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Opinión

Hugo Scoccia

Hugo Scoccia

Escritor.

Al Barça le debe dar igual la Champions

Lamine Yamal y Aaron Ramsdale en el Newcastle United - Barça de la Champions League 2025/26

Lamine Yamal y Aaron Ramsdale en el Newcastle United - Barça de la Champions League 2025/26 / EFE

Son tantos años ya sin conquistar la Champions que es normal que los culés tengamos una especie de obsesión con ella, como si todo girase en torno a esta competición. ¿Quién no quiere ganarla? ¿Quién niega que es la copa más bonita que pueda alzarse? Nadie, supongo, pero tampoco debemos caer en el error de basar el éxito de un equipo o una temporada dependiendo de lo que se haga en Europa.

La Champions es la copa por excelencia, pero no determina siempre el mejor equipo del continente, o más bien dicho, no siempre la gana quien mejor juega al fútbol; hemos visto equipos –el Real Madrid es el claro ejemplo– que, jugando bien tres medias partes, con el portero como mejor jugador de la competición, un poco de suerte, otro poco de errores contrarios y algún que otro error arbitral, se han alzado con el trofeo con más pena que gloria y haciendo el ridículo en las demás competiciones como La Liga.

En esta última uno debe jugar bien, o mejor que el segundo, durante treinta y ocho partidos. Es la constancia y la regularidad contra el arrebato y 'el espíritu de Juanito'. No siempre es así, claro, muchas veces como ha ocurrido con el PSG, el Manchester City, la duodécima de Zidane o el Barça de Guardiola y Luis Enrique, por poner algunos ejemplos, gana quien lo merece.

Pero durante la campaña de estas últimas elecciones en las que Laporta ha sido elegido de manera aplastante como presidente, he visto a muchos socios poner en el primer lugar de peticiones ganar la 'orejona' antes que arreglar la situación económica o seguir creando un equipo que tenga personalidad y una idea clara de cómo queremos jugar.

Al Barça puede que le pese esta obsesión que tenemos los culés por ganar la Champions League, es por esto que quizás debe empezar a darnos igual o, al menos hacerlo ver, para que desaparezca esta presión innecesaria. Este miércoles disputamos un partido clave de la temporada, en un Camp Nou que va a apretar como hacía tiempo que no veíamos.

Con todas las ganas de seguir avanzando (y sabiendo que hay equipo para hacerlo), un pequeño recordatorio a jugadores y aficionados; prefiero mil veces jugar con una idea clara, a un fútbol divertido, ganando La Liga y la Copa como el curso pasado, que no aburrir durante ocho meses y jugar bien un par de partidos rezando a espíritus y esperando milagros.