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LA CONTRACRÓNICA

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El nostálgico nuevo Camp Nou toca la fibra y anuncia la Era Lamine

El estadio vivió una jornada de júbilo y afirmación culé dos años después de cerrar sus puertas. El club pasó la prueba y escenificó el relevo generacional: el jardín de Messi será ahora el de Lamine

Los jugadores del Barça pisan por primera vez el Camp Nou

Joan León

Dídac Peyret

Dídac Peyret

En lo más alto del Camp Nou, tres miembros de la obra observaban el espectáculo de pie brazos en jarra. La imagen, ellos solos en una de las ventanas de acceso de la zona en obras, era puro contraste con el bullicio de un público entregado a lo nuevo y brillante de las primeras graderías y el césped.

En su estreno, el nuevo Camp Nou brilló como las cosas que no les ha tocado el tiempo y, sin embargo, despertó las emociones del que vuelve a un sitio muy vivido. "Hoy era un día de alegría, un retorno al futuro pensando en los momentos míticos del pasado. Tendremos momentos míticos en el presente y es legado que dejaremos a las generaciones que crecerán en este Spotify Camp Nou", recordó Laporta.

Habían pasado 894 días de la última vez pero el nuevo estadio se parece tanto al antiguo que fue inevitable acordarse de los que ya no están. Desde dentro, todo resultó familiar: el olor del césped, los baños, los colores... todo desprendió una aroma de tradición que tocó la fibra al culé, a pesar de la capa de modernidad y de caras nuevas como la queridísima mascota Cat.

En el Barça la jornada se vivió con la excitación de los días grandes, pero también con los nervios de las cosas abrumadoras. Estaba en juego pasar la prueba, a la espera de recibir la licencia de la fase 1B del Ayuntamiento para poder meter 45.000 espectadores. “No tengo tiempo para estar emocionada”, apuntó con ironía uno persona del club, minutos antes del arranque del entrenamiento.

Cat fue aclamado

Cat fue aclamado / DANI BARBEITO

En las gradas, otra historia: 21.795 aficionados entre Tribuna y Gol Sur que por primera vez parecían más atentos al estadio que a sus jugadores. Hubo algo de ritual en la experiencia, como ocurre siempre con la primera vez que entras en un campo de fútbol.

Primero el silencio del asombro, luego la experiencia sensorial y finalmente la ceremonia en grupo, que arrancó con la afición entonando el himno. Fue un momento sencillo y espontáneo pero muy emocionante en una jornada pletórica de afirmación barcelonista.

Sold out, ídolo Lamine y cánticos al Madrid

El culé hizo cola para entrar y fiel a su estilo osciló entre el seny (solo dos niños se saltaron el protocolo saltando al césped) y algunos achaques de rauxa (gritos de “madridista qui no voti”). Entre los más aclamados, Flick y un Lamine que conecta con los más pequeños y representa un nuevo culé global y desacomplejado para la nueva era.

La jornada escenificó el relevo de ídolos en el Camp Nou: el jardín de Messi será el de Lamine, que solo jugó siete minutos en el antiguo estadio.

Dos niños viven su primera vez en el nuevo Camp Nou

Dos niños viven su primera vez en el nuevo Camp Nou / DANI BARBEITO

La gran novedad fue un Joan Garcia que se entrenó con el grupo por primera vez. Lo necesitará el Barça de Flick para volver a reinar en su templo. No lo hacía desde el 28 de mayo de 2023, cuando se despidió de su caso ganando 3-0 al Mallorca. Más de dos años después, todo está a punto para regresar el día 22 ante el Athletic o el 29 ante el Alavés. Su estreno, aunque solo fuera un simulacro, tocó la fibra como ocurre siempre que se vuelve a los sitios donde uno fue feliz.