Reportaje SPORT
MUNDIAL DE CLUBES
Boca, una pasión que atraviesa océanos: "En Barcelona nos sentimos como en la Bombonera"
SPORT vivió el partido ante el Auckland City junto al Consulado Boca Juniors Barcelona, una peña bostera fundada en 2010. Su expresidente Sergio Porrati nos atiende para rememorar los mejores momentos de la asociación, desde el Barça-Boca de 2018 hasta el viaje a Madrid para el River-Boca

El escudo del Consulado Boca Juniors Barcelona / Marc Marín
Boca Juniors es el ejemplo perfecto de cómo dignificar una competición que junta a equipos y estrellas de todo el mundo pero que carece de aquello que le da valor al fútbol: el sentimiento. Ya pasó en el Mundial de Qatar o en competiciones como la Supercopa de España, llevadas a miles de kilómetros para el disfrute de unos pocos aficionados extranjeros. Pero si hay un club que -vaya donde vaya- siempre va a estar bien arropado, ese es el Xeneize. Y así lo demostró en el Mundial de Clubes.
Boca Juniors quedó eliminado el pasado martes en la fase de grupos del nuevo torneo de la FIFA. La victoria del Benfica frente al Bayern Múnich dejaba sin opciones a un equipo que no pasó del empate en la última jornada frente al modesto Auckland City. Pero ya desde antes de comenzar ambos partidos, la clasificación de Boca era prácticamente imposible. Debía golear en su encuentro y esperar que los alemanes derrotasen a los portugueses.
La mejor hinchada del Mundial
La dificultad de la machada, sin embargo, no fue un impedimento para que muchos hinchas de Boca se desplazasen a Nashville en coche para apoyar a su equipo en busca de un milagro. En el momento del comienzo del partido había 34 grados y un 55 % de humedad, pero los aficionados nunca dejaron de cantar. Como tampoco lo hicieron en el Hard Rock Stadium de Miami en las dos primeras jornadas.

La única peña oficial de Boca Juniors en Catalunya vivió el Mundial de Clubes en una taverna de Barcelona / Marc Marín
Pero el sentimiento por Boca traspasa fronteras. Si bien son muchos los afortunados que han podido desplazarse a Estados Unidos desde Argentina para alentar a su equipo, hay otros 'bosteros' a los que vivir a más de 10.000 kilómetros de Buenos Aires no les impide apoyar a Boca desde la distancia. Y un claro ejemplo lo tenemos en Barcelona. En SPORT quisimos vivir la última jornada de la fase de grupos del Mundial de Clubes desde el corazón de Boca Juniors en Catalunya.
La distancia no es problema
El Consulado Boca Juniors Barcelona, la única peña oficial del Xeneize en la capital catalana y pionera en España, se fundó en 2010 y sigue más viva que nunca en 2025. La asociación, de la que forman parte 483 aficionados, se agrupa para organizar diferentes actividades durante el año y para disfrutar en familia de los partidos de su equipo.

Unas 300 personas se concentraron para apoyar a Boca desde Barcelona / Marc Marín
Y con el Mundial de Clubes no iba a ser menos. El Sonora Sport Tavern se convirtió durante una semana en la sede del Consulado, un local en el barrio del Poblenou de Barcelona en el que se juntaron hinchas del Xeneize para vivir los encuentros ante Benfica, Bayern Múnich y Auckland City.
El partido ante los neozelandeses arrancaba a las 21.00 hora española del martes. Pero la fiesta dio comienzo mucho antes: "Una vez más, nos volvemos a juntar, para alentar al equipo de nuestros amores". En un día festivo en Barcelona (24 de junio), el Consulado Boca Juniors Barcelona citó a los aficionados del Xeneize a primera hora de la tarde en la playa de la Nova Icària para el 'banderazo' que daba el pistoletazo de salida al evento. Y desde ahí, los 'bosteros' se trasladaron en masa al local dos horas antes del partido.
Maradona, idolatrado
En la previa, Gastón Russo -vicepresidente de la peña- nos contaba qué significa ser de Boca en Barcelona: "Juntarnos en sitios así para ver los partidos de Boca hace que nos sintamos como en la Bombonera". Pero lo que más sorprendió a las puertas del local fue el endiosamiento de Maradona. La gran mayoría de aficionados no tienen dudas al escogerle como el mejor futbolista de la historia. "Maradona tenía un aura especial, que trascendía más allá del terreno de juego", valoraba Darío, aficionado del Xeneize.

