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La crónica | El Castellón no sale del bucle y cede un empate ante la Cultural (1-1)

Los ‘orelluts’ enderezan un flojo primer acto y se adelantan con un gol de Camara, pero conceden un penaltito en el 90’

Pese a la decepción final, el equipo de Pablo Hernández se mantiene en puestos de 'play-off' de ascenso a Primera División

Luis Chacón anota el penalti que le dio el empate a la Cultural Leonesa ante el CD Castellón en Castalia.

Luis Chacón anota el penalti que le dio el empate a la Cultural Leonesa ante el CD Castellón en Castalia. / Kmy Ros

Enrique Ballester

Castellón

Irreconocible en la primera parte y mejorado en la segunda, al CD Castellón se le escurrió la victoria en el último momento. Con 1-0 en el marcador, el veterano Sobrino se metió entre el balón y el pie del joven Fadel, que iba a despejar, y le cobró un penaltito que atravesó la noche castellonense como una maldición. En el minuto 90, Luis Chacón anotó el 1-1 desde los 11 metros y prolongó el bucle del Castellón, que sigue en play-off, pero encadena cinco jornadas sin triunfo.

Ya se sabe que la victoria no es tanto el fin sino la consecuencia, pero ganar ayuda siempre. En el fútbol, de hecho, ganar lo cura todo: te da puntos, te da margen, te da tiempo para corregir errores. Ganar refuerza la convicciones y difumina los problemas. Te da la confianza necesaria, incluso, para parecer mejor de lo que eres.

Ganar es lo mejor, como comprobó el Castellón durante la asombrosa remontada en la tabla; y no ganar lo ensucia todo por mucho que te esfuerces. No ganar nubla lo bueno y solo deja a la vista lo malo, y los argumentos más sinceros y racionales se antojan excusas y justificaciones.

En el fútbol, la victoria llama a la victoria, y con el propósito de abrazarla cuanto antes encaró el Castellón la cita del SkyFi Castalia. Le esperaba la Cultural Leonesa, un rival que podía entenderle como nadie. Si los orelluts acumulaban cuatro partidos sin ganar, la dinámica leonesa estiraba la ausencia de triunfos hasta los 13.

Cambios en el once

Empujado por las ausencias (Mellot, Cipenga y Mabil), Pablo Hernández movió piezas en un once de aire sorprendente. De entrada, Salva Ruiz acompañó a Alberto en la defensa y Gerenabarrena ocupó el flanco derecho escoltando a Jakobsen. Doué fue la novedosa pareja de Barri en el eje.

El partido comenzó con dominio absoluto -e impreciso- de los orelluts, que acapararon balón y territorio ante una compacta Cultural. Sin embargo, a partir del minuto 10, la inercia del juego empezó a virar. Los visitantes tomaron aire, pase a pase, y desnortaron a los locales, que llegaban medio segundo tarde a cada marca.

Flojo primer acto

Nivelado pronto el encuentro, la Cultural, que llegó colista al SkyFi Castalia, jugó con la ansiedad de los locales, que solo funcionaron a arreones, precipitados casi siempre. Además, a partir de la media hora, la Cultu dio un paso adelante y asomó en ataque. Lo hizo con variedad de recursos, con un plan bien estudiado. En el minuto 30’, una jugada trenzada desembocó en un disparo de El-Amin que repelió Matthys.

El mismo jugador de la Cultu fue también protagonista en las otras dos llegadas de peligro, antes del descanso. Con una carrera al espacio, aprovechando un despiste de Alcázar, que quedó en nada, y en la más clara, al filo del intermedio, cuando exigió una intervención a quemarropa de Matthys tras un fallo de Salva Ruiz que propició una contra.

Por momentos, lo del Castellón fue como si se les hubiera olvidado jugar. De más a menos, el 0-0 pareció casi un logro al descanso. Lo más cerca del gol que estuvo fue en el minuto 36, cuando Camara remató al lateral de la red, en posición forzada, una rosca de Pablo Santiago.

No es de extrañar que Pablo Hernández moviera el banquillo al descanso. Fadel y Suero salieron por Doué y Jakobsen y recompusieron el once, con Gere de vuelta al meollo de la media.

El pie de Suero

Hace unos años, el radar del Castellón encontró un tesoro en el barro del fútbol alemán. Lo fichó, lo limpió y le dio brillo. El tesoro se llama pie izquierdo de Israel Suero. En el minuto 50, tras una recuperación imposible de Cala, ese pie izquierdo enroscó un centro de los suyos, una parábola perfecta que el cabezazo cruzado de Camara convirtió en golazo.

El 1-0 espoleó al Castellón, que rozó el segundo en una combinación de Pablo Santiago con Alcázar, pero igual que en la primera parte, la Cultu creció, el Castellón se tambaleó y Ribeiro exigió a Matthys.

En el brete, el larguero le negó un gol a Suero. Avanzaba el minutero y los orelluts habían serenado el juego, pero el joven Fadel pagó la novatada en el peor momento.