonas, aunque también es cierto que faltaba tener más colmillo arriba.
En cambio, en la segunda parte, las lesiones de Pablo Torre –que se quedaron en nada– y Raíllo obligaron a modificar antes de hora el dibujo. Y allí el Mallorca ya no se sintió tan cómodo, con un Osasuna que elevó sus prestaciones. Aun así, el 0-2 debería haber sido renta suficiente. Pero la expulsión de Virgili metió al rival en el choque y los jugadores que entraron de refresco revitalizaron a los de Lisci. Algo que no se puede decir con los del Mallorca.
Antonio Sánchez, Mateu Jaume, David López o Sergi Darder. El partido necesitaba energía y valentía de unos con balón y eficacia y solidez de otros atrás. Pero no llegó ni una cosa ni la otra. Es cierto que Darder dio el balón a Muriqi en el segundo gol, pero no apareció cuando el Mallorca necesitaba calma. Mateu y David salieron en las fotos del gol de Osasuna, dando la razón a Demichelis sobre el once. Pese a todo, lo positivo ganó a lo negativo. La primera impresión fue buena, pero hay que refrendarla, empezando este domingo por el duelo ante el Espanyol.
Vía: Diario de Mallorca
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