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EUROCOPA 2025

Berger, el muro alemán que renació dos veces

Superó dos veces un cáncer de tiroides y, a los 34 años, ha sido clave en el pase de Alemania a semifinales con una actuación épica ante Francia: nueve paradas, dos penaltis detenidos y otro marcado

Ann-Katrin Berger, heroína de Alemania en los cuartos de final de la Eurocopa ante Francia

Ann-Katrin Berger, heroína de Alemania en los cuartos de final de la Eurocopa ante Francia / EFE

Maria Tikas

Maria Tikas

Zúrich, Suiza

Tiene tatuadas en el cuello cinco palabras que resumen una vida entera: All we have is now. Todo lo que tenemos es el ahora. No es solo un mantra. También cubren las cicatrices visibles del tratamiento contra el cáncer que ha marcado su vida. Ann-Katrin Berger (Göppingen, 1990) lleva años peleando partidos dentro y fuera del campo. En la Eurocopa de 2022 formaba parte de la selección alemana cuando recibió una noticia devastadora: el cáncer de tiroides, que ya había superado en 2017, había regresado. No quiso contárselo a sus compañeras para no afectar emocionalmente al grupo. Y convivir con ese secreto fue, ha confesado, uno de los momentos más duros de su vida. A pesar del dolor, lo guardó todo para sí, con el único propósito de no desestabilizar al vestuario en plena lucha por el título.

No jugó en aquel torneo, pero vivió cada minuto desde dentro, como parte de la selección que alcanzó la final. Hoy, tres años después, no solo ha vuelto a vencer a la enfermedad: también ha escrito su nombre con letras de oro en una de las noches más épicas de esta Eurocopa. La portera del Gotham FC fue decisiva en el agónico pase a semifinales ante Francia. Alemania resistió con diez desde el minuto 13, y Berger se convirtió en un muro: nueve paradas —récord en una eliminatoria desde 2013— y una actuación estelar en la tanda de penaltis. Atajó el primero, transformó el suyo con sangre fría y detuvo el último lanzamiento francés. “Ahora vivo mi mejor vida”, dijo después. “Lo de 2022 ya está en el pasado. Estoy orgullosa de estar aquí”.

A sus 34 años y 269 días, Berger se convirtió en la jugadora más veterana en debutar con Alemania en una Euro. Su carrera ha sido cualquier cosa menos convencional: fue diagnosticada por primera vez en 2017, cuando jugaba en el Birmingham City, y volvió a competir solo 76 días después. Fue elegida en el once ideal de la temporada por la PFA y fichó por el Chelsea, donde ganó cinco ligas inglesas antes de dar el salto a la NWSL.

Elogios de compañeras y rivales

“Es una jugadora que ha vivido experiencias extremas”, explicó su seleccionador, Christian Wück. “Eso forja el carácter. Su camino le ha dado una paciencia y una calma que transmite al equipo. Y hoy lo ha demostrado”. Berger, sin embargo, rehusó el protagonismo: “Todo el mérito es del equipo. Quizás la tanda fue decisiva, pero lo que ha hecho este grupo es increíble. De eso deberíamos estar hablando”.

Cata Coll, portera titular de España, también la elogió en SPORT: “Se lo merece mucho, y además, con toda su historia. Hizo un partido increíble. Ya no solo por los penaltis: hace una parada salvadora que cambia el partido. Para ella fue uno de esos días que dices: ‘He luchado para estar aquí’. Es una gran portera, se ha visto, y le deseo lo mejor. Pero ojalá no tenga el día contra nosotras”. Alexia también dijo sobre ella que "nos encanta jugar contra las mejores y Berger es una de ellas".

Berger, portera de Alemania, para un penalti

Berger, portera de Alemania, para un penalti / EFE

Descifrando a Berger: mentalidad, físico y penaltis

Más allá de la historia emocional, Berger es una portera con recursos técnicos muy definidos. Un entrenador de porteras que la ha analizado durante años desde su etapa en el Chelsea la describe así: “Es diestra, mide 1,80 y es muy reactiva pese a su envergadura. Bajo palos tiene gran agilidad y velocidad de reacción. Pero sufre más en salidas o carreras largas”.

Destaca por su golpeo largo con la derecha y evita riesgos con la izquierda o el pase corto. “Solo juega por dentro si lo ve muy claro y puede sufrir si la presionan cerca”, explica. “Tiene un estilo pragmático: no construye desde atrás, pero sí resuelve con rapidez”. En centros laterales, su posicionamiento es fiable. No suele jugar adelantada, pero domina el juego aéreo. Si hay contacto, despeja de puños, aunque a veces deja rechaces. En el uno contra uno va rápido al suelo, lo que puede hacer que sufra ante fintas o recortes. Y en salidas largas es lenta: prefiere replegarse.

Donde se transforma es en los penaltis. “No hace aspavientos. Aguanta hasta el final, con una postura compacta. Transmite sensación de portería ocupada, que intimida”, detalla el técnico. Suele parar disparos a media altura y sufre más con los rasos. Tiene un gesto característico: abre la pierna contraria a la que se lanza, algo que puede despistar a la lanzadora. Alemania sabe que tiene en Berger a una portera especial. Capaz de frenar penaltis, marcar uno y renacer cuando todo parecía perdido. Contra España, será mucho más que un reto técnico: será el símbolo de una selección que nunca deja de luchar