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El amargo regreso, 23 años después, de un Redondo al Bernabéu

Fede Redondo fue la sorpresa en el once titular de Eder Sarabia contra el Real Madrid, sin el resultado esperado

Fede Redondo trata de arrebatar el balón a Brahim

Fede Redondo trata de arrebatar el balón a Brahim / EFE

David Marín

El morbo al descubrir el once titular del Elche para enfrentarse al Real Madrid se disparó al descubrir que entre los elegidos por Eder Sarabia estaba el dorsal 5. Redondo. Un apellido de sobra conocido en el feudo madridista. No por Fede, el futbolista franjiverde que esa noche iba a ser rival sino por Fernando, su padre, futbolista merengue, candidatable a leyenda blanca.

Sarabia se la jugaba, dando confianza a un centrocampista que hasta el sábado no había sido nunca titular en liga. Sus tres apariciones desde el inicio en la presente temporada se limitaban a los duelos coperos contra Los Garres, Quintanar del Rey y Eibar, todos de inferior categoría. De jugar en La Condomina, San Marcos e Ipurúa a hacerlo en el Bernabéu. Un salto de gigante... con opciones de que fuera al vacío.

Hasta esta jornada 28, la participación en liga de Fede Redondo había sido de 83 minutos en 8 suplencias. Ni un partido completo entre todas ellas. Tras un mes sin minutos, en el estadio de la Cerámica dispuso de media hora final en la que dio pausa y orden al equipo, que vivió con él, Gonzalo Villar y Martim Neto un buen tramo en el que incluso hubo opción a la reacción, que no se acabó materializando.

La confianza en Redondo

Entre esos minutos, el bajón en el rendimiento de Marc Aguado y la confianza que hay en el argentino desde la planta noble del club, el cuerpo técnico dio el paso de darle confianza a Redondo en uno de los escenarios más duros de Primera División. Llegaba la hora de tratar de justificar un fichaje en el que se realizó una inversión económica (más de 2 millones de euros) y se concibió como un movimiento estratégico, llegando incluso a quitarle el número 5 a John Chetauya para dárselo a él.

Redondo ha querido huir siempre de la comparación futbolística con su padre. Sin embargo, el gesto con el dorsal no hay duda de que no parece un movimiento acorde a ello. Desde el club ilicitano se ha confiado siempre en su potencial, hasta ahora escasamente demostrado, y en que, una vez adaptado a su nueva casa, podría ofrecer un rendimiento óptimo en la segunda mitad de la 2025-2026.

En resumen, no había prisas con Fede Redondo. Sobre todo porque el equipo tampoco lo necesitaba, instalado hasta Navidad en la parte media-alta de la clasificación y con una medular de rendimiento notable. Febas y Marc Aguado eran indiscutibles. Martim Neto y Rodri Mendoza se sobraban para completar la zona cuando era necesario. La apuesta por Redondo se podía ir cocinando a fuego lento.

Titular en el Bernabéu

A su titularidad en el Bernabéu, Redondo llegó con el Elche en una racha de diez partidos de liga sin ganar y con opciones de acabar la jornada en puestos de descenso, algo que acabó ocurriendo. Fede regresó a un escenario en el que su padre fue comandante entre 1994 y 2000, levantando dos Copas de Europa, entre otros títulos, y que piso por última vez los días 19 de mayo de 2000, como local; y 12 de marzo de 2003, como visitante.

Las dos veces perdió, como este sábado su hijo. Pasaron 23 años, prácticamente exactos (por dos días) desde el último partido de Fernando y el primero de Federico en el Bernabéu. El padre se despidió, tras graves lesiones al abandonar la capital de España, con la camiseta del Milan, ovacionado por la que había sido su afición al ser sustituido en el minuto 79. El hijo tuvo un estreno amargo, con la undécima derrotado consecutiva de su equipo y especialmente señalado en la acción del 2-0.

Redondo empezó el partido entre nervioso y tímido. Lo primero dio paso a lo segundo, ya que esconderse no se escondió hasta que tuvo un par de errores que el Real Madrid no castigó. Sin embargo, en el gol de su tocayo Valverde quedó marcado, al olvidar totalmente el marcaje de su zona, la frontal del área, y ni siquiera reaccionar para tratar de ir a tapar el remate del uruguayo cuando recibió libre de marca para anotar.

El argentino se mantuvo sobre el terreno de juego hasta el minuto 63, cuando fue reemplazado en el primer carrusel de cambios que decidió Sarabia, obviando el realizado por la conmoción de Sangare tras su choque de cabezas con Camavinga en la primera mitad. Ahí se acabó la historia del regreso de un Redondo al Bernabéu, tras 8.403 días de espera. No fue el deseado, ni colectiva ni individualmente.