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Mourinho se olvida de Benquerença

El ex técnico del Inter habla de la eliminatoria entre Barça e Inter de 2010: "No pudo ser más épico"

Pep Guardiola y José Mourinho, en el Bernabéu

Pep Guardiola y José Mourinho, en el Bernabéu / JOSEP MARIA AROLAS

Ivan San Antonio

Ivan San Antonio

José Mourinho firmó como entrenador del Real Madrid a finales de mayo de 2010, justo después de la eliminatoria de semifinales que jugaron Barça e Inter, al que dirigía el portugués. Los italianos se impusieron a doble partido tras ganar la ida 3-1 y perder la vuelta en el Camp Nou por la mínima (1-0). En la final, disputada en el Santiago Bernabéu, los de Milán ganaron al Bayern 2-0 y se proclamaron campeones.

El doble duelo ante los blaugrana estuvo rodeado de polémica y extrañas circunstancias desde antes que empezara a rodar el balón. De hecho, el equipo, entrenado por Pep Guardiola, tuvo que desplazarse hasta Italia en autobús por la erupción de un volcán islandés llamado Eyjafjallajökull que provocó el caos en el espacio aéreo a causa de la ceniza que desprendía. El Barça no pudo viajar en avión y tuvo que asumir quince horas de trayecto por carretera.

También hubo un sospechoso cambio de árbitro a última hora y el elegido fue un amigo del entrenador del Inter, el también italiano Olegario Benquerença. Lo que sucedió en San Siro fue un auténtico escándalo porque concedió un gol de Diego Milito en un fuera de juego imposible de no ver, no señaló un penalti meridiano de Sneijder a Dani Alves y mostró a Puyol una amarilla que le impidió jugar la vuelta.

José Mourinho tuvo sus más y sus menos con Valdés aquella noche de 2010

José Mourinho tuvo sus más y sus menos con Valdés aquella noche de 2010 / EFE

En la vuelta también hubo polémica porque, con 1-0 en el marcador tras marcar Gerard Piqué, De Bleeckere, árbitro belga, anuló el 2-0 marcado por Bojan Krkic que daba el pase a la final al Barça por unas supuestas manos de Yayá Touré que nunca existieron porque tenía el brazo enganchado al cuerpo. Nada de eso evitó que Mourinho, un incondicional adorador de la filosofía "el fin justifica los medios", celebrara como un poseso la escandalosa clasificación.

La decadencia de Mourinho

Quince años más tarde, el hoy decadente entrenador sigue sacando pecho de aquellas semifinales. Lo ha hecho en 'Marca', donde ha rememorado uno de los grandes atracos de la historia de la Champions con orgullo y, por supuesto, sin acordarse en ningún momento de nada que no fuera su ego: "No hay palabras para definir lo que ocurrió, el sentimiento que tuvimos al final del partido sólo lo conocemos nosotros y siempre estará en nuestro recuerdo", asegura. Y añade, seguramente riéndose de lo que tuvo que aguantar el Barça: "No pudo ser más épico. El partido en Milán fue perfecto y luego llegó el compromiso en el Camp Nou".

José Mourinho, durante la desafortunada acción

José Mourinho, agrediendo a un compañero de profesión / 'X'

Aquel robo le permitió llegar al Real Madrid como presunta kriptonita para frenar al equipo que lideraba Messi. Obviamente, le fue imposible y en el recuerdo épico del barcelonismo, este sin polémicas arbitrales, están, por ejemplo un 0-2 con doblete de Leo y Pepe repartiendo estopa o un 5-0 amenizado con un ya histórico "Mourinho, vete al teatro" cantado por la afición culé.