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EUROCOPA 2025

El vestuario unido que impulsa a España hacia el título

Tres años después de la Eurocopa que hizo estallar la mayor crisis del fútbol femenino español, la selección vive su mejor momento: el vestuario respira unión, compromiso y buen ambiente, claves de su candidatura al título

Las internacionales españolas, en un paseo por Berna

Las internacionales españolas, en un paseo por Berna / RFEF

Maria Tikas

Maria Tikas

Lausanne, Suiza

Tres años después de aquella Eurocopa que desató la mayor crisis del fútbol femenino español, el ambiente en el vestuario de la selección ha cambiado radicalmente. Sin Jorge Vilda ni Luis Rubiales, muchos aún se preguntan cómo fue posible que España ganase el Mundial en medio de tanta tensión interna. Desde dentro reconocen que fue “un milagro”, pero también atribuyen ese éxito al talento y profesionalidad de las jugadoras, que supieron dejar las diferencias a un lado cuando más hacía falta.

Ahora, la unión, el buen ambiente y el compromiso colectivo son una de las principales claves para que España llegue como favorita a este torneo. Por primera vez, lo que cuentan las protagonistas coincide con la percepción externa.

Patri Guijarro, una de las futbolistas que lideró la protesta contra la Federación y se plantó en el Mundial, destaca la mezcla que ahora existe en el vestuario. “Me encanta que haya veteranía junto con juventud. En el Barça también hacemos algo parecido: la inocencia y buen rollo de las jóvenes, junto con la experiencia dentro y fuera del campo que aportan jugadoras como Alexia e Irene. Somos un grupo muy unido.”

Por su parte, Vicky López, que es savia nueva en este equipo, señala que “cuantas más jóvenes hay, mejor me siento porque puedo ser más yo misma. Estamos formando un equipo cada vez más compacto y eso se nota en el campo y en el ambiente, que es fantástico”.

De la ruptura al buen rollo

Durante aquel Mundial, sin embargo, la división era evidente. Había dos grupos: las que habían decidido plantarse y habían vuelto tras conseguir algunas mejoras, y las que, tras hablar individualmente con Jorge Vilda, continuaron con la selección. Prácticamente no se hablaban, pero supieron anteponer el profesionalismo y el bien común.

Ahora, el vestuario funciona casi como una familia. Montse Tomé ha confesado en varias ocasiones haber valorado mucho el ambiente a la hora de elegir a las convocadas. “El equipo tiene una energía muy positiva y un clima profesional que nos permite trabajar bien. Las capitanas aportan liderazgo y son un ejemplo para todas, y las jóvenes traen alegría, valentía y eso de pensar en el ahora y no en el más allá, en disfrutar. Y eso nos beneficia a todos”. 

Vicky López, Maite Zubieta, Jana Fernàndez, Patri Guijarro y Leila Ouahabi, con Kika Nazareth en la Eurocopa

Vicky López, Maite Zubieta, Jana Fernàndez, Patri Guijarro y Leila Ouahabi, con Kika Nazareth en la Eurocopa / RFEF

Jana Fernàndez confirma que “se respira un ambiente fantástico. Todo el mundo se lleva bien, tanto entre jugadoras como con el cuerpo técnico, sin importar el rol que cada una tenga.”

Todas suman

Aunque no todas tienen protagonismo en el campo —algunas juegan menos de lo que esperaban, y otras aún no han tenido minutos—, todas aceptan su rol y están preparadas para aportar cuando las necesiten. “Es difícil entrar en el once o en los cambios, pero todas queremos ayudar. Yo, por ejemplo, si no juego de inicio, observo al rival para entrar y crear impacto”, explica Athenea del Castillo, que no solo se reivindica ante los medios sino que también lo hace en el campo, con una gran actuación ante Italia. 

Jana añade: “Somos compañeras y, muchas, amigas. Estamos juntas en los buenos y malos momentos. Es importante aceptar el rol que toca. Nunca sabes cuándo jugarás, pero todas somos necesarias para luchar por el título. Cuando alguna pasa por un mal momento, nos apoyamos para afrontarlo y hacerlo menos duro. Mirar por el equipo es la clave para ganar cada partido.”

Este cambio de clima interno no solo ha fortalecido al grupo, sino que también ha proyectado una imagen sólida al exterior. España es ahora un equipo unido, alegre y con confianza, que se siente listo para afrontar cualquier reto y luchar por un nuevo título, el único que le falta