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La portada con Rui Costa que arruinó el gran sueño de Cruyff: "Por tu culpa no fiché por el Barça"

Cruyff intentó fichar a Rui Costa como relevo de Laudrup, convencido de que otro 'Dream Team' era posible. El portugués llegó a fotografiarse con la camiseta del Barça, y hoy recordamos, a través de varios testimonios, cómo aquellas imágenes lo alejaron del Barça

Rui Costa posa con la camiseta del Barça y la colección de los pins de SPORT

Rui Costa posa con la camiseta del Barça y la colección de los pins de SPORT / PACO LARGO

Dídac Peyret

Dídac Peyret

Rui Costa (Amadora, 1972) fue un futbolista portugués que nunca jugó en el Barça, pero que tuvimos tan cerca y nos guiñó el ojo tantas veces que todavía hoy los culés imaginamos otras vidas posibles a su lado. Durante la peor temporada de Cruyff, y para toda una generación, fue como la intuición de que un segundo Dream Team era posible.

Rui Costa nos rompió el corazón, como más tarde pasaría con otro portugués. Pero, mientras Figo nos puso los cuernos y nos dejó por nuestro peor enemigo, Rui Costa solo tonteó con falsas promesas para llevarnos a la cama.

El portugués lo tenía todo para fascinar a cualquier adolescente impresionable: una media melena al viento, los calcetines bajados de los jugones y el mítico dorsal '10'. No exagero si digo que Rui Costa era el pack definitivo. Y así lo pensaba Cruyff, que intentó ficharlo hasta tres veces. Que el genio holandés pensara que era el hombre para sustituir a Laudrup habla de la magnitud de su fútbol.

Rui Costa se dejó querer por el Barça

Rui Costa se dejó querer por el Barça / SPORT

"¿Qué habría pasado si hubieran llegado los fichajes que Johan pedía?"

Para Albert Morén, segunda voz de las transmisiones en catalán del Barça en DAZN, Rui Costa "era, y ahora me voy a poner panenkita, un poco la herencia de Platini, Maradona y esos mediapuntas que, no solo jugaban cerca del área, sino que tenían la capacidad de bajar al mediocampo”.

El portugués fue el protagonista de un verano de tira y afloja entre Núñez y Cruyff por los fichajes. Y Albert Morén se pregunta: “¿Qué habría pasado con Johan si jugadores como Rui Costa, Zidane, Djorkaeff o Giggs hubieran venido?”

Uno de los episodios más recordados fue una portada de SPORT —el 30 de mayo de 1994— donde aparecía con una camiseta del Barça, una sonrisa de oreja a oreja y la frase: “Quiero mucho al Benfica, pero deben entender que deseo irme al Barça”. Al lado, en letras más grandes, el titular ‘Más cerca’ y un destacado que hacía pensar que el fichaje estaba hecho: “El jugador se despidió ayer de los aficionados portugueses”.

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Rui Costa posa con la camiseta del Barça y los pins de la colección SPORT / SPORT

Para un niño que iba al quiosco en época de fichajes con las pulsaciones de quien está a punto de recibir la nota de un examen, aquella portada fue una auténtica fiesta.

Morén recuerda otro detalle de aquella portada: “Rui Costa aparece con los pins de la colección de SPORT, que tuvieron un papel importante en mi infancia porque mi tío trabajaba en la fábrica que los hacía. Me aficioné antes a las colecciones que al fútbol, pero fueron una puerta de entrada porque hicieron que me preguntara: ‘A ver, ¿esto de qué va? ¿Va de fútbol? ¿Va del Barça? Quiero saber quién es ese jugador que sale en el pin’".

La historia de la portada: "Fue para hacer un libro, acojonante"

Que aquella portada fuera posible, y que vinieran unas cuantas más los días siguientes, fue culpa de tres personas. La idea empezó a gestarse en la redacción del diario en Barcelona con José Luiz Carazo, subdirector del diario, y se concretó en Lisboa con un fotógrafo, Paco Largo, y un redactor misterioso.