Así ambientaron el local los aficionados de Boca Juniors / Marc Marín
Muchos incluso llevaban tatuado el escudo del Nápoles, en honor al Diego. En ese sentido, el hincha más carismático de todos era Gustavo Romero, un periodista y reportero argentino que vestía la camiseta napolitana con el 10 a la espalda y cuyo peinado le permite definirse como 'el doble de Maradona': "Claro que es el mejor de la historia. No se puede comparar con otro, porque son épocas distintas. Pero tiene el récord de patadas recibidas en un Mundial".
Una vez allí, los vicepresidentes y organizadores de la peña se encargaban de transformar el local en una mini Bombonera. Desde pancartas hasta banderas de todo tipo, con venta de camisetas de Boca Juniors y del Consulado disponibles para cualquier persona que acudiese al recinto. Y es que los aficionados podían reservar su plaza en la taberna para tener garantizada su entrada (la lista del partido ante el Auckland contaba con unos 210 nombres), pero una vez llegada la hora de partido, cualquier persona podía acceder hasta cumplir con el límite del aforo.

La afición anima sin cesar durante el Boca-Auckland City / Marc Marín
"Allá donde esté, te alentaré", rezaba la pancarta que daba la bienvenida a la taberna. Una vez dentro charlamos con Sergio Porrati, que fue presidente de la peña desde 2016 hasta 2019. Lo era cuando Boca Juniors fue invitado al Trofeu Joan Gamper en 2018 (3-0). Recuerda Porrati como su teléfono se inundó de mensajes en las semanas previas al partido. Al ser un amistoso, los aficionados tuvieron que comprarse las entradas por su cuenta, mientras que la peña tuvo que negociar con los Mossos (con el inspector Lluís Miquel Venteo, que posteriormente 'ficharía' por el Barça) para poder acceder al Camp Nou con bombos y demás material.

Afición de Boca Juniors en el Gamper de 2018 / Javi Ferrándiz
Horas antes del Gamper, narra Porrati cómo unos 5.000 aficionados de Boca se agruparon más arriba del Mini Estadi, en el banderazo llevado a cabo en la sala Up&Down, para posteriormente emprender camino hacia el estadio azulgrana, donde acudieron entre 20 mil y 30 mil hinchas argentinos -según datos de los Mossos- que no dejaron de cantar y animar durante los 90 minutos.
También Porrati rememora cuando Boca visitó al Espanyol en Cornellà-El Prat, "una de las mejores canchas" en las que ha estado, con motivo del Trofeu Ciutat de Barcelona 2011, con victoria perica por 3-1. "Fuimos entre 500 y 1.000 aficionados, ocupamos un córner y parte del gol, detrás de la portería. En aquel partido el delantero del Espanyol era Osvaldo y el entrenador, Pochettino", recuerda. El ex de la Roma se marcharía un mes después a la Serie A.

La afición de Boca, en el estadio de Cornellà-El Prat / Javi Ferrándiz
Y es que cualquier visita de Boca a España era un buen motivo para ver al equipo de su vida. Otros ejemplos fueron el Trofeo Antonio Puerta de 2016, cuando "un grupo bastante numeroso" de hinchas viajó a Sevilla desde Barcelona, y sobre todo la final de la Copa Libertadores que se disputó en la capital española en 2018. Aunque preferiría olvidar los recuerdos de ese día (ganó River por 3-1), Porrati explica que "hasta nueve autocares (unas 600 personas) se desplazaron desde Catalunya al Bernabéu y otro autobús hizo lo propio desde Andorra" para presenciar el River-Boca.
Precisamente para River Plate también hubo un sutil mensaje en un rincón del Sonora Sport Tavern. En una de las pancartas que ocupaba gran parte del local, aparecían los grandes títulos de Boca Juniors: las 6 Libertadores, 3 Intercontinentales y, por encima de todo, los 0 descensos del Xeneize.

Pancarta en la que hinchas bosteros se muestran orgullosos de nunca haber descendido / Marc Marín
Manojo de nervios
Una vez comenzado el partido ante el Auckland City, el silencio no tenía cabida en el recinto. Solo el gol del Benfica cerca del cuarto de hora de juego desanimó durante unos segundos a los bosteros, que estallaron con el primer -y último- tanto de Boca a los 26 minutos. Cánticos de todo tipo, nervios, debates sobre el estilo de juego... Al descanso, el milagro ya parecía imposible.

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Más todavía con el empate de los neozelandeses nada más comenzar la segunda mitad, tres minutos antes de que el encuentro se interrumpiese por aviso de tormenta eléctrica. Pero ni el 1-1 ni la pausa de más de media hora evitaron que los hinchas xeneizes siguieran alentando a su equipo, incluso ya finalizado el partido entre Benfica y Bayern y con Boca Juniors eliminado del Mundial de Clubes hiciese lo que hiciese, "porque a Boca se le anima independientemente del resultado". Un ejemplo perfecto de lo que representa el sentimiento por unos colores.
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