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Pendientes de Yeremay en la vuelta al trabajo tras el descanso del Deportivo

Lleva dos encuentros de baja y sus sensaciones en los próximos días dictarán sentencia

Yeremay controla el balón en el UD Almería Stadium.

Yeremay controla el balón en el UD Almería Stadium. / Fernando Fernández

Carlos Miranda

Con David Mella como baja segura para el duelo del Alfonso Murube por una contusión con edema óseo en su rodilla izquierda, el Deportivo regresará este miércoles al trabajo para adentrarse en una semana de preparación exprés antes del siempre complicado viaje a Ceuta en el que aún no sabe si estará un Yeremay Hernández que lleva dos semanas entre algodones por una pubalgia que le está dando muchos quebraderos de cabeza. Futbolistas de sus características como Lamine Yamal o Nico Williams han pasado también por problemas de pubis, aunque cada caso tiene sus peculiaridades.

El canario está realizando mucho trabajo personalizado, mezclado con esporádicas presencias en el campo con sus compañeros. La idea es darle descanso hasta que recupere sensaciones y fortalecer una zona dañada que ha limitado a un futbolista siempre explosivo. Es una incógnita si estará en condiciones de viajar a este encuentro de la jornada 30 de la Liga Hypermotion. La decisión estará marcada por lo que sienta y por la precaución con la que el jugador y el club quieren llevar este proceso.

Los antecedentes

"Yeremay tiene molestias, hace esfuerzos, los jugadores no son robots". Hace más de un mes Antonio Hidalgo, en una de sus comparecencias, dejaba migas y solo había que recogerlas para llegar al punto actual: la ausencia de Yeremay. Antes de estos dos últimos partidos, la última vez que el equipo coruñés tuvo que afrontar un encuentro sin el canario había sido el 24 de noviembre de 2024. Una vez que el Dépor se salvó en el pasado ejercicio, estuvo varios duelos saliendo desde el banquillo para preservar su físico, pero siempre jugaba, no faltaba a la cita. Y 53 partidos después, Yeremay descansó.

«A ver si las molestias van a menos. Hay que cuidarlo. Es clave (estar bien físicamente) para soportar esfuerzos en la primera línea de presión. Hay que recuperarlo de la mejor manera». El técnico de Canovelles reconoció hace dos semanas en la sala de prensa de Riazor que detrás de la ausencia del 10 había algo más que un par de tarjetas amarillas inoportunas en el descuento de un partido. Necesitaba parar. Y es que el epicentro del juego ofensivo del Deportivo lleva meses con unas molestias musculares que han condicionado sus entrenamientos y su rendimiento en los propios partidos. No solo le ha lastrado el estilo de juego del equipo y esa nueva ubicación que le buscó Hidalgo por dentro, también jugar mermado físicamente porque no quería detenerse, porque el Dépor le necesitaba. De hecho, es el máximo goleador del equipo (10) y su cuota se ha incrementado en plena sequía de los delanteros, aunque gran parte de esa aportación haya llegado desde el punto de penalti. A este bagaje hay que sumar siete asistencias, que le acercan a unos doble dígitos que casi nadie se puede permitir en la categoría.

Ese malestar muscular, ese dolor con el que tiene que convivir es común en el fútbol profesional, pero no ha conseguido domarlo en las últimas semanas y por eso consideraron que era buen momento para parar, para apostar por un tratamiento conservador y que el cuerpo de Yeremay descansase, se oxigenase y se preparase para un final de temporada exigente en el que el Deportivo peleará por todo. En un principio, esas molestias no deberían ir a más con ese receso que se va a está tomando, pero su cuerpo hablará.

No es la primera vez que Yeremay tiene que bajar el ritmo o escuchar a su cuerpo para no estar de baja de manera prolongada. Hace algo menos de un año, cuando el Deportivo se salvó, dejó de ser titular o, al menos, de jugar partidos enteros. Ese primer encuentro en el que dio un paso atrás fue ante el Sporting de Gijón, donde jugó solo los primeros 45 minutos. Frente a Granada, Zaragoza y Elche jugó 15, 27 y 35 minutos, respectivamente. Fue algo muy puntual, porque en realidad en el club coruñés se le considera estratégico y él siempre ha querido jugar, aunque no estuviese al 100%.

Uno de los últimos partidos y, en realidad, uno de los pocos encuentros en los que un entrenador dosificó a Yeremay Hernández en las tres últimas temporadas fue en el Deportivo-Racing de Santander del 27 de octubre de 2024. Ese día Imanol Idiakez consideró que lo mejor era dejar al canario en el banquillo, dada la sobrecarga de partidos que llevaba y las molestias que le empezaban a perseguir. Finalmente, le dio entrada en el minuto 60 y, pocos instantes después, consiguió un tanto que hizo levantar a los deportivistas de Riazor. El equipo coruñés acabó aun así perdiendo el partido por 1-2 y, unas horas después, el entrenador vasco era despedido con un bagaje de diez puntos en doce partidos de liga y con el grupo, recién ascendido, instalado en la zona de descenso. Con Gilsanz Hidalgo, siempre que ha estado sano ha jugado. Solo ha salido desde el banquillo después de haberlo pactado entre las partes. Su rendimiento en la segunda vuelta del pasado ejercicio y su ascendencia en el grupo está temporada reafirman la apuesta.

Vía: La Opinión A Coruña