Detrás del pseudónimo de Lluis Escorial se escondía el nombre de un periodista que se convirtió en un maestro de este oficio. Pero no existen ni siquiera huellas digitales que relacionen quién decía ser con quién realmente fue, por lo que es casi utópico descubrir su verdadera identidad.

Aquellos días en Lisboa con Rui Costa dan para un libro. Fue impresionante”, recuerda el fotógrafo Paco Largo. “Nos encontramos con un tipo de puta madre dispuesto a colaborar. El segundo día fuimos directamente a su casa y empezamos el reportaje en el comedor, donde tenía una sala de billar. Primero se puso la camiseta del Benfica. Después se la quitó, y su mujer le dio la del Barça y le ayudó a ponérsela”.

Que Rui Costa estaba loco por jugar en el Barça lo demuestra que accediera a ser fotografiado desnudo en el baño con una toalla del Club Barça Sport. La cosa no acabó ahí. “Por la tarde nos llevó al primer campo donde jugó, en un parque, y allí mismo nos invitó a comer caracoles, uno de sus platos preferidos”.

Rui Costa poniéndose la camiseta del Barça, en mayo de 1994

Rui Costa poniéndose la camiseta del Barça, en mayo de 1994 / SPORT

La travesía al ginecólogo

La historia tomó un tono aún más surrealista al día siguiente, cuando, después de visitar el estadio Da Luz y conocer al mítico Eusebio, los volvió a invitar a comer. “Quedamos en el restaurante los cuatro. Y cuando terminamos el segundo plato, nos dijo que le perdonáramos, pero que en media hora tenían cita con el ginecólogo para hacerse una eco su mujer”, recuerda.

“Llegamos, aparcó en segunda fila, me dio las llaves y me dijo que, si molestaba, lo moviera. Era un coche pequeño, normal, y blanco. Lluis y yo alucinábamos con la situación. Dos tipos que no conocíamos de nada le guardaban el coche mientras su mujer se hacía la eco".

“Al cabo de media hora —recuerda Largo— lo vemos venir corriendo hacia nosotros, gritando: ‘¡Es un Ruito! [un Rui Costa bebé] ¡Es un Ruito!’. Entonces insistió en que, como no habíamos tomado el postre, fuéramos a una conocida pastelería a celebrarlo. Le dijimos que primero debía ir con la familia a dar la noticia, pero él se empeñó en que fuéramos en ese mismo momento. Fue muy fuerte.”

Rui Costa posa junto a su mujer en la portada del 29 de mayo de 1994

Rui Costa posa junto a su mujer en la portada del 29 de mayo de 1994 / SPORT

De esa experiencia nació otro capítulo del serial Rui Costa, que llenó las páginas de SPORT durante días. El titular no tenía desperdicio: “Soy tremendamente feliz con mi esposa Rute. Ahora esperamos un hijo y sería una gran alegría si naciera en Barcelona”. En la redacción, otro subdirector se frotaba las manos: “Rico [en referencia a Miguel Rico] se caía de culo, cada foto que le enviábamos daba para portada”, señala Largo entre risas.

Todos estos reportajes contaron con la complicidad del Benfica, que en público alzaba la voz, pero que en privado celebraba la promoción del futbolista y la puja que se generó. El Barça acabó siendo uno de los grandes perjudicados, y la Fiorentina se lo llevó por casi 900 millones de las antiguas pesetas en 1994.

Años después, el propio Rui Costa —hoy presidente del Benfica— le recordaba a Paco Largo su papel en aquella historia cada vez que se cruzaban. “Cuando el Barça jugaba contra la Fiorentina o el Milan, siempre me decía entre risas: ‘Por tu culpa no fiché por el Barça’".

Han pasado 32 años y aquel barcelonismo que se enamoró de un fichaje imposible se consuela pensando que, como canta Manel, la vida que nos perdimos simplemente no existe